Los 5 ladrones de energía

Hola a todos, les escribo nuevamente para compartirles un tema muy importante que deben tomar a consideración, el estar atentos ante qué situaciones podrían estar robándose o consumiendo nuestra energía vital.

Como nos explican las leyes de la termodinámica (y alguna que otra ley menos consagrada en occidente), la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Todo es energía y la energía está en todo, incluso en nosotros. Cuando pasa por nuestro cuerpo recibe muchos nombres dependiendo de la cultura o filosofía. En China se denomina “Qi” (se pronuncia Chi), en Japón “Ki”, en India “Prana”, en la antigua cultura griega se denominaba “Neuma”; en occidente lo solemos llamar “Energía Vital”, incluso “calorías”, y refiriéndonos a la energía o electricidad derivada del pensamiento las denominamos “ondas alfa, beta o gamma”.

Contamos con una energía vital que pudiera ir mermando si permitimos que determinados factores internos o externos la agoten. Te explicaré 5 de algunos de los factores actuales que pudieran estar robándote la energía en este momento de tu vida.

  1. Las personas tóxicas

Tener cerca a personas que se siempre se están quejando, que solo comparten problemas, miedos y emiten juicios sobre los demás, es desgastante, un ladrón de energía que se va llevando poco a poco tu positividad (o con la poca que cuentes). Trata de no dejarte llevar por estas personas, quienes la mayoría de las veces ni siquiera son conscientes de lo que están haciendo y simplemente van contagiando a los demás como si fuera un virus de esa energía densa y negativa.

Algunas personas solo buscan desahogarse y un hombro sobre el cual descargar sus frustraciones y lamentos, pero no todos estamos preparados para que no nos afecte lo que nos comparten.

Identifica a esas personas y mantén una distancia prudente para evitar que te afecte su visión personal de cómo ven el mundo. Recordemos ese dicho de que cada persona es un mundo y que no todos pensamos igual ni afrontamos las dificultades de la misma manera.

  1. El desorden

Sin irnos a los extremos de estar en un sitio reluciente o de limpieza compulsiva, sí debemos tener cuidado de no estar rodeados de cosas que no ayudan o que nos distraen de nuestros objetivos, y evitar el apego a cosas que nos pudieran traer un recuerdo doloroso, de miedo o de enfado.

Un lugar ordenado, una mesa de trabajo despejada, nos enfoca y nos permite la concentración de lo que estamos haciendo. Lo mismo pasa con un hogar ordenado, permite que la energía del pensamiento fluya y no se estanque en traer recuerdos o pensamientos que nos distraen de las tareas a realizar.

Colocar todo en su lugar nos ahorra energía, nos evoca calma, tranquilidad, serenidad. Deshazte de todo aquello que no necesites o que tengas más de un año sin usar… el esposo o esposa, también, vámonos para afuera jajajaja… en fin, todo lo que sea necesario para tu tranquilidad. Verás qué liberación.

TALENTO EMPRESARIAL 1930

  1. No saber decir que NO

La asertividad es una habilidad personal que no todos tenemos y que produce un desgaste considerable de energía si no se pone en práctica. No todos contamos con la facilidad de comunicarnos y de expresarnos libremente, pero esto también lo podemos trabajar para saber decir “no” en el momento justo y, que así, no abusen de nuestra confianza, tiempo, dinero u otras capacidades.

Comunicar un “no” de forma clara y a tiempo te da la oportunidad de no saturarte con compromisos y dejar de lado tus pendientes. ¿Que este día no quieres hacer absolutamente nada? ¡Pues dilo! Di que no quieres ir a esa reunión con esas personas igual. Aprende a ser honesto contigo mismo(a) y así sabrás conservar y utilizar tu energía. Aprenderás a liberarte de cosas que no te pertenecen.

  1. No permitirte parar

El permitirte tener descansos cortos y largos durante tu día, semana, mes y año es un elemento importante ya que, aunque no seamos unas máquinas, también requerimos de nuestro mantenimiento. A veces nos dejamos en último lugar y sin embargo es importante darnos un momento para mantener un entorno feliz y equilibrado. Cuando decides parar, miras hacia adentro y analizas lo que estás sintiendo en cada momento, puedes ver con claridad las necesidades que no estás cubriendo y que hacen que tu energía se escape y que todo a tu alrededor se altere. Se trata de aceptar el tiempo, pero no de volvernos esclavos del mismo.

Es necesario saber cuándo parar y cuándo actuar en momentos apropiados, porque si no lo llevamos a cabo dejamos de valorarnos como seres humanos y perdemos el amor propio.

TALENTO EMPRESARIAL 1931

  1. No aceptar 

La aceptación no es resignarse, pero nada te hace perder más energía que resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. Es algo que puede costarte mucho tiempo si no te paras a mirar de lejos la situación.

Resistirse ante un problema o una adversidad solo trae consigo más dolor, rigidez y angustia. Si aceptas como parte de la vida un contratiempo en vez de luchar contra él, vas a ganar en salud y vitalidad.

Aprende a distinguir entre aquello que puedes cambiar y por lo que merece la pena esa lucha y aquellas situaciones en las que es imposible el cambio y que, por muy doloroso que sea, estar enfadada o aferrada al pasado solo te está haciendo mal y, por supuesto, llevándose tu energía vital.

Permítete elegir bien tus batallas, a ir con la corriente, a fluir con ellas.

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