
Los colores que México aportó al mundo
México ha tenido grandes contribuciones al mundo, algunas muy conocidas y otras no tanto, pero dentro de los significativos avances de la humanidad, nuestro país ha desempeñado un papel fundamental. Entre las aportaciones que podríamos mencionar se encuentran el chocolate, la televisión a color, la pastilla anticonceptiva, tratamientos contra el cáncer mediante nanomedicina, la tinta indeleble, el concreto translúcido, entre muchos otros. Además, en la cultura y las artes, México ha sido un gran influente en la música, la pintura, entre otros, gracias a todo el bagaje cultural y riqueza que posee nuestro país. Sin embargo, algo interesante que no muchos conocen es que México también ha contribuido con una serie de colores que ahora forman parte de la paleta cromática utilizada en todo el mundo y que son reconocidos como puramente mexicanos.
Lo que distingue a México es el gran colorido presente en sus artesanías, arte, indumentaria tradicional de nuestros pueblos indígenas y medios decorativos. Hoy nos centraremos en tres colores que nuestro país ha aportado al mundo.

ROSA MEXICANO
Es un color rojo púrpura vivo y saturado. Se dice que fue tomado por las culturas indígenas mexicanas de las flores de la planta de buganvilia, y su referencia originaria son las coloraciones magentosas utilizadas en vestimentas y otros objetos. Sin embargo, fue hasta mediados de la década de 1940 cuando el diseñador de moda, pintor y dibujante Ramón Valdiosera presentó en Nueva York una colección de moda donde predominaba el color que ahora conocemos como rosa mexicano, pero que en su momento se llamaba “rosa buganvilia”.
Valdiosera realizó un extenso viaje de investigación por México, donde tomó contacto con diferentes etnias y coleccionó trajes y vestidos característicos de diversas regiones. Interesado en adaptar la indumentaria tradicional mexicana a la moda contemporánea, Valdiosera ya se había cimentado en México como un referente en la moda contemporánea. Sus vestidos, confeccionados con procesos tradicionales de regiones de Veracruz, Oaxaca y Chiapas, eran de colores brillantes e impactantes. Huipiles, fondos, faldas y jorongos adornaban cortes modernos de la época posguerra.
El desfile, realizado el 6 de mayo de 1949, en el famoso Hotel Waldorf-Astoria en Nueva York, causó revuelo entre los asistentes por los vibrantes tonos rosados en los vestidos y prendas. Los periodistas y críticos de la época, buscando conocer la inspiración de Valdiosera, le preguntaron el origen del color. El artista simplemente respondió que aquel rosa ya formaba parte de la cultura mexicana, a lo que la crítica de moda neoyorquina Perle Mesta calificó entonces como «Mexican Pink» (rosa mexicano). Desde ese momento, a esa tonalidad de rosa se le conoce como rosa mexicano y es un color reconocido en el catálogo de color Pantone.
AZUL MAYA
El azul maya, azul índigo o azul ultramarino es un color creado por los mayas, reconocido por tener una fijación sumamente eficaz y que es casi imposible de remover sin dejar rastro.
Este color se obtiene al hacer una precipitación de Indigofera suffruticosa (la planta de índigo) mezclada con una arcilla de color blanco conocida como atapulgita, comúnmente encontrada en las culturas mesoamericanas desde aproximadamente el siglo VIII hasta alrededor de los años 1860 de nuestra era. Se encuentra en pinturas murales de edificios arqueológicos, piezas de cerámica, esculturas, códices e incluso en obras de arte indocristiano y decoraciones murales realizadas posteriormente a la Conquista.
El nombre de este color se debe a que inicialmente se pensó que solo se había utilizado en la zona maya de Yucatán, aunque luego se lo detectó en otros sitios arqueológicos mexicanos, como El Tajín, Tamuín, Cacaxtla, Zaachila, Tula y en el Templo Mayor de Tenochtitlán. Entre los últimos testimonios que se tienen del empleo del azul maya histórico están las pinturas que realizó en 1562 el indígena Juan Gerson en el convento de Tecamachalco (Puebla), donde usó este pigmento; también se sabe que poco después, en 1571 o 1576, el médico y naturalista español Francisco Hernández de Toledo obtuvo la receta para prepararlo.
El interés en este pigmento resurgió en 1931, cuando el Instituto Carnegie emprendió unas exploraciones en el Templo de los Guerreros de Chichén Itzá, durante las cuales se tomaron muestras de una sustancia azulada que fue analizada por H.E. Merwin. En 1942, R.J. Gettens bautizó provisoriamente a este pigmento con el nombre de «azul maya», ya que hasta el momento solo se lo había hallado en templos pertenecientes a esa cultura. En 2008, un equipo de antropólogos del Wheaton College, de la Universidad Northwestern y del Museo Field de Historia Natural investigó los usos históricos del azul maya y expresó la posibilidad de que, según sus hallazgos, este pigmento fuese elaborado por los antiguos mayas en un contexto ritual relacionado con Chaac, dios de la lluvia.

ROJO ACHIOTE U ONOTO
Este color tenía una importancia y relevancia muy especial para los aztecas, ya que lo utilizaban a manera de maquillaje, para teñir algunos textiles o durante ceremonias religiosas.
El colorante se extrae de la planta Bixa Orellana, que tiene hojas con forma de corazón, flores de color blanco y rosado, y frutos de color rojo en su exterior. Es de los frutos de donde se extrae el color que se usa como pigmento.
Los aztecas utilizaban el color del achiote como un colorante natural para decoraciones marciales y rituales tradicionales como el nacimiento o la muerte de una persona. Los mayas lo utilizaban como especia y colorante, por ejemplo, para colorear el cuerpo en ritos religiosos, y lo asociaban con la lluvia. Además, las semillas se llegaron a utilizar incluso como moneda. En la actualidad, este color se sigue utilizando como especia en la preparación de diversos platos tradicionales en Latinoamérica.
Este color es muy común en la industria gastronómica, utilizado como colorante en comidas o productos lácteos. Es el color que se usa para dar color al queso cheddar y que le da ese tono entre amarillo y anaranjado.

NOTA
Cabe destacar que estos tres colores están reconocidos en el sistema internacional de color Pantone, el cual es un sistema universal que proporciona un lenguaje del color que permite la toma de decisiones críticas sobre color en diseño gráfico, textil, belleza, diseño de interiores, arquitectónico e industrial. Es un sistema estandarizado de color a nivel mundial.
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