Reforma Fiscal

Reforma Fiscal urgente

Todos los años, los contadores y abogados en materia fiscal tenían que actualizarse ya que año con año se presentaban modificaciones a diversas leyes con el fin de tener una mejor recaudación. Normalmente esto ocurría durante el mes de noviembre, diciembre y enero del siguiente año, y cuando existían problemas severos en las finanzas públicas, entonces existían reformas fiscales profundas.

La última reforma fiscal profunda la podemos localizar hace ya 10 años, justamente en el sexenio del entonces presidente Enrique Peña Nieto. Algunas de estas reformas consistieron, por ejemplo, en un nuevo régimen para personas físicas, el cual pretendía registrar a una gran mayoría de contribuyentes personas físicas informales en el llamado Régimen de Incorporación Fiscal, mejor conocido como RIF. Su propósito en el primer año logró un registro masivo por las condiciones de beneficio inmediato en el padrón del Servicio de Administración Tributaria (SAT), sin embargo, este año 2024 concluye su periodo de vida y no existe algo que provoque un impulso para un registro masivo de contribuyentes, ni siquiera el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO).

Otro de los cambios que se vio también con gran impacto fue la limitación de las deducciones personales y un impuesto adicional del 10% a los dividendos que perciben las personas físicas. También en esta reforma aparece el Buzón Tributario que ahora funciona eficientemente para notificaciones, incluida la de cancelación de certificados de sello digital, lo cual impide la emisión de CFDI’s de diversos tipos. También inician la fiscalización de operaciones inexistentes, simuladas e ilícitas, y es el origen de los famosos EDOS (Empresas que Deducen Operaciones Simuladas) y los EFOS (Empresas que Facturan Operaciones Simuladas).

Además, un cambio que parecía inocente, pero resultó contundente, fue el cambio de los valores de referencia con base en el Salario Mínimo General (SMG) al de Unidad de Medida de Actualización (UMA), con lo que se logró una menor reducción de los límites de los ingresos exentos de las personas físicas.

Finalmente, se homogenizó en todo el país el Impuesto al Valor Agregado, cambiando en la frontera del 11% al 16%, lo que generó una gran polémica en ese año.

No es una clase de historia, es una visión del urgente futuro y es importante mencionarlo ya que vienen las elecciones presidenciales y en todos los discursos y propuestas de los tres candidatos el tema de reforma fiscal no aparece en sus agendas, cuando menos hasta el día de hoy, y probablemente no se mencione ya que podría resultar un problema en su campaña. Sobre decir que para el ya casi extinto sexenio la reforma fiscal es algo que no va a suceder.

Una de las problemáticas a resolver es el de las pensiones del IMSS, ISSSTE, PEMEX, CFE y las del Bienestar. Esta presión hace necesaria una reflexión para mejorar la recaudación, siendo una de las estrategias del SAT el uso de la “Inteligencia Artificial”, lo cual no es algo nuevo, es algo que ha venido funcionando (otra vez) desde el año 2015, basta ver el documento del SAT llamado ADN Digital el cual nos da las bases de lo que no es otra cosa más que un modelo de predicción de los comportamientos de los contribuyentes.

El incremento de impuesto siempre ha resultado algo impopular, sin embargo, tal vez algo necesario, por lo que podría ser un elemento de revisión el impuesto al Valor Agregado y una revisión exhaustiva a los ingresos de tasa 0%, ya que esta medida es regresiva y las más beneficiadas con esta baja de impuesto no son las personas de menores ingresos sino aquellas de mayores ingresos, ya que al ser un impuesto al consumo, los segundos tienen acceso a un consumo de acuerdo a sus ingresos y por tanto el beneficio es mayor.

Estos cambios se vuelven urgentes porque en caso contrario el recorte del gasto público en rubros como salud, educación, seguridad, deporte, cultura, entre otros (como ha sido el modus operandi del presente sexenio), puede resultar desastroso para diversos sectores de los gobernados, eso sin tomar en cuenta que hay que restablecer el Fondo de Estabilización de Ingresos Tributarios y el Fondo de Estabilización de Ingresos de Entidades Federativas, ya que ambos fondos fueron acabados por la presente administración. Y qué decir del Fondo de Desastres Naturales, cuya falta se notó tras el paso de huracanes, como el más reciente Grace, aunque más allá de haber creado el Fondo del Bienestar para las Familias Damnificadas por Desastres Naturales (FOBEDE), lo cierto es también se debe de ahorrar para este propósito.

Esta reforma hacendaria no sólo se circunscribe a nivel federal, también podría ser de carácter estatal con revisiones a los impuestos a la tenencia vehicular y el predial. También deberá existir justicia fiscal, ya que la desaparición del Subsidio para el Empleo provocó que el monto mínimo de Impuesto sobre la Renta a retener a los trabajadores se incremente significativamente, ya que los dos deciles más bajos en la tabla de ISR (1.92% y 6.4%) de las personas físicas no son aplicables por el incremento al salario mínimo.

Es urgente una reestructuración de la tabla de ISR para personas físicas y, si bien hablar de una tasa progresiva de ISR para personas morales podría ser una opción (hoy es una tasa fija), sería ideal para fomentar el crecimiento de este sector.

Otra medida que en el pasado ha funcionado para incentivar algunos sectores de la economía es la deducción inmediata de las inversiones las cuales pueden garantizar continuidad de las empresas.

La búsqueda para incrementar el padrón de contribuyentes podría nutrirse de los negocios informales. En 2023, la tasa de informalidad laboral en México alcanzó el 55%, lo que significa que 32 millones 343 mil 355 personas estaban empleadas en este sector, frente a los 26 millones 491 mil 180 que optaron por el sector formal de empleo. Esta situación pone de manifiesto la relevancia del empleo informal en el país y resalta la necesidad de debatir la calidad de las plazas laborales para mejorar sus condiciones, esto de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En las sombras de la economía mexicana un entramado de actividades se desenvuelve al margen de la ley, marcado no sólo por la ausencia de contribuciones fiscales sino también por la evasión de las responsabilidades sociales que sustentan el bienestar común.

Este universo paralelo, nutrido por la desesperanza y la necesidad, crece alimentado por barreras burocráticas insuperables, una alarmante escasez de oportunidades laborales dignas y una tasa de desempleo que empuja a muchos hacia la informalidad como último refugio.

Lejos de ser meros actos de rebeldía contra un sistema fiscal, estas acciones dibujan las siluetas de un dilema más profundo: la lucha por la supervivencia en un entorno que a menudo parece indiferente al destino de sus habitantes más vulnerables.

El impacto de este sector no oficial va más allá de meras cifras económicas; socava las bases de la equidad y fomenta una competencia desleal que pone en jaque a quienes intentan navegar las aguas turbulentas de la formalidad.

Al contemplar esta realidad, se nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de un sistema que, en su intento por ordenar y controlar, termina excluyendo a una parte significativa de su población, dejándola a merced de una economía sombría que prospera en los huecos de la legalidad.

Esta situación plantea un llamado urgente a repensar nuestras estructuras sociales y económicas, buscando vías para integrar, en lugar de marginar, a aquellos que el sistema actual deja atrás.

La informalidad no es sólo un tema de leyes incumplidas o impuestos evadidos; es un espejo que refleja las fisuras de nuestra sociedad, desafiándonos a construir un futuro más inclusivo y justo para todos.

Hasta el momento no se ha incluido en las agendas de los candidatos a la presidencia la urgente reforma fiscal, yo diría “la rifa del tigre”.

 Fortuna audaces iuvat.

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