Sanar las heridas emocionales del pasado para vivir el presente.

Sanar las heridas emocionales del pasado para vivir el presente.

Por: Anuar Ayoub

Sanar las heridas emocionales requiere de un proceso profundo, consciente y de mucha paciencia, de practicar la compasión hacia uno mismo.

Apoyarse en otras personas, profesionales o grupos en los que puedan ir trabajando diferentes temas y procesarlos con detenimiento.

Vamos a revisar varios puntos importantes en el proceso:

  • Reconocer el dolor y aceptarlo. Nunca minimices tu situación, el primer paso es darte cuenta e identificar el sentimiento que te genera, ¿Dolor, miedo, enojo, abandono, culpa? Ponle nombre, que te duele y donde. Para poder hacerlo manejable
  • Reflexiona e identifica el origen de la herida, donde comenzó, que personas o situaciones lo detonaron. La mayoría de las heridas vienen de la infancia. No se trata de culpar sino de entender para soltar.
  • Identifica el impacto de cómo ese pasado afecta tu presente, miedos, limitantes o creencias que te impiden avanzar en lo personal o profesional.
  • Procesa las emociones atrapadas de las cuales no eres consciente. Pide apoyo, psicoterapia o talleres en los que puedas descubrirlo y afrontarlo. Escritura terapéutica o expresión creativa, pintura, música o movimiento pueden desbloquear las emociones.
  • Sentir sin juicio, llora, habla, grita. Al expresarla, se disuelve.
  • Cambia la narrativa, reinterpreta los hechos, las causas e identifica en que te ayudó o qué enseñanza de dejo, ¿cómo te hizo más fuerte? 
  • Perdonar es importante. No es justificar es soltar el lazo que te mantiene atado al pasado, a veces el perdón es hacia ti mismo por deducciones que tomaste con las herramientas que tenías en ese momento.
  • Ánclate en el presente, la práctica de disciplinas como yoga, tai chi, meditación todas las que te ayuden a vivir en el presente. Ahora están al alcance de todos, el pasado ya pasó el futuro aún no llega.
  • Construye relaciones sanas y de apoyo emocional, personas que escuchen sin juzgar.
  • Reconstruye tu identidad, viaja a algún lugar, conoce nuevas personas, aprende algo que el yo herido no hubiera intentado.
  • Establece límites saludables. Cuando detectes que  personas o lugares disparan tu dolor aléjate temporal o permanentemente. Proteger tu paz no es egoísmo.
  • Cuida tu cuerpo, aliméntalo, ejercítalo física, mental y espiritualmente. Dormir con descanso es esencial para mejorar en todos los aspectos.
  • Celebra tus avances por pequeños o grandes que sean todo suma.

Sanar no es olvidar, es transformar el dolor en sabiduría. Como dijo el poeta Khalil Gibran “el dolor es la grieta por donde entra la luz”. Cada herida cerrada te hace más capaz de sentir alegría profunda, porque conoces el contraste.

Este camino requiere coraje, pero cada paso te acerca a un presente donde eres libre, no prisionero de tu historia.

El simple hecho de que estés buscando sanar ya es parte de tu sanación.

Vivir el presente no es solo una idea bonita es una práctica poderosa que transforma tu manera de estar en este mundo.

  1. Agradece el momento tal como es
  2. Deja de correr mentalmente
  3. Enfócate en lo que estás haciendo
  4. Acepta lo que hay
  5. Cultiva momentos de presencia cada día

3 minutos de respiración, notar algo bello cada día o tener una plática profunda sin celular, son algunas de las cosas que te ayudarán a estar en el presente consciente.

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