
Del amor al odio solo hay… ¿un emprendimiento?
Emprender con familiares y amigos puede parecer la idea perfecta, pero ¿podría ser este el paso para pasar del amor al odio?
Es natural querer emprender con familiares y amigos, de hecho, si lo piensas bien, suena a la idea perfecta: tener a alguien que conoces, en quien confías, a quien quieres y con quien convives constantemente y además pensar que podrán compartir un proyecto profesional parecería un sueño. Sin embargo, mezclar el cariño con los negocios, y especialmente con las finanzas, si no se controla, puede ser una fuente inagotable de conflictos que podrían poner en riesgo no solo el negocio, sino también la amistad o la relación familiar.
Aunque estamos acostumbrados a la famosa frase “no te asocies” y “menos con familiares o amigos” cabe mencionar que esto si puede llegar a ser una buena opción ya que al hacerlo encontramos:
Confianza mutua, que sirve como base para poder delegar y trabajar con tranquilidad.
Motivación compartida, al generar proyectos que impulsen el bienestar de todos.
Cultura y valores compartidos, que facilitan la dinámica y la alineación de objetivos.
Comunicación cercana, que facilita los intercambios de ideas, los diálogos y la resolución de problemas.
Apoyo emocional, al tener un compañero o compañera que ayuda a superar retos que se enfrenten.

Pero entonces ¿de dónde surgen los problemas? De la falta de claridad y del nulo establecimiento de límites, ya que esta misma cercanía emocional que hay con la contraparte, puede llevar a descuidar procesos formales clave y generar confusión entre lo personal y lo profesional, lo cual puede destruir todo lo bueno que esto pudiera generar. Es por esto por lo que, antes de iniciar un negocio con algún familiar y/o amigo (o con cualquier socio) es importante cuidar algunos aspectos como:
Alinear expectativas, tener claridad sobre el futuro que cada uno visualiza, el tipo de participación, y las aportaciones que dará es clave, recuerda que una expectativa no comunicada es la principal fuente de frustración.
Delimita lo personal de lo profesional, establecer tiempos, espacios y los temas a tratar para cada uno de los aspectos es fundamental para una sana relación personal y profesional.
Definan roles y responsabilidades, recuerda que las responsabilidades y actividades entre ser socio y empleado son completamente diferentes, por lo que es importante aclarar el rol que estará jugando cada quién, así como los resultados que se espera del actuar y los beneficios/retribuciones que tendrán.
Formalicen la sociedad, es común que al inicio de cualquier negocio ya sea por desconocimiento o por falta de recursos eviten o sean laxos respecto a los aspectos legales y de operación formal del negocio, pero, además del riesgo jurídico y fiscal que esto representa, deben considerar que la informalidad limita el crecimiento y dificulta la transparencia en las operaciones, lo que pone el camino perfecto para el conflicto.
Busquen apoyo externo, contar con personas externas a la operación del negocio y de la sociedad que ayude como mediador externo puede evitar tensiones innecesarias, este puede ser algún abogado, contador, empresario o consultor de confianza.

Profesionalicen la operación, la transparencia y rendición de cuentas será la base de cualquier relación laboral y personal, por lo cual, contar con las herramientas de gestión que faciliten el control de la operación ayudará enormemente al control y evaluación de los resultados.
Evaluación continua, generar espacios de comunicación y para evaluar el desempeño periódicamente, tanto en el negocio como en la dinámica laboral y personal ayudará a ser más objetivos y tomar decisiones a tiempo.
Si bien emprender suele verse como un camino doloroso y solitario, contar con gente de confianza que te acompañe y brinde el soporte emocional y profesional en este camino es fundamental. Emprender con familiares o amigos puede ser una experiencia enriquecedora y grandiosa, y evitar conflictos innecesarios y proteger las relaciones personales será clave para la motivación y el éxito de la organización.
Recuerda que, si buscas avanzar rápido, puedes ir solo, pero si tu objetivo es llegar lejos, es mejor ir acompañado. Por eso, establecer límites, fomentar la transparencia y promover la rendición de cuentas es fundamental para mantener una relación sólida, entendiendo que esto no es signo de desconfianza, si no una muestra de respeto y compromiso compartido y un camino ideal para el éxito del negocio y preservar la armonía en la relación. ¡Mucho éxito!
Carlos Dotor Cacho

Carlos excelente artículo, felicidades