TEATRO ISAURO MARTÍNEZ

El teatro “Isauro Martínez” se comenzó a construir el día primero de febrero de 1928, sobre una superficie de 1,558 metros cuadrados. Los trabajos concluyeron el 7 de marzo de 1930, fecha en que se inauguró este teatro.

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Datos e Historia de la construcción. Quiénes colaboraron. El desarrollo y ejecución del proyecto arquitectónico estuvo a cargo del constructor Sr. Abel Blas Cortinas, de reconocida experiencia en estos asuntos, quien era originario de la hacienda de El Coyote, Coahuila; el trabajado de modelado lo realizó el señor Julio Mares de esta ciudad; en la instalación mecánica, presto sus servicios el ingeniero Manuel Covarrubias, de Gómez Palacio; la obra de carpintería estuvo a cargo del maestro Reyes Téllez; la parte eléctrica la instaló el ingeniero José A. Berúmen, sin que nada dejara que desear; la obra de decorado, que resultará del agrado del público, sin duda alguna, fue encomendada al eminente artista español Salvador Tarazona; las lámparas de la fachada y todos los trabajos de bronce y aluminio fueron hechos en la Miller Brass Foundry de esta ciudad; los artísticos emplomados fueron construidos por la casa Claudio Pellandini de la Capital de la República; la casa F.Stafford and Co. de Chicago envió el mobiliario de luneta.

Reinauguración del teatro. En los años 50’s, con la muerte de Don Isauro Martínez, el teatro fue vendido a la Cámara Nacional de Cines y fue reabierto como tal; en los años en que fue cine, la categoría del mismo fue decayendo hasta convertirse en cine de segunda clase, posteriormente en los años 70’s el cine quedó inhabilitado, motivo por el cual, el edificio se deterioró al ser usado como guarida de indigentes.
Fue en esta misma década cuando la Cámara Nacional de Cines dio la orden de demoler todas las salas de cine que no estuvieran en funcionamiento; le correspondía a este recinto ser demolido, cuando tres estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Autónoma de Coahuila comenzaron a hacer diligencias para evitar la demolición de este edificio.
Entonces lograron concertar una cita con el entonces presidente de la República, en la cual acordaron que el Instituto Nacional de Bellas Artes compraría el edificio y un grupo representativo de los habitantes de la Comarca Lagunera serían los que tendrían que recaudar fondos para la restauración del edificio y ponerlo, nuevamente, en funcionamiento.
Así fue como, en el año de 1981 se comenzaron los trabajos de restauración a cargo del Maestro José Méndez; en el año de 1982 concluyó la restauración y el Teatro Isauro Martínez volvió a abrir sus puertas para ofrecer espectáculos de primera calidad, después de varios años de arduo trabajo.

La obra del Sr. Isauro Martínez a favor de las salas de espectáculos en la ciudad de Torreón. El señor Martínez, originario de Zacatecas, llegó en 1898 a Torreón, cuando aquí aún no había señas de que surgiera una ciudad de primer orden. Durante siete años consecutivos fue empleado de una casa alemana, al cabo de los cuales se separó para trabajar por su cuenta en el ramo de materiales para construir hasta 1911, en que ya no pudo seguirlo trabajando como deseaba debido a los acontecimientos revolucionarios del país.

En 1910 formó una empresa cinematográfica que instaló una carpa frente a la Plaza de los Constituyentes, administrando el negocio un gerente, hasta que él se hizo cargo del negocio al dejar sus otras actividades. A partir de entonces dedicó todos sus esfuerzos a mejorar dicho espectáculo en esta ciudad e hizo los arreglos para establecer un salón y así surgió el “Princesa”, que sin ser un edificio muy adecuado para presentar grandes espectáculos con propiedad, prestó hasta hace algunas décadas buenos servicios.

En los años en que Torreón llegó a la categoría de ciudad de primera importancia, el señor Martínez se propuso construir este teatro moderno que no ha tenido como única mira la especulativa. A eso se debe que haya gastado más de lo que marcaba el presupuesto de la obra, para terminarla de manera que los torreonenses se sintieran satisfechos de decir que cuentan con uno de los teatros más bellos de la República
Mexicana.

DESCRIPCIÓN DE SU ARQUITECTURA

La fachada. Tiene un aspecto austero y sobrio, siendo su cielo un conjunto de gótico y bizantino estilizado. Los hermosos emplomados representan la “Frivolidad”, decorados con lámparas y farolas de bronce esmeradamente trabajadas; complementan el adorno de la fachada que, si luce a los rayos solares, aumenta su sobria belleza, al iluminarse por las noches con luces combinadas de colores, que a raudales
salen del interior del edificio.
El interior. La espaciosa sala, que tenía una capacidad para tres mil espectadores (actualmente tiene capacidad para 750 espectadores), está perfectamente distribuida, habiéndose aprovechado en ella diseños especiales tomados de los principales teatros y grandes cines norteamericanos.
La decoración. El artista valenciano, señor Salvador Tarazona, es el autor de la decoración del teatro. El trabajo para decoración le fue entregado en forma de esqueleto y tras de cambiar varias impresiones con el señor Isauro Martínez, acordaron que el teatro fuera decorado con el estilo oriental, por ser éste el que más emotivas sugerencias lleva a la mente de los espectadores; como ya dijimos.

El plafón central. El hermoso plafón del centro del techo de la sala, es una de las ornamentaciones que más se destacan en el conjunto. Esta se llama “La Inspiración”. Representa a un poeta en los momentos en que recibe los dones de las Musas.

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La decoración del techo. Distribuidos convenientemente en el decorado del techo, se destacan ocho composiciones pintadas al temple que representan en su conjunto “Una Vida”, concepción artística completamente original ejecutada por el señor Tarazona. El símbolo de esta idea está desarrollado en ocho fases que combinan la vida de un hombre útil a la Humanidad, las cuales son las siguientes: por sus hijos, a quienes les indica su postrer recomendación.
PRIMER CUADRO: “La Revelación del Carácter”. Un muchacho, con un libro en una de sus manos, arenga a dos de sus amistades que observan gran indiferencia y comodidad nada prácticas.
SEGUNDO CUADRO: “Heroísmo”. El mismo joven, más crecido, en un acto heroico salva a una joven hermosa de la sima de las olas, llevando a la víctima en sus brazos.
TERCER CUADRO: “El Juego”. Está representado con una figura desnuda en el momento de despedir el disco, como en los juegos griegos, en cuyas olimpiadas distinguiéronse siempre los discóbolos.
CUARTO CUADRO: “El Amor”. Nada más hermoso que haberlo representado por el grupo de un niño en brazos de su madre que lo contempla embelesada y llena de ternura, al mismo tiempo que recibe un beso en los cabellos del hombre que la ciñe amablemente por la cintura.
QUINTO CUADRO: “La Visión”. Un hombre de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho y los ojos cerrados, en la quietud inmóvil del visionario.
SEXTO CUADRO: “El Trabajo”. Sobre un fondo del atardecer, cruzado por vigas y molduras de fierro, aparece trabajando el obrero infatigable, ostentando en su rostro sudoroso el reflejo del fuego de la exclusa.
SEPTIMO CUADRO: “La Bondad”. El mismo personaje, sentado en el centro de la composición, explica a un pequeñuelo una historia que sugiere en el pensamiento del muchacho las fantasías que aparecen al fondo.
OCTAVO CUADRO: “La Vejez”. Sobre un fondo gris y ondulando sobre éste la interminable faja negra de la Muerte, aparece un viejo sostenido por sus hijos, a quienes les indica su postrer recomendación.

 

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