Aprender a poner límites

Aprender a poner límites: una habilidad para vivir mejor.

Establecer  límites es una de las habilidades más importantes para vivir con tranquilidad, pero también difícil de aprender.

Muchas personas creen que decir “no” es ser egoísta o poco amable.

Sin embargo, la realidad es que establecer límites es un signo  de amor propio y una forma  de cuidar nuestra salud emocional, nuestro tiempo y nuestra paz.

Los límites son como una línea que marca hasta donde permitimos que los demás lleguen en nuestra vida.

Nos ayudan a expresar lo que necesitamos, lo que nos hace sentir cómodos y aquello que ya no estamos dispuestos a aceptar.

Cuando no ponemos límites, es común terminar haciendo cosas por compromiso, soportando actitudes que nos lastiman o cargando responsabilidades que no nos corresponden.

Con el tiempo, esto puede generar estrés, enojo, cansancio físico y mental e incluso afectar nuestras relaciones.

Aprender a ponerlos no significa dejar de ser una persona amable o solidaria.

Significa encontrar un equilibrio entre ayudar a los demás y cuidar de nosotros mismos. Decir “hoy no puedo” “eso no me hace sentir bien” o “ necesito tiempo para mi” es una forma de respeto hacia los demás y hacia uno mismo.

Pero existe otro tipo de límites del que pocas veces se habla: los límites hacia nosotros mismos.

Muchas veces somos nosotros quienes nos exigimos demasiado, trabajamos sin descanso, postergamos nuestras necesidades o peor aún ni siquiera las conocemos, son ejemplos de falta de límites personales.

Así podemos caer en exceso de trabajo, de preocupaciones, de compromisos o incluso de críticas hacia nosotros y un sentido de no suficiencia.

Establecer límites también implica aceptar que equivocarnos es parte del crecimiento y que no necesitamos ser perfectos para tener valor.

Este hábito no se desarrolla de un día a otro.

Requiere práctica, paciencia y valentía y sobre todo es un acto de auto compasión.

Es aprender a valorarnos, reconocer que nuestro bienestar también importa y que cuidar de nosotros mismos es una necesidad y nos lleva a construir una vida más sana, equilibrada y plena.

Puede causar algunas veces un sentimiento de culpa y aprenderás  que es el precio a pagar por nuestra libertad y amor propio.

Y descubrirás, que ¡Lo vale!

Al final poner límites no aleja a las personas; al contrario acerca y mantiene a quien sabe respetarnos.

Y nos hará sentir satisfechos por amarnos y ser una prioridad..

¿Te animas a aprender? …

Julia Muñoz.

Deja un comentario