
¿Tirar la toalla?
Por todo emprendedor ha pasado la idea de desistir, pero ¿Cómo saber si es el momento adecuado?
Sabemos que emprender no es una tarea fácil, requiere pasión, esfuerzo y, sobre todo, paciencia, pero —aunque no nos guste— el fracaso siempre es una posibilidad; de hecho, más del 90% de los emprendimientos quiebran y difícilmente en tu primer intento tendrás éxito. Por esto importante ser consciente y estar atento a las señales que podrían indicar que quizá es momento de retirarse. Suena sencillo, pero es un ejercicio que requiere conciencia y valentía, por eso a continuación te explico algunas señales que debes tomar en cuenta.
Si no te gusta
Nadie debería estar haciendo algo a la fuerza, menos si tú eres el que decidió lanzarse a la aventura. En la versión más romántica de emprender deberías estar creando el negocio de tus sueños, ya que, si así lo haces, el tiempo y la pasión se maximizan, mientras que el esfuerzo y las dificultades se superan mejor. Pero ojo, el que no te guste el negocio no es señal clara para abandonarlo, ya que puede no gustarte del todo, o quizá hay una actividad específica que detestas, ¡pero puede ser un gran negocio y ser rentable! Si este es tu caso, puedes buscar contratar a alguien que realice las tareas que no te gustan o conseguirte un socio que te complemente y facilite el camino de emprender. Recuerda que no siempre tienes que estar involucrado en la operación directa de tu negocio.
Si tus necesidades económicas no compaginan con los ingresos actuales
En ocasiones nos aventuramos a emprender cuando tenemos compromisos y necesidades económicas inmediatas y es importante mencionar que emprender conlleva inversión, tanto de tiempo como de recursos, y si tus necesidades y compromisos económicos son inmediatos no siempre podrás cubrirlos en el corto plazo con tu emprendimiento; si esta es tu condición, puede ser recomendable buscar algún empleo que te ayude a cubrir estos gastos. Sin embargo, antes de abandonar revisa el crecimiento que has tenido, ya que puede ser que en este instante no te esté dando lo esperado, pero ese éxito podría estar más cerca de lo que crees. Recuerda: Roma no se construyó en un día.

Si no estás vendiendo
Si tu emprendimiento no genera ventas no es negocio, y si no es negocio quizá es mejor cerrarlo. Pero ten cuidado, hay muchas razones por las que puedes no estar vendiendo y, antes de claudicar, es muy importante que revises algunos aspectos como: si cuentas con los canales adecuados para llegar a ese cliente que auténticamente necesita o desea tu producto, si tu producto cumple o no con los requerimientos que tu cliente está buscando, si tus clientes saben que existes y que tienes el producto perfecto para ellos o si lo has estado ofreciendo a los clientes equivocados. Esto es más común de lo que crees, y puede que un ligero cambio en tus productos, en tu mercado o en tus canales de comunicación, distribución o venta, logren dar un giro espectacular a tu emprendimiento y lograr esas ventas que al momento no has tenido.
Si no te da un beneficio
Muchos dicen que si tu negocio no te hace millonario sería mejor cerrarlo, sin embargo, no todo en la vida es dinero y en ocasiones hay beneficios indirectos o intangibles que pueden hacer que mantener el emprendimiento sea positivo. Así que antes de abandonar has una lista de pros y contras, sé consciente de qué otro tipo de beneficios puedes tener derivado de esto y, eso sí, has un buen análisis financiero y en especial de costos ya que muchas veces puedes hacer rentable eso que te gusta tanto.
Si no le estás dedicando el tiempo necesario
“El que tenga tienda que la atienda”, dice el dicho, pero espera, debes analizar la auténtica razón por la cual no le estás dedicando el tiempo necesario. Recuerda que un negocio es como un niño pequeño cuando empieza a caminar, debes tomarlo de la mano para que no se caiga. Sin embargo, esto no significa que tengas que estar atado a él, si profesionalizas tu empresa y estableces controles adecuados, podrías dedicar más de tu tiempo a otras actividades sin necesidad de abandonar tu emprendimiento.

Si ya no se ocupa
El mundo cambia constantemente y en ocasiones la fórmula de negocio que fue exitosa puede que ya no lo sea más, o que el producto o servicio que todo mundo deseaba ahora ya es mal visto, quedó obsoleto o ya no se utiliza más. Si este es tu caso es importante valorar la situación; lo ideal hubiera sido estar atento al entorno, a la industria o al mercado para hacer los cambios a tiempo, sin embargo, aún si decides cerrar, siempre existe la posibilidad de aprovechar tus recursos, habilidades y experiencia para construir algo nuevo.
Si te pone en riesgo o daña tu calidad de vida
Hay ciertos giros que por su naturaleza pueden exponernos a ciertos riesgos ya sean de salud (física o mental) o de seguridad, y aunque este tipo de giros suelen ser muy rentables, es importante valorar los riesgos, saber si es posible minimizarlos o eliminarlos y si no, puede ser bueno dejarlo. Recuerda que nada debe estar por encima de tu integridad.
Debemos aprender a aceptar el fracaso, dejar de asustarnos, de darnos pena o de sentirnos mal por él. Es importante estar conscientes de que no siempre saldrán las cosas como uno quiere y que hay ocasiones que lo mejor es abandonar (incluso por razones mucho más simples). ¿Y sabes qué? ¡Se vale! y, además, ¡no pasa nada! Lo más bonito del fracaso es la recuperación, y para que esta se dé es fundamental aprender, ser consciente de lo que funcionó y de lo que no, y en definitiva no perder el espíritu, la pasión y saber que siempre puedes volver a comenzar. Recuerda que una buena historia siempre tiene un toque de drama, no dejes de creer en ti y en tu capacidad para lograr lo que te propones.