
Amores Perros: Tutoría canina, relación, responsabilidad y aprendizaje mutuo entre perro y humanos.
Por Berenice Vallejo
Desde muy pequeña decidí que quería un perro en mi vida, un día un perro me siguió en la calle, quería quedármelo pero vivía en un departamento con mis papás y para mi mamá esa no era una buena idea, más tarde en la adolescencia en dos ocasiones con engaños lleve un perro a casa esperando el momento en que a mi madre se le ablandara el corazón y los aceptara, en ninguno de los dos casos sucedió, las perritas tuvieron que irse con otras personas, paso el tiempo y cuando llegue a la edad adulta decidí que quería tener un perro, tenía muy claro que quería un Chihuahua. Así un día llego a mi vida Nomberto de un mes, dos años más tarde llego Catalina de tres meses y dos años más tarde un día en la calle de la nada salió un perro corriendo y fue directo a mis brazos, Pakito como se llama ahora, fue adoptado. Los tres son perros Chihuahua me han dado la oportunidad de cumplir mi sueño, convirtiéndome en una tutora responsable de tres seres vivos y la posibilidad de tener una familia multiespecie, términos con los que he tenido que ir familiarizandome.
El termino me fue explicado por los veterinarios y me capturo, entendí que no era dueña de nada, ni nadie ya que el término “dueño” según el diccionario de la lengua española significa: m. y f. Persona que tiene dominio o señorío sobre alguien o algo. Y que proviene Del lat. domĭnus; la forma f., del lat. domĭna.1
En cambio, tutor signfica: m.y f. Persona que ejerce tutela. / Persona encargada de orientar / Defensor, protector o director en cualquier línea. Proveniente del latín tutor y este del verbo tueri (observar, vigilar, proteger). Entendí entonces perfectamente que yo era un protector de estas tres vidas.
Pero entender el termino no es suficiente, quería entender lo que realmente significaba tener una tutoría canina algo que fui aprendiendo con la Etóloga Veterinaria de “Los Chicos” (como yo le llamo a mis perros). Así conocí a la Dra. Altagracia Becerril mejor conocida en mi casa como Grace, es una de las 18 médico veterinarias con especialidad en etología clínica, titulada por la UNAM a nivel nacional.
Es parte del cuerpo académico responsable de supervisar y atender casos clínicos del hospital veterinario de especialidades en etología clínica y fauna silvestre. Trabaja de forma particular con hospitales veterinarios para atender casos de comportamiento. Ha ofrecido ponencias en congresos de talla internacional en foros en vivo así como webinars y charlas de actualización en línea.

Grace es con quien he trabajado en mi educación como tutora para entender cómo manejar a “los chicos” así que ya de manera formal decidí tener una plática con ella de ¿Qué es ser un tutor responsable?, partiendo de la etología canina.
Para Grace ser un tutor es aquel individuo que se responsabiliza por la vida de otro ser vivo. Es la persona responsable de ver que estén atendidas todas las necesidades de un perro de acuerdo a lo que ese perro necesita, y no según lo que el tutor cree que necesita. No solo es poner las vacunas y ya, si ese “gordito” (como lo llama ella) quiere ir a correr, salir a jugar, entonces me tomo una pausa para satisfacer esa necesidad.
Entonces ser tutor es ser una persona consciente y que está dispuesta a hacerse responsable en todos los sentidos de un perro.
¿Qué diferencias hay entre ser tutor y ser el dueño de un perro?
Puedo ser dueña de mis llaves, de un auto, de mi casa, de algo que no siente; y un tutor responsable es alguien que tiene un vínculo emocional, que entiende y empatiza con las necesidades de ese ser vivo del que se está haciendo cargo y del que es responsable. No solo es ponerle las vacunas y darle agua, creo que la diferencia está en que la persona que se cree dueña de un perro antepone sus necesidades porque es el dueño y el perro se piensa que se debe moldear a esa persona.
De forma más concreta es saber diferenciar cuando se está siendo dueño de un perro o un tutor en calidad de responsable de un ser vivo, consciente de mis obligaciones y derechos.
¿Por qué es importante entender a los perros como compañeros y no como subordinados?
Tú y yo pertenecemos al reino animal, no somos reino alíen. Tanto humanos como perros somos animales que tenemos un lenguaje, tenemos cierta forma de comunicación. Nuestra manera de comunicarnos no es la misma, es importante entenderlo para poder ser un buen ser humano y un buen tutor. Debemos entender que tenemos limitaciones, por ejemplo, el perro en la olfación, audición y visión me gana no por eso yo soy menos valioso que el perro como ser humano, simplemente tenemos como especie diferencias y toca respetarnos mutuamente

¿Cómo influye la tutoría responsable en el bienestar emocional y físico del perro?
Hace toda la diferencia cuando la tutoría se toma justamente con responsabilidad, porque el tutor es consciente de que necesita cubrir necesidades y en la ocasión en la que no tiene las herramientas adecuadas para tratar algún tema referente con el bienestar de ese pequeño entonces entiende que necesito la asesoría de un profesional, para ser capaz de cubrir los aspectos que sean necesarios, una asesoría medica puede ser la diferencia entre que el perrito este bien o mal; por ejemplo, la alimentación o el comportamiento.
La tutoría por ejemplo tiene que ver con invertir en una adecuada alimentación, llevarlo periódicamente a sus visitas médicas, finalmente no es un gasto es una inversión, estoy invirtiendo en una buena calidad de vida para ese perrito. En caso contrario, cuando no sucede eso y se enferma, empieza con padecimientos y se tiene que llevar al veterinario obligatoriamente lo que para muchos se va haciendo una carga y ya no disfrutan tener al perro con ellos.
Otro aspecto es el emocional, que va muy ligado a la educación, cuando “el gordito” hace del baño fuera de su tapete o de su lugar, no está entendiendo las indicaciones, lo regañamos cuando llegamos a casa y el perro no sabe que hizo mal, recordemos que ellos no tienen el mismo lenguaje, enviamos un mal mensaje y ambos se empiezan a frustrar lo que se convierte en una bola de nieve.
En este caso ser un tutor responsable es que si no se tienen las herramientas, acudo a un profesional que dará la información correcta para tener una relación saludable con mi perro, dentro de esos aspectos esta entender que yo soy un ser humano con normas sociales impuestas en las que yo me he desarrollado y el perro es un perro. Su misma forma de socializar es distinta.
¿Qué tan importante sería educar a la sociedad sobre la tutoría responsable?
Muy importante, es algo que debería hacerse desde pequeños en las escuelas, porque es un problema generacional. Lo que no aprendieron los papás, los abuelos, lo está aprendiendo esta nueva generación en la escuela, desde que introducimos la conciencia de que son seres vivos iguales a nosotros, que no eres más o menos que ningún otro ser vivo, que somos seres iguales con necesidades distintas. Entonces, creo que es sumamente importante concientizar o educar a las sociedades de edades muy jóvenes en qué consiste un perro, de qué se trata, y esfuerzo constante que requiere su cuidado. No se vale decir ya me aburrí y va para afuera el perro.
Como niños es mucho más fácil entrar en esa zona de empatía que cuando ya están formados, como adultos. Por eso tiene tanta importancia educar desde pequeños sobre la tutoría responsable.
Tú que estás justamente en una planta docente dentro de la universidad y como académica y como en la trinchera, como médico ¿Cómo crees que podríamos fomentar un mayor respeto hacia los perros o los animales en comunidades tanto urbanas como rurales?, ¿Crees qué debería de hacerse a través de algún programa en escuelas específicamente para fomentar esto?
Sí, definitivamente. Me gustaría justo eso de llevar a los perros a hacer demostraciones de lo que puede lograr; saltar aros, brincar, echarse, dar la mano y que vean la posibilidad del mundo que hay en este vínculo de que no son seres que no entienden o no sienten, de que son seres vivos, que son capaces de todo si tú estás dispuesto a trabajar con este animalito, que también tienen familias, que también tienen sentimientos. Entre más conocemos de una especie, más interesante se vuelve, así como es fascinante estudiar sobre los dinosaurios.
Creo que una de las formas en que podemos atraerlos hacia el interés del mundo animal, a concientizar en esta parte de bienestar. Que conozcan a la especie profundamente y vean la importancia de ella. Por eso me encanta mi especialidad.
¿Cómo puede la etología ayudar a entender mejor a nuestros perros?
Ayudamos a los tutores a entender que hay comportamientos y un porqué de la expresión conductual. Enseñándoles que no es que rascó la puerta porque hubo un berrinche, sino que hay un trasfondo, hay una motivación emocional.
La etología les puede ayudar mucho a entender desde qué estoy adquiriendo, si es de raza o no, a qué se dedica esa raza, normalmente qué haría, y tú dónde lo tienes; es entonces como etólogos que te podemos dar ese acompañamiento, desde antes de adquirir una responsabilidad y durante para ayudarte a ver todas las posibilidades.
De ayudarles a entender que todo es posible, en un buen sentido de la palabra, y también que hay solución a lo que no nos parece tan bueno, de tener un perrito.

¿Crees qué la etología está suficientemente difundida entre los tutores caninos?
No, para nada. Nos falta mucha difusión, por eso agradezco este espacio.
La plática con Grace fue más larga, este es solo un fragmento de una charla que nos llevó más de una hora, la que me deja la satisfacción de saber que voy por buen camino.
El día de hoy me complace haber tomado la decisión de ser tutora de 3 perritos, soy feliz con mi familia multiespecie, tengo mucho que aprender dando sentido a mi propia especie de lo que significa ser un humano y empatar con otras especies; conectarnos y, tal vez pareciendo cursi, comprender que podemos tener un mundo mejor, integrándonos a el.
Gracias Grace por ayudarnos a comprendernos mejor entre especies y sentir a nuestros amores perros.
ETOLOGA ALTAGRACIA BECERRIL
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