¡El SAT detecta fraudes fiscales antes de consumarse!

¡El SAT detecta fraudes fiscales antes de consumarse!

Javier Belmares Sánchez

Parafraseando a la abuela decimos:

…el que nada sabe, nada teme…

¡si el que nada teme

sabe lo que hace!

Por supuesto que sí…

El Servicio de Administración Tributaria perfectamente puede descubrir conductas encaminadas a cometer fraudes fiscales antes de consumarse.

Si cotidianamente el SAT ya descubre errores o fraudes consumados de parte de los contribuyentes… ¿qué de extraño tendría el que detecte fraudes maquinados antes de consumarse?

Viene al caso lo anterior porque hace un par de días, Expansión, la publicación digital que se origina en España, se publicó un artículo de Ignacio Faes denominado “Black Mirror” fiscal: Detectar el fraude antes de producirse.

Seguramente todos hemos visto la icónica y multipremiada serie Black Mirror calificada como distópica, por ser contraria a la esperanzadora utopía, en que la ficción se vuelve aterradora, angustiante, pulverizadora de psiques, recuerdos, conocimientos y valores debido a la alienación, a la enajenación tecnológica del ser humano.

Nos referimos a la magistral serie británica creada a partir de 2011 que actualmente se encuentra a la espera de su séptima temporada en 2025 y que en su sexta temporada de 2023 presenta a Salma Hayek con el capítulo Joan is awful -Joan es horrible- en el cual se relata cómo la vida personal e íntima de la protagonista es absorbida por una serie de streaming. Capítulo muy recomendable a propósito del tema que nos ocupa y disponible en Netflix.

Esa serie incluso creó en 2018 un capítulo interactivo llamado Black Mirror: Bandersnatch, con cinco finales distintos, dependiendo de las decisiones del espectador… decisiones que usted puede tomar si ve el capítulo.

Dentro de la lógica de los datos de la trama, las decisiones conducen hacia a los finales, resultados o conclusiones.

Tal como sucede cuando se interviene en la administración de una empresa, persona o institución.

Luego entonces nos parece comprensible el artículo de Ignacio Faes.

Si actualmente el SAT maneja indicadores y patrones perfectamente definidos e identificados acerca de las opciones y decisiones financieras, jurídicas y fiscales de un contribuyente, y obtiene resultados o conclusiones que conducen a que se decidan los distintos métodos de comprobación de cumplimiento y las auditorías para dicho contribuyente ¿entonces?…

…entonces sólo es cuestión de extrapolar hacia futuro y, con base en los datos históricos y actuales del contribuyente, perfectamente se puede presumir, que no adivinar, lo que hará el contribuyente… como en las regresiones estadísticas para elaborar presupuestos de ventas, costos, gastos, utilidades o pérdidas.

¿Acaso los presupuestos no son predicciones?

Si un contribuyente tiene incrementos importantes en utilidades o ingresos gravables pero las proporciones financieras y fiscales de sus ingresos gravables permanecen “estables” y, simultáneamente, de vez en cuando “se olvida” de incluir todos su ingresos en sus declaraciones provisionales o definitivas, a la vez que tiene importantes cuentas de efectivo o inversiones líquidas y aparecen visitas del contribuyente a centros de tintorería financiera ubicados en U.S., así como visitas a la Isla Man, Holanda, Andorra y demás paraísos fiscales…

Si eso sucede ¿usted qué pensaría?

Sin ser el Oráculo de Delfos ni una computadora estándar, probablemente usted que es un Sherlock Holmes, pues ha “olido” móviles de crimen asumiendo que todos esos datos que concientizó son una maquinación criminal de un plan que está por realizarse.

Claro, la inteligencia artificial que está utilizando exitosamente el SAT, permite hacer todo eso y más… hasta podría decirle quiénes son los socios o prospectos de socios.

¿Y si el atribulado contribuyente es inocente y justifica con verdades comprobables los motivos de todas sus acciones y de sus circunstancias?

¡Se sentiría acorralado en las suposiciones digitales de Black Mirror!… y sin poder escapar ¿de Black Mirror o… de su subconsciente?

He ahí la fuente de pánico razonable.

Y he ahí también la fuente de temores cuando la autoridad le hace caso ciego a la máquina, o cuando la autoridad se escuda tras la máquina para cometer ceguedades.

…el que nada sabe, nada teme ¡si el que nada teme, sabe lo que hace!
Por supuesto que sí…

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