
Vuelo Directo a la Reducción de Emisiones.
“Desafiando las advertencias paternas, Ícaro se elevó demasiado cerca del sol, lo que provocó que las alas se deshiciesen por culpa del intenso calor, precipitando a Ícaro hacia las aguas del mar Egeo” (EAS Barcelona, Historia de la Aviación. 2023).
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El sector de la aviación representa aproximadamente el 2.5% de todas las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), siendo de este porcentaje, cerca del 80% del dióxido de carbono el que proviene de vuelos de más de 1,500 kilómetros y en donde las alternativas de otros medios de transporte se mantienen limitadas (Aeroméxico, Informe de Sostenibilidad 2023).
A su vez se estima que para poder satisfacer las necesidades de los diez mil millones de personas que se espera que vuelen en 2050, se deben reducir al menos 1,8 gigatoneladas de carbono para ese mismo año, considerando la proyección de reducción de emisiones contemplada en 21,2 gigatoneladas de carbono (IATA, Comunicado 66, 2021), lo cual refiere un importante reto para el “sector de las alas” a nivel global.
Ante tales afirmaciones, las soluciones para la denominada “descarbonización de la aviación” son latentes y dentro de su perspectiva se tienen alternativas solidas como la electricidad y el hidrógeno aplicados a los vuelos llamados como “cortos” de 600 millas, es así que la empresa de aviación Airbus se encuentra desarrollando al menos tres tipos de aviones comerciales de emisiones cero propulsados por hidrógeno, los cuales podrían entrar en servicio a partir del año 2035. Dichas innovaciones se identifican como el avión de turbohélice con capacidad para 100 pasajeros y una autonomía de más de 1.000 millas náuticas; también un turboventilador de 120 a 200 pasajeros con una autonomía de más de 2.000 millas náuticas; y finalmente un blended-wing body de hasta 200 pasajeros que también podría volar más de 2.000 millas náuticas (World Economic Forum, SDG 7: Energía Limpia y Asequible, 2022)

Despegando a hacia combustibles sostenibles.
Los retos para la reducción de emisiones son tangibles desde la parte de innovación tecnológica, sin embargo, para nuestra fortuna hoy en día se tienen aplicaciones directas sobre los combustibles sostenibles, ¿pero de que va esto te preguntaras?
Pues bien, el combustible sostenible se fabrica con aceites usados de origen orgánico (como el aceite de cocina usado), descartando aceites provenientes de cultivos de Soja o Aceite de Palma, los cuales suponen competir con la producción de alimentos o que pueden afectar a la biodiversidad o fomentar la deforestación de una región, lo cual a su vez evita la reducción de emisiones de al menos un 75 % de CO₂, y también de otros gases de tipo contaminantes tales como los compuesto de azufre (KML, Royal Dutch Airlines. s/a).
Adicionalmente, existe el queroseno ó JET A-1, el cual para su fabricación se conllevan destilaciones del crudo altamente especializadas, con la cual se consigue una gran cantidad de energía con una carga mínima de este combustible, permitiendo una máxima potencia para el transporte aéreo, es decir, más distancias con menos emisiones (Repsol. Composición del Jet A-1. s/a).
De esta manera, el corporativo International Airlines Group (IAG) consideró la utilización de cerca de 53 mil toneladas de combustible sostenible en 2023, lo que supone un aumento de más del 400% respecto al año 2022, lo que nos dice que la incorporación tanto de tecnología aeronáutica de tipo eléctrico o de hidrogeno, así como de combustibles sostenibles en las actuales aeronaves se mantendrán en transición conjunta, previendo alcanzar una meta razonable de reducción de emisiones para el sector de la aviación de cara al año 2050.
Por lo que al igual que Ícaro, nuestra humanidad se encuentra cerca “volando cerca del sol”, pero a diferencia de este ser mitológico, nosotros estamos ante el reto de afrontar la adversidad y “evitar que nuestras alas se derritan”, por lo que acelerar la forma de volar de manera mas responsable se hace cada vez más evidente y necesaria.
“Las alas son tuyas y el cielo de nadie”.
-Pablo Bendala-