
BAJAVIÓN
Bienvenido, paisano
Roble Limón
Estimado bajavionense, ¿cómo está? Por acá bien, ya sabe, disfrutando lo votado… Qué gustazo empezar un año más chismeando con usted. ¿Cómo le fue con el recalentado? ¿Y con el Guadalupe-Reyes? Tramposillo, ya lo vi empezando ahora el Reyes-Guadalupe, eeeeh…
A ver, ¿quién dijo “enero, sorpréndeme”? Pues ya estará contento porque vengo del futuro para decirle que no valió la pena que su jefe lo haya visto perreando hasta abajo en la pasada posada del jale y que el 2025 no pinta tan emocionante como encontrar el aguacate perfecto.
Es más, mejor vaya preparando su sombrilla porque se avecina una lluvia de chingazos como ninguna. Y resumido en dos palabras: Donald Trump. (O Claudia Sheinbaum. O Elon Musk. O… *inserte aquí el nombre de cualquier persona que tenga dinero y/o/y poder que le venga en gana*).
Y es que el pasado 20 de enero el presidente naranja, Donald Trump, se erigió como el 47° presidente de Estados Unidos y, desde su primer día, tomó acciones de gobierno y juró defender la Constitución y servir a su país lo mejor que pueda. Y si así no lo hiciere, que la nación se lo demande. Ay sí.
El trompetas se puso más sangrón (con “m”) que cadenero de antro y endureció su política migratoria al frenar la entrada de indocumentados, aumentar las deportaciones y reinstaurar «Remain in Mexico», forzando a los migrantes a esperar en México sus audiencias de asilo. Arrancando con todo su segundo mandato, Trump también canceló las solicitudes de asilo en la frontera y desplegó 1,500 soldados.
Aunque algunos expertos dudan que las deportaciones alcancen “millones,” calculan unas 600,000, buscando infundir miedo para disuadir la migración. Sin embargo, esto dañará la economía de ambos países: el gabacho perderá fuerza laboral y México enfrentará menos remesas, mayor desempleo e inseguridad. Trump también autorizó redadas en lugares protegidos como iglesias, escuelas y hospitales y propuso negar la ciudadanía a hijos de migrantes nacidos en EEUU, un plan que desafía la Constitución.

Los huevos más grandes registrados por la ciencia eran los del llamado Elephant Bird (“Pájaro Elefante” para los que fueron a las Universidades para el Bienestar), hoy extinto, que llegaron a medir 40 centímetros de diámetro y a pesar más de 8 kilogramos. Y digo eran porque tal parece que el Donaldo los tiene más grandes, diz’que, y no tiene el menor empacho en tomar decisiones del tamaño de y nomás por sus destos.
Lo bueno para nuestros paisanos es que en México ya tenemos a nuestra primera mujer presidenta –para lo que sea que eso sirva– y al menos a los que nos retachen para acá no los van a agarrar el como al Tigre de Santa Julia, pues la presidenta Claudia Sheinbrador –a través de su filial en Segob, Rosa Icela Rodrígiez– puso en marcha la tarjeta Bienestar Paisano que tiene como objetivo garantizar una reintegración digna y efectiva, ajá, asegurando que los repatriados cuenten con recursos y servicios esenciales al regresar al país.
Para que no diga que no es bienvenido, paisano, en caso de ser deportado y en su llegada al país que lo vio nacer, crecer, buscar jale, cansarse, decepcionarse y migrar en busca de mejores oportunidades se le entregará una Tarjeta del Bienestar Paisano con 2 mil pesotes con los que perfectamente se alcanza un Vikingo del Oxxo y el traslado, repito, “digno y efectivo”, a su destino de origen. Suponiendo que su destino de origen quede a unos 300 km de donde lo hayan repatriado.
Además de esta módica cantidad, estimado connacional, automáticamente se convertirá en derechohabiente del IMSS, ya sabe, ese que nos dejó nuestro Gran Tlatoani, Andrés Manuel López Obrador, y que no le pide nada a Dinamarca. Aunque eso sí, estimado paisano, yo le recomiendo que ya que anda por aquellos lares nomás sí se venga bien dotado de sus vitaminas y suplementos del Costco o del Target, porque precisamente por el gran servicio que nuestro H. Seguro Social ofrece, las citas y las medicinas tienen una demanda similar que entrada al Classico de Acapulco y entonces su consulta con el médico familiar o su paracetamol sí se los tardan algunos meses…
Pero si para estas alturas usted sigue de ambicioso y todavía no le quedan ganas de regresar –o de que lo regresen a huevo– piense en el tercer beneficio que le otorgará esta tarjeta: la posibilidad de incorporarse a los emblemáticos programas clientelares de cuarta… digo, de la Cuarta Transformación, esa, la del Bienestar.
Ya pa’ estas alturas no sé si reír o meter mi papelería para solicitar el apoyo… pero para el que dan en mi Suecia (¿o era Suiza?) de toda la vida, por ejemplo, pues precisamente en septiembre del año pasado aquel país que históricamente acogió a miles de migrantes que huían de conflictos armados anunció que elevaría considerablemente la suma actual de 870 euros por cada adulto (17,857 pesos mexicanos, aproximadamente) a 30,000 euros (637,734 pesos mexicanos) a cada migrante que regresara voluntariamente a su país de origen o algún otro destino.
Pero en fin, cada país arregla sus crisis como puede, ¿no? Sus crisis, sus decisiones.

¿Y entonces qué, paisa? ¿Ya se animó? Pues bienvenido, paisano, ahí nomás cierre los ojitos y disculpe el desmadre.
Bitácora de una prisionera
Con Trump al frente de Estados Unidos este 2025, y los años que le quedan por venir, se vislumbra tan extremo como comer tacos en la calle o responderle un “haz lo que quieras” a tu ruco o ruca.