Ser Químico en medio de una pandemia

ALMA GZL

Q.F.B. Alma Rocío González Enríquez

Soy Químico en un hospital y creo que como todos he pasado por diferentes etapas y sentimientos. Desde que comenzó a decirse que había una pandemia, que era una fuerte infección respiratoria muy contagiosa, creo que lo vi como algo que aquí no llegaría y las cosas cambiaron cuando nos pidieron asistir a un curso, el cual sólo se trataba de como colocarse y retirarse el equipo de protección para la toma de muestra COVID-19. En ese momento sentí y me dije  “esto va en serio”.

En este curso me di cuenta de la virulencia que tenía esta infección y a partir de ese día casi todas las pláticas con mis compañeros del laboratorio fueron sobre CORONAVIRUS, y no creo equivocarme, pero todos sentimos miedo.

El día que la jefa dijo: hay una toma de muestra COVID-19, sentí temor y pensé: esto tenía que llegar, pero hay que entrarle, soy Químico y me toca.

Somos Químicos es nuestra profesión esto es lo que hacemos, tomamos muestras, las analizamos y confirmamos diagnósticos. Hay que estar a la altura pensé, y si nos vestimos entramos al área COVID-19.

Ahora somos expertos mis compañeros y yo; el temor fue pasando, ahora es una rutina, todos los días hay nuevos pacientes sospechosos con esta enfermedad, hoy tan sólo nos encomendamos a Dios y a trabajar.

Cuando ya toca ir a casa checamos salida y empieza otra rutina de desinfección, la llamamos SANITIZACIÓN, esto es para no llevarnos nada de bacterias a nuestra casa, ni a ningún otro lado. Esto nos lleva alrededor de una hora y así es todos los días.

Mi familia si ha cumplido con las reglas de la cuarentena, han estado encerrados desde que todo esto comenzó.

Hemos tenido que dejar de frecuentarnos, a mi mamá solo la fui a ver el 10 de mayo, pero claro desde lejos, no debo acercarme, no la puedo tocar y le tuve que pedir a mis hermanos que tampoco entraran a su casa. Eso fue muy triste y dolió, pero tenemos que cuidar de ella y de mi papá.

Lo más frustrante y triste es que veo mucha gente en las calles sin protección, sin aplicar la sana distancia y se tienen sentimientos encontrados y te preguntas ¿Por qué no se cuidan?, ¿Por qué todavía hay personas que no creen?

Los veo con tristeza y pienso en silencio, a ellos mañana les vamos a tener que tomar muestra. Mañana vamos a seguir colocándonos nuestro traje y vamos a entrar a esa área aislada y ver a ese joven, a esa niña, a ese señor totalmente aislados, tan sólo con la compañía de la enfermera, del doctor que lo cuidan, del señor de limpieza, del químico que le toma la muestra.

Pienso con tristeza, no saben lo que es no poder respirar, tener dolor en todo su cuerpo, el tener que estar sedado con un tubo en la boca para que les ayude a respirar; eso es realmente triste.

Escucho por todos lados ahora los héroes llevan bata blanca, pero en realidad hay discriminación, ahora es muy malo llevar puesto tu uniforme. La gente no sabe que faltan muchos insumos de protección y hemos tenido que comprar infinidad de cosas para nuestra protección y la de los demás y así seguir atendiéndolos.

El próximo mes empieza todo a volver a la normalidad.

No sé qué pensar de esta nueva normalidad, no sé cómo afectará a los trabajadores de la salud, pero hay que prepararnos para el reto. Aún No termina.  Debemos respetar más la vida, hay que seguir las reglas, esta enfermedad llegó para quedarse, debemos cuidarnos esto aún no termina.

 

JATZIRI LOPEZ

Q.F.B. Jaitziri López

Jamás en la vida había sentido tanta impotencia; al ver dos mundos tan distintos y tan cercanos a mí. Mientras en uno reina la ignorancia, la desinformación, en otro veo como día a día la enfermedad COVID-19 poco a poco arrebata la vida a cientos de personas. Siento una profunda tristeza y depresión, el ver cómo mis pacientes del área de COVID-19, a los que, a diario visito para su toma de muestras sanguíneas, empeoran día con día. El COVID-19 parece va ganando la batalla, y nosotros sólo podemos esperar a que pase algún milagro, a que su cuerpo reaccione y de batalla a esta terrible enfermedad, ya que, al ser una enfermedad nueva, no se cuenta con algún tratamiento que ayude a los pacientes a curarse de manera inmediata. Lo único que puedo hacer por el momento, es brindarles el mejor servicio y la atención más cálida, así como también palabras de apoyo para reconfortarlos, aunque sea un poco. Espero que con el favor de Dios y de todos los que estamos día a día luchando contra está pandemia, salgamos victoriosos y podamos decir juntos ¡LO LOGRAMOS, ÁNIMO!

Q.F.B. Haidee

Es muy triste está situación para nosotros los trabajadores de la salud porque todos los días vamos a nuestros trabajos pidiéndole a Dios que nos cuide, no por nosotros, sino porque tenemos familia que nos espera, y aparte familia con la que regresamos y también está expuesta a este virus. Un día mis hijos me dijeron: Mamá no vayas a tu trabajo, pide un permiso para que no te pase nada. Yo les contesté: Esto no es así hijos, por eso ustedes escogen lo que serán en la vida, para que les guste y amen su vocación; yo escogí esto que soy, pónganse a pensar que si todas las personas que trabajamos en la salud decidiéramos no ir a trabajar para cuidarnos de no enfermarnos, entonces ¿Qué pasaría con las personas enfermas que nos necesitan? Esa es la parte triste, que esas personas no lo ven así y creen que nosotros somos los enfermos, los que podemos contagiarlos y ellos no respetan las indicaciones que se dan como nosotros.

DONACIONES RECIBIDAS POR PARTE DE LA UJED Y LA PRESIDENTA DE GÓMEZ PALACIO, DGO.

 

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