Geometría Sagrada

Geometría Sagrada

Pues bien, la geometría sagrada se refiere a los patrones universales presentes en todas las cosas de nuestra realidad, los cuales responden con armonía a reglas geométricas y razones matemáticas. Por ejemplo, son miles las formas observadas en la naturaleza que responden a patrones geométricos. Desde los tiempos de Platón y Pitágoras, estas formas y proporciones se han asociado a entidades relacionadas con la numerología y energías espirituales. Con las nuevas herramientas informáticas y neurocientíficas, se profundiza, por ejemplo, en la influencia de los mandalas.

Hay nuevos enfoques, como los del matemático y escultor Ibo Bonilla, que plantea la intrínseca relación entre la geometría sagrada y la proporción divina y, de esta, con las Sucesiones de Fibonacci, que representan el algoritmo fundamental de la creación y su mecanismo de autoajuste para garantizar el vital principio de supervivencia.

Para Platón, hay cinco sólidos tridimensionales de aristas, ángulos y caras iguales; tales sólidos platónicos son: el tetraedro, el cubo, el octaedro, el icosaedro y el dodecaedro. Esta exposición la hace en su diálogo Timeo, en el que plantea que de la quinta combinación (dodecaedro), a Dios le sirvió para trazar el plano del universo. Para el matemático y escultor Ibo Bonilla, la esfera debe incluirse ya que, utilizando la teoría de límites y el concepto de infinito, cumple con los requisitos de sólido platónico.

Desde la fisiología, la aplicación de la geometría se puede encontrar en el Hombre de Vitruvio propuesto por Leonardo da Vinci y Luca Pacioli.

Desde la metafísica, el símbolo más representativo es el cubo de Metatrón, ya que contiene la réplica tridimensional de cuatro de los cinco sólidos platónicos, a los que Pitágoras llamaba sólidos perfectos. En las Escuelas de Egipto, a estas cinco formas, más la esfera, se les consideraba originarias de los cinco elementos primordiales: tierra, fuego, aire, agua y éter.

CUBO DE METATRÓN

La proporción áurea

Considerada la proporción divina, se encuentra tanto en algunos trazados geométricos como en la naturaleza: el caparazón de un caracol, flores, nervaduras de hojas, etc. Representa una manera de dividir armoniosamente un cuadrado. Se representa por la letra φ (phi) griega = 1,618… Se encuentra en todas las proporciones, al igual que las relaciones de los perímetros y las superficies. Este trazado regulador es tan perfecto (o sagrado) que se encuentra en lejanas culturas sin relación entre ellas: Roma, la América precolombina o Japón. Un ejemplo famoso es “El castillo”, en Chichén Itza.

La flor de la vida

Se dice que la Flor de la Vida, uno de los símbolos más antiguos del mundo, representa el orden divino y matemático de la vida. Formada por 19 círculos superpuestos de igual tamaño interconectados y espaciados uniformemente (con una simetría de seis pliegues como un hexágono). Se asemeja a un conjunto de flores igualmente proporcionadas. La composición no solo es bella, sino que tiene profundos significados simbólicos para nuestra existencia, la vida en la Tierra y la formación del Universo.

En esta imagen podemos observar cómo se forma una galaxia y el nacimiento de un humano.                                                  

Algunas de las construcciones con geometría sagrada

Esta imagen de la Flor de la Vida se encuentra en Egipto, pero no únicamente allí, sino que está literalmente en todo el mundo. Hace ya muchos años que el templo de Abydos en Egipto cautiva a investigadores y especialistas de todo tipo. En su interior, se encuentra la Flor de la Vida en varios pilares del templo. La arqueología actual sostiene que el símbolo está allí desde al menos 6.000 años. Pero lo impresionante y verdaderamente enigmático es que esta flor no fue tallada ni grabada sobre la roca, sino que está «quemada» en la estructura atómica del pilar de granito del templo. Ni siquiera hoy en día, año 2021, podemos realizar semejante hazaña tecnológica que de alguna manera lograron en Abydos hace miles de años.

En China, el «Fuda» es el guardián del conocimiento, y cuando vemos lo que sostiene en su garra, encontramos exactamente la misma geometría, la hermosa Flor de la Vida.

En nuestros días, la ciencia (intelecto) y la espiritualidad (intuición) están en constante interacción debido a que muchas de las enseñanzas antiguas se verifican con nuevos experimentos, al mismo tiempo que descubrimientos científicos nos brindan nuevas perspectivas sobre la consciencia, la realidad, el universo y nuestra capacidad creadora.

La geometría sagrada está en el centro de esta interacción. Nos cautiva con belleza inexplicable y con lógica impecable nos invita a construir un puente entre intelecto e intuición.

Podríamos hablar y escribir libros sobre la Geometría sagrada, pero aquí les siembro la semilla para que investiguen y encuentren todo este maravilloso mundo y observen a su alrededor, donde se encuentra en toda la creación.

Deja un comentario