
¿La familia o la empresa?
La pregunta del millón en las empresas familiares: ¿existe una respuesta?
Es difícil explicar si es la empresa la que debe adaptarse a la familia o si es la familia quien debe adaptarse a los requerimientos de la empresa. Lo cierto es que tanto la empresa como la familia requieren tiempo, dinero y esfuerzo, y no siempre sabemos a qué darle prioridad.
Es importante entender que la familia y la empresa son sistemas que normalmente operan de forma independiente, es decir, se puede tener familia sin contar con una empresa y viceversa. Por tanto, cada uno de ellos cuenta con sus propias prioridades y tiempos; sin embargo, al estar unidos en una empresa familiar, cada uno exige atención y muchas veces nos pone en un predicamento del cual no siempre es fácil salir. Por ello, es importante conocerlos y entenderlos para saber cómo atenderlos.

La empresa
La prioridad de cualquier empresa es ser rentable, es decir, poder cubrir sus gastos operativos y generar utilidades. En cuanto a los tiempos, en los negocios son cortos; se habla de acciones diarias, con objetivos mensuales y anuales. Si se descuidan, normalmente requieren un control estricto sobre las actividades y preferiblemente se busca hacer las cosas en el menor tiempo con la menor cantidad de recursos, logrando objetivos cada vez más ambiciosos.
Los miembros que conforman una empresa son ejecutivos y empleados, cuyas motivaciones suelen ser un sueldo que cubra sus necesidades personales o familiares, el desarrollo al interior de la organización y un buen ambiente laboral que les permita realizar sus actividades de la mejor forma.

La familia
En la familia, la prioridad principal debe ser el amor y la armonía entre sus miembros. Si bien suele decirse que “el tiempo se pasa volando”, en muchos casos esto llega a representar años, incluso décadas. De hecho, es común pensar en el largo plazo y en lo que las futuras generaciones lograrán. En las familias, aunque existe una administración del gasto familiar y una visión de lo que la familia puede ser en un futuro, no suele haber controles tan estrictos. Los miembros de una familia, aunque tienen sueños y anhelos propios, suelen buscar el bien común y su motivación principal se basa en el bienestar de sus miembros, la convivencia armónica y el amor que se tienen entre ellos.

La empresa familiar
El origen del caos se da cuando mezclamos ambos temas, lo cual es inevitable, ya que el principal origen de la empresa familiar es ser fuente de bienestar para la familia. Cuando el negocio se convierte en la fuente principal de ingresos familiares y, al observar que los tiempos son cortos o inmediatos, se suele priorizar a la empresa, volviéndose el tema prioritario y de discusión incluso en la casa o en momentos de convivencia familiar. Esto puede generar conflictos e incluso rupturas dentro del seno familiar si no se sabe equilibrar. Pero también habrá que entender y hacer entender a los familiares involucrados en la operación del negocio que lo económico no es la base de la armonía ni del amor en la familia. Deberán dedicar tiempo y esfuerzo a fortalecer las relaciones con los familiares, fomentar la comunicación y promover valores para generar empatía y armonía.

En la empresa familiar es imposible escoger entre una y otra. Dedicar tiempo y esfuerzo a la empresa representará un beneficio económico importante para la familia, mientras que dedicar tiempo a la familia nos ayudará a mantenernos cohesionados y unidos. Por lo tanto, se debe aprender a manejar ambas conjuntamente, no separando (como es común escuchar), sino estableciendo límites entre la familia y la empresa. Es decir, aprender a identificar y entender el rol que jugamos y los beneficios y responsabilidades que cada uno conlleva. Habrá que saber identificar y ser comprensivos en los momentos que requieren jalar más para un lado u otro, evitando que esta prioridad sea permanente para un solo lado y, sobre todo, ser conscientes de que la base es el bienestar familiar y que para lograrlo es indispensable mantener un equilibrio entre lo económico y lo emocional.
Y tú, ¿estás en equilibrio entre tu familia y tu empresa?