
Reconectar contigo mismo en tiempos digitales.
Vivimos en una era dónde estamos más conectados con el mundo, con el exterior que nunca; pero muchas veces menos conectados con nosotros mismos.
Notificaciones constantes, redes sociales, información ilimitada que satura tu cerebro y pensamientos, comparación constante con los demás.
Todo esto genera una desconexión silenciosa, que provoca que dejemos de escucharnos, de sentirnos, de estar presentes.
Reconectar contigo mismo no es aislarte del mundo, sino volver a tu centro, a tu respiración, sentir tu cuerpo que te dice que siente, que necesita.
Moverse, estirarse, apretar alguna parte del cuerpo, etc.
Es pasar de la distracción externa a la presencia interna.

Hoy en día la desconexión ocurre de formas muy sutiles como:
- Revisar el celular sin darte cuenta casi en automático.
- Saturar la mente por exceso de información al grado que lo importante lo vas dejando atrás.
- Vivir en modo alerta y de prisa todo el tiempo.
- Dificultad para descansar o estar tranquilo en silencio.
El problema no es la tecnología sino como la usamos sin consciencia.
Señales de tu cuerpo y mente que son indicadores de que necesitas reconectar.
- Te sientes cansado sin una razón clara.
- No sabes realmente qué quieres o necesitas.
- Sientes ansiedad cuando no tienes el celular.
- Estás en automático la mayor parte del día.
Vamos a tomar un camino práctico para reconectar aprovechando la tecnología para ello.
Puedes hacer lo siguiente coloca alarmas para cosas que no requieras el celular como:
- Hacer ejercicio
- Leer un libro (no digital)
- Pasear a la mascota
- Regar y podar las plantas
- Pintar
- Tocar un instrumento (aprender)
- Observar y sentir tu respiración
- Camina sobre el pasto o en un parque y observa la vegetación y la fauna.

No se trata de eliminar la tecnología sino de ponerle límites sobre todo al despertar y antes de dormir. Te ayudará a volver a un ritmo más humano menos desgastante mentalmente y te recargará de energía.
Practica el silencio, el silencio no es vacío, es un espacio para escucharte.
Escribir, proceso de formar letras a mano requiere que tu cerebro coordine movimientos finos, procesamiento visual y memoria espacial. Esto facilita codificar y recordar mejor la información.
Escribir a mano no es solo una cuestión de caligrafía; es un entrenamiento cerebral integral que potencia memoria, comprensión y concentración.
Cocinar para reconectar con los olores, sabores y texturas de los alimentos, es algo de lo que hace mucha falta hoy día.
No se trata de desconectarle del mundo, sino de habitarlo sin perderte en él.
No todo lo que merece la pena está en una pantalla.
Tu cerebro no requiere de más estímulos necesita pausas.
Cuando la velocidad te disperse, vuelve a la lentitud de una hoja y un lápiz. Ahí aún habita tu voz más verdadera.
