
Danzas, reliquias y peregrinaciones laguneras: tradiciones que nos distinguen.
Torreón es una ciudad que, aunque joven, cuenta con importantes y arraigadas tradiciones. Entre estas, destaca la celebración de danzas, rosarios, peregrinaciones y reliquias, manifestando la fe y agradecimiento hacia una figura divina de la religión católica. Aunque predominantemente religiosas, estas prácticas tienen un carácter social al involucrar directa o indirectamente a gran parte de la sociedad, que participa en los festejos asistiendo a danzar, rezar, peregrinar, degustar la reliquia, y/o como espectadores en las famosas peregrinaciones de diciembre, rindiendo homenaje a la Virgen de Guadalupe. Diferentes grupos y sectores de la sociedad expresan su fe y devoción agradeciendo por un año más de bendiciones, prosperidad y bienestar de sus familias, empresas, grupos y organizaciones a través de la unidad, la música, el baile, la oración y la fiesta.
El origen de las danzas se remonta a los tiempos prehispánicos, cuando los pobladores honraban a sus deidades con rituales y danzas para agradecer por el bienestar, abundancia y prosperidad de sus pueblos. Los danzantes de nuestra tradición lagunera ostentan en sus trajes elementos prehispánicos como los penachos de plumas, las nahuillas con carrizos y los huaraches, resaltando su colorida y folclórica vestimenta que incluye algunas imágenes religiosas y que portan con orgullo y respeto; así mismo utilizan otros elementos como arcos y huajes con los que se apoyan para ejecutar sus movimientos y secuencias rítmicas al son de una tambora. Dentro de su ritual de celebraciones, algunos grupos de danza suelen integrar la quema de copal e incienso, creando un ambiente de mayor misticismo y liturgia. Las danzas son ejecutadas en rosarios, reliquias y peregrinaciones en honor a una figura religiosa a quien los anfitriones honran.
En el caso de los rosarios, se inicia con una pequeña procesión para colocar en un altar la figura religiosa a honrar frente al área donde se llevará a cabo la danza. Luego de ejecutarse varios sones, los danzantes paran y se procede a rezar el Santo Rosario, incluyendo sus cinco misterios y todas sus letanías por parte de todos los asistentes. Al terminar de rezar el rosario, se bendicen los alimentos, mismos que son repartidos a los asistentes mientras los danzantes continúan con sus sones y juegos de danza. Al final, los danzantes acompañan nuevamente a los anfitriones para retirar la figura religiosa del altar preparado para el festejo, y esta es llevada de vuelta a su lugar original. Enseguida, se llevan a cabo los mutuos agradecimientos entre los anfitriones y el grupo de danzantes, dando por terminado el evento.

Antes de continuar, es importante establecer que, mientras la palabra “reliquia” hace referencia a alguna parte del cuerpo de un santo o a aquello que haya tocado su cuerpo, y que es digno de veneración, en la Comarca Lagunera la reliquia es un evento social de carácter popular que involucra aspectos religiosos, filantrópicos y gastronómicos. También se denomina reliquia al platillo que se ofrece a la comunidad de manera gratuita, compuesto de asado de puerco con chile que representa el alimento para el cuerpo y siete distintas sopas secas (estrellitas, semilla de melón, espagueti, fideo, coditos, macarrón y el tradicional arroz) que representan el alimento del alma y hacen referencia a las siete virtudes que contraponen a los pecados capitales. Estas virtudes son: humildad, paciencia, caridad, generosidad, templanza, castidad y diligencia. Estas reuniones de feligreses convocados para honrar y agradecer a una figura divina, donde se ofrece la reliquia, conjugan la danza, la música, la oración, el alimento y la unidad de la comunidad en una fiel representación de agradecimiento de un pueblo producto de su fe. La “Reliquia” se lleva a cabo en las banquetas de las casas y en las calles, como una manera de convivir con la comunidad y mostrar el fervor y adoración al Santo o Virgen de su devoción.
Se dice que “la reliquia” en realidad es una tradición que proviene del estado de Zacatecas producto de la migración, pero llegó a la Laguna para quedarse. Este platillo es preparado con tres días de anticipación y preferentemente cocinado con leña para un mejor sabor, para el deleite de los comensales que se organizan en filas durante las celebraciones para recibir y degustar el delicioso manjar. Este platillo suele ofrecerse en celebraciones católicas entre las que destacan: El día de San Judas, Día de la Virgen de Guadalupe y Día del Santo Niño de Atocha, entre otros.
Las peregrinaciones, por su parte, convocan a un gran número de miembros de la comunidad católica, que, alimentados por su fe y devoción, se organizan en colectivos y hacen un recorrido acompañados por integrantes de su familia y/o gremio. Van recitando diversas oraciones y letanías y entonando cantos religiosos. Estos contingentes a su vez se hacen acompañar por un grupo de danzantes vestidos con coloridos trajes que van ejecutando distintas coreografías siguiendo el ritmo de la tambora mientras recorren una ruta establecida hasta llegar a la Iglesia de Guadalupe, donde los peregrinos son recibidos por el sacerdote y la comunidad. Uno de los gremios que destaca por su algarabía, fiesta y folklore, y que es altamente disfrutado por los espectadores, es el de los músicos. Durante todo el recorrido de la peregrinación, portan sus instrumentos e interpretan diferentes melodías del dominio público, resaltando la alegría de la celebración y haciendo vibrar el ambiente dentro de la iglesia, donde sus instrumentos resuenan en señal de agradecimiento y veneración a la Morenita del Tepeyac. El 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, los atrios de las iglesias católicas y la calle se llenan de fiesta con los diferentes grupos de danzantes. Aunque la celebración empieza 11 días antes y a ella se suman empresas, comercios, clubes, grupos deportivos, escuelas y particulares que peregrinan día a día hasta concluir el día 12 de diciembre con las tradicionales Mañanitas a la Virgen.

Nuestras tradiciones nos distinguen y nos representan, forjando nuestra identidad. Como Laguneros, tenemos la responsabilidad de cuidar, compartir, enaltecer y mantener nuestras raíces y tradiciones.
¡Vivamos nuestras tradiciones con orgullo!
Escrito por: Chris Martínez