¿Qué es una ciudad inteligente y cuándo veremos una en México?

¿Qué es una ciudad inteligente y cuándo veremos una en México?

¿Qué es eso de la ciudad inteligente y porque todo es inteligente hoy?

Una buena manera de entender al mercado cuando se refiere a “algo” inteligente es básicamente la capacidad que tiene un dispositivo para conectarse a internet y, una vez que se logra esto, ese aparato forma parte de una red de dispositivos que pueden acceder a sinnúmero de datos, información y parámetros que los pueden a ayudar a funcionar mejor.

Piensa por ejemplo en un refrigerador inteligente; Puede estar tomando fotos al interior y detectar que hoy te falta leche, revisar los precios en los super mercados y mandarte un mensaje de WhatsApp, justo cuando sabe que vienes de regreso a casa: “Oye, ya no hay leche pero en el Alsuper de la esquina están al 3×2”.

Sin embargo, cuando hablamos de una “Ciudad Inteligente” no es simplemente una urbe llena de cámaras, antenas o aplicaciones. Es una ciudad que utiliza datos, tecnología e innovación para resolver problemas públicos y mejorar, de manera comprobable, la calidad de vida. Esto supone conectar áreas que con frecuencia trabajan por separado: movilidad, seguridad, energía, agua, residuos, salud, trámites y participación ciudadana. La tecnología es el medio; el objetivo es lograr servicios más eficientes, sostenibles, accesibles y transparentes.

Una ciudad verdaderamente inteligente protege los datos personales, publica información útil, escucha a sus habitantes y evita que la digitalización excluya a quienes no tienen conexión o habilidades tecnológicas. Por eso, instalar sensores no basta. La inteligencia urbana aparece cuando la información se convierte en mejores rutas de transporte, menor consumo de agua, atención más rápida, aire más limpio y oportunidades más equitativas.

¿Hay ciudades inteligentes en México?

Si bien ya explicamos lo que podría ser una ciudad inteligente no existe un consenso unánime, por ejemplo, hace días Torreón, la ciudad desde donde acaloradamente les escribo, fue rankeada cómo la ciudad número cinco en la lista que genera la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, algo que me dejó un tanto escéptico aunque al revisar sus criterios pude comprobar que su metodología puede ser más amplia pues evalúan los aspectos que ya cubrimos como: movilidad, accesibilidad y transparencia además de considerar otros que quizá típicamente no estarían como emprendimiento y resiliencia ambiental.

Para ponernos en contexto, el Instituto Internacional para el Manejo del Desarrollo (IMD por sus siglas en Ingles) ubica a Zurich como la ciudad más inteligente del mundo y la única con un ranking de AAA, mientras que La Ciudad de México es la única del país que aparece en la posición 123 de 148… y no, ahí no está Torreón ni Gomez Palacio.

Consideremos pues la Ciudad de México como el ejemplo más visible del país: ha desarrollado una identidad digital para acceder a trámites, plataformas de datos abiertos, conectividad pública y una red de movilidad que integra distintos medios de transporte y formas de pago. Además, emplea centros de monitoreo y sistemas de información para atender emergencias y administrar servicios urbanos. En el área metropolitana de Guadalajara destacan la infraestructura de conectividad de Jalisco, los portales digitales y distintas iniciativas de innovación pública. Monterrey, Querétaro, Mérida y otros municipios también (Incluido Torreón jeje) han impulsado trámites en línea, gestión de movilidad, videovigilancia, alumbrado eficiente o monitoreo ambiental.

Estos esfuerzos demuestran que no partimos de cero. Sin embargo, suelen operar como proyectos aislados, dependen de una administración específica o no comparten estándares entre municipios. A ello se suman problemas estructurales: desigualdad digital, transporte fragmentado, expansión urbana desordenada, escasez de agua, contaminación y poca continuidad presupuestal. Una aplicación moderna no compensa una red de transporte insuficiente ni convierte por sí sola datos públicos en mejores decisiones.

¿Cuándo veremos una ciudad inteligente mexicana?

La respuesta depende de lo que entendamos por “ver”. Si buscamos una ciudad con servicios digitales, sensores y algunos sistemas conectados, ya existen varias. Si hablamos de una ciudad integral, incluyente y sostenible, todavía falta una década de trabajo constante, quizá más. No habrá un día inaugural en el que una ciudad se vuelva inteligente de golpe; será un proceso gradual y desigual.

México avanzará cuando logre cuatro condiciones: continuidad entre gobiernos, infraestructura digital y física para toda la población, reglas claras para compartir y proteger datos, y evaluación pública de resultados (Difícil, ¿verdad?).

El reto principal no es comprar más tecnología, sino coordinar instituciones y orientar la inversión hacia problemas concretos. La primera ciudad inteligente del país no será la que tenga más pantallas, sino la que use mejor sus recursos, reduzca desigualdades y permita que sus habitantes vivan con mayor seguridad, movilidad y dignidad. Tenemos varias piezas; lo que aún falta es integrarlas y sostenerlas en el tiempo.

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