Emprender ¿una inversión de riesgo?

Emprender ¿una inversión de riesgo?

Ser emprendedor es ser inversionista, inviertes tiempo, dinero y esfuerzo en cumplir en ese sueño que quieres cumplir, pero ¿estás dispuesto a tomar el riesgo?

Cuando emprendes te dicen que busques ese algo que te apasiona, que te guste tanto que no lo consideres un trabajo, aquello que te haga tan feliz que, si no te pagaran, tú lo seguirías haciendo. Lo cierto es que toda acción tiene una reacción, y toda inversión requiere un retorno, y como decía mi abuelita: “De amor se vive, también tienes que comer”, por eso es importante que, si ya encontraste eso que te encanta, tomes un instante para evaluar si ese tiempo, dinero y esfuerzo te dará el retorno que estás buscando. Por lo que a continuación te comparto algunos puntos para que reflexiones y logres el mejor retorno por tu inversión.

¿Cuál es tu por qué?

Hay muchas razones para iniciar un negocio, puede ser por ilusión, por independencia, desarrollo personal, satisfacción, diversión, por el potencial de generar ganancias (obviamente), porque buscas un impacto social, la generación de empleo, ayudar a las personas, o incluso por necesidad, capricho o por el famoso FOMO o “miedo a quedarse fuera” entre muchas otras. Sea cual sea la razón por la que has decidido emprender, es muy importante que la tengas muy clara y presente, ya que esta debería de ser tu principal brújula en el camino emprendedor y tu principal referencia de éxito.

¿Estoy en el momento adecuado?

Si bien muchos emprenden por necesidad, no hay que olvidar que un nuevo negocio requiere inversión y los beneficios que obtienes no suelen ser inmediatos, por lo cual es importante que consideres tu estilo de vida, tu momento de vida, tus gastos y tus compromisos, tanto personales como familiares, ya que en ocasiones estos llegan a ser tan grandes o tan urgentes que pueden detenerte, estresarte, o incluso frustrar ese sueño que, aunque pudiera ser una gran idea y un gran negocio, puede llegar a desaparecer por necesidades o razones personales más que del negocio mismo. Por lo cual, es importante que consideres no solo tu situación financiera, sino también tu preparación personal y/o profesional, es decir si ya cuentas con la experiencia necesaria o si cuentas con la red de contactos adecuada en la industria, así como tu disposición mental y emocional, es decir si estás preparado para enfrentar los desafíos que emprender significan y que serás capaz de mantener la motivación para continuar con este. Si estos tres elementos están alineados, es muy posible que sea un buen momento para emprender.

¿Cuánto debería invertir?

Es fundamental hacernos esta pregunta antes de iniciar, y como lo comentaba antes, no solo es en cantidad de dinero, sino también de tiempo y de esfuerzo. Si te enfocas en la parte financiera, es importante considerar un piso de inversión, es decir, lo mínimo que vale la pena invertir; ¿cómo saberlo? piensa en esa cantidad que si la multiplicas por mil, te hará súper feliz. Por otro lado, también tienes que pensar cuál es tu “Techo de inversión” o límite, para el cual te recomiendo considerar aquella cantidad que si la pierdes, podrías seguir teniendo tu misma calidad de vida. Preguntas similares deberás hacerte respecto al tiempo y esfuerzo a invertir, para lo cual puedes tomar de referencia el trabajo que tienes actualmente, o en el que te pudieras emplear, ¿cuánto dinero ganas o ganarías? ¿cuánto tiempo me queda libre para un buen equilibrio familiar? ¿qué estoy dispuesto a hacer o dejar de hacer por cumplir este sueño? Y no te preocupes por encontrar la respuesta correcta, no hay una, pero si es algo que debes de reflexionar y decidir previo a emprender.

¿Qué pasa si no funciona?

Tener presente la posibilidad de fracasar es crucial para cualquier emprendedor. Y si bien dicen que no hay mal que por bien no venga, o que no es fracaso si no un aprendizaje, lo cierto es que dolerá y no solo en el bolsillo, sino también en el corazón. Por lo cual es importante que tengas presente un plan B, que consideres no solo la posibilidad de fracaso, sino también un camino de salida que te permita aprender, ser resiliente, adaptarte y buscar nuevas oportunidades. Piensa que si te vas a aventar del paracaídas ¡Es importante llevar paracaídas!

Recuerda que emprender, financieramente está en el top de las inversiones de riesgo, es decir, en aquellas inversiones de alta incertidumbre, alto estrés y en las que la posibilidad de perder la totalidad del capital invertido es muy alta, pero que a su vez tiene ese potencial de tener altos rendimientos financieros, que te permitirá ser innovador y creativo, que te dará autonomía y control sobre lo que quieres hacer y que te hará aprender y crecer como persona. Por lo cual, vale la pena tomarte un tiempo para evaluar y reflexionar sobre tus condiciones, tu tolerancia al riesgo y tus objetivos financieros antes de decidir este camino, ahora que si ya emprendiste y a lo largo del artículo más de una vez te has lamentado no haberlo reflexionado antes… ¡no te preocupes! Siempre es buen tiempo para hacerlo, aún es posible minimizar el riesgo, eso sí ¡ten mucha paciencia!, recuerda que emprender no es un deporte de velocidad si no de resistencia, requiere tiempo para madurar y aunque te apasione y quieras ver los resultados inmediatos, respira un segundo y evita tomar decisiones impulsivas que incrementen el riesgo. ¡Mucho éxito!

Carlos Dotor Cacho

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