Raúl Ernesto González Pinto

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Maestro en Periodismo y Doctor en Comunicación Organizacional. Y por “Doctor en Comunicación Organizacional” me refiero a que salió rete-güeno para organizar las tandas de la cuadra y las pedas de los viernes, con todo respeto. En sus ratos libres se dedica solamente a ser adorable. Si usted lo ve, se le figura que nuestro querido Doctor González Pinto huele a galletas 😊. Una verdadera chulada.

Nació un 21 de enero, cómo nos gusta esa fecha, en la mera “punta del huaje”: Oaxaca de Juárez, Oaxaca, tierra mágica y ancestral. No le voy a decir de qué año, me limitaré a comentarle únicamente que el Dr. González Pinto todavía está chabacano.

Siempre con la cara al Sol, procurando ver únicamente el lado B (bueno, bonito y belga) de la vida, positivo y detallista, así es Raúl. De hecho, tan detallista, que sus alumnos lo llegaron a apodar “Gomas” porque siempre que llegaban a visitarlo a su oficina tenía un dulcero lleno de gomitas y lo primero que hacía ofrecerles una de esas golosinas. Ayñ. Han de decir los alumnos: “Profe, con ganas de que fuesen gomichelas, jejeje”, ya ve cómo es ahora de insolente la chaviza.

Además de la decencia, perdón, la docencia, RGLEZ (así como nombra los archivos de sus columnas cuando las manda al editor) es asesor del Director General de una reconocida empresa líder en la exportación de tomate cultivado en invernaderos.

Usted lo ve muy acá, muy propio, muy estudiado, y de eso no queda duda, pero ¿ha de creer que lo suyo, lo suyo, es la jardinería? ¿Sus consentidos? Sus arbolitos bonsai. Repito: Ayñ. Resulta curioso, además, que uno de los escritos de su libro favorito, “Manual del Guerrero de la Luz”, lo describan perfectamente: “El guerrero de la luz sabe que nadie es tonto y la vida enseña a todos, aun cuando esto exija tiempo. Él da lo mejor de sí, y espera lo mejor de los otros”, esta frase más las palabras de su padre —“Si vas a hacer algo, hazlo bien; si no, mejor no lo hagas”— han convertido al Dr. González Prieto en lo que es ahora: un hombre apasionado que quiere dejarse llevar más por el corazón que por la cabeza, porque a veces es necesario cerrar los ojos para poder ver. A los siete años se despertó en él esta necesidad de escribir. Ahora, además, tiene años de experiencia en un tema que le parece fascinante al cual describe como una especie de puesta teatral protagonizada por personajes de carne y hueso que van improvisando sobre la marcha, de forma tal que nunca se sabe bien lo que va a suceder en la trama: la vida organizacional.
¿La velada perfecta de Raúl? Acompañado del Che Guevara, Marylin Monroe y Leopoldo Fernández «Tres Patines». ¡Qué fantasía! Si se hace, me invitan. Yo llevo los Sabritones.

Raúl Ernesto González Pinto
Por: Roble Limón 🍋

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