Bajavión: Espejo de justicia

TALENTO EMPRESARIAL 204612


¡Toc, toc! ¿Quién es? ¿Quiéeen? ¿Que quién eees, hombre, chingadama…?… Ah… Es usted, estimado lector… Pásele. Me ha de dispensar las fachas y estos pelos, pero es que no esperaba visitas. Ay, no se crea, sí me da mucho gusto volver a verle su carita en papada, llegando con rosas, con mil rosas para mí. Pasa que en estos últimos días me he sentido muy bien y como ya ve que le encanta a uno autosabotearse, me dije “¿y ahora qué haré para sentirme mal?”, y pues me puse a pensar en lo difícil que será para mí volver a la rutina, sobre todo a la parte social, más específicamente refiriéndonos a cuando llegan las visitas inesperadas.

¿La nueva normalidad o lo que siempre debió haber sido? El otro día me llegó un “guats” —como dice la chaviza— de una amiga: “Ya estoy hasta la madre del coronavirus, de la ‘nueva normalidad’. Extraño abrazar y dar beso cuando saludo, salir sin miedo y poder llegar a cualquier lugar sin preguntar si te pueden recibir”. Y fue cuando me cayó el veinte de que: “Achingá, mija, todo bien con el ‘salir sin miedo’, pero ¿poder llegar a cualquier lugar (en este caso refiriéndose a una casa ajena) sin preguntar si te pueden recibir? En mis 31 años de experiencia, y mucha convivencia con adultos mayores, eso es lo que nunca se debió haber perdido: buenas costumbres, respeto, consideración que les llaman”.

Cinco meses de encierro. Ya comí, ya descomí, ya dormí, ya desperté (espiritualmente), ya hice limpieza al armario (también borré rencores de antaño y angustias que hubo en mi mente). Ya hasta renuncié como 7 veces al trabajo (emocionalmente) porque un día, entre todas esas cosas que he hecho en mi tiempo libre, se me ocurrió investigar en cuánto andan los sueldos del puesto que tengo y, ¡oh, sorpresa!, descubrí que andaban en lo triple de lo que yo gano. Ya hubiera puesto mi negocio de algo pero, la verdad, así como soy de lista (modestia aparte), también soy buena de floja y nomás de pensar en los trámites que con el SAT, que con el IMSS, que con la chingada, me sale más barato andar malbaratando mi jale. Lo que pasa es que yo padezco de los nervios, no aguanto mucho estrés. No es una buena condición para alguien que vive en México: si no nos mata la violencia, nos mata la diabetes, la hipertensión y/o el estrés. 

Aclarando: no me estoy quejando del trabajo, lo agradezco cada que abro los ojos recién despertando y más en estos tiempos. Además, gracias a Dior, no he perdido eso que me impulsa a seguir todos los días: las deudas. Yo quisiera decir que mi impulso son que mi casa (pero vivo con mis padres), que mis hijos (pero las plantas no son tan exigentes), que mi pareja (pero lo más parecido que tengo a una pareja es mi mejor amiga, que si no le contesto se desespera). Yo espero que esto último ya haya cambiado para la próxima columna, porque según el horóscopo me va a ir machín en el amor durante el mes de agosto, y apenas estamos a día 9. Écheme la bendición.

¿Y pa’ cuándo una Ley Pa’ Que Se Cumplan Todas Las Leyes?

Ni la gripa aviar había hecho tanto argüende. Este coronavirus llegó, ahora sí que, hasta donde lo que cómenos, bébenos y trabájenos; pero la pandemia vino a poner de manifiesto no sólo la necesidad de hacer un “reset” mental, espiritual, intelectual y emocional, sino también de salud.

Ahí tiene usted que, a inicios del mes de agosto, Oaxaca se convirtió en el primer estado en prohibir la venta de refrescos y comida chatarra a menores de edad. “Con los ñiños no; así no, ANLO”, pensé cuando me enteré de la noticia, y es que a mí me gusta mucho la coquita, quién sabe en qué consistirá. Pero no, no es cierto, qué chido que desde morrillos les vayan quitando esa méndiga cochina costumbre de almorzar, comer y cenar con ese líquido que supuestamente sirve hasta pa’ limpiar chatarra. Yo creo yo he de tener mi estomaguito muy limpio, como quiera que sea. Está como la raza que apenas, con el virus, agarró la costumbre de lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño… pues con razón siempre andaban todos “tifoidientos”, “salmonelosicietos”. Cuando le digo que la pandemia vino a exhibir hasta lo más elemental, no le miento. Pero eso ya es otro tema.

Lo malo: quién sabe si esta novedosa ley se cumpla. Hay ley para prohibir los matrimonios de menores de edad, y siguen habiendo. Hay ley para sancionar a los comercios que den bolsas de plástico, y siguen dando.

Lo bueno: la gente ya se está organizando y, antes de que fuera ley, la comunidad indígena de Villa Hidalgo Yalalag ya le había cerrado el paso a los camiones de comida chatarra para darle prioridad a su producción de frutas y verduras.

Las pastillas para la gripe generalmente dan sueño, pero en esta ocasión nos están haciendo despertar.

Visita rápida más no furiosa

En algunos casos estar viendo y no ver es una virtud, piense en eso antes de seguir leyendo.

De un tiempo para acá me da la impresión de que, o yo ya no sigo a las páginas y gente correcta en mis redes sociales, o este presidente no sirve ni para burlarnos de él. Lo cuál está peor, porque entonces quiere decir es que nomás sirve pa’ dos cosas: pa’ nada y para hacernos pasar corajes. Qué calidad de memes teníamos con el presidente anterior, qué buenos tiempos. Éramos felices y no lo sabíamos.

Tal como lo dijo el cabecita de algodón, fue hasta el 8 de julio cuando hizo su primer viaje internacional desde que asumió la presidencia de México. De a tiro se sale del calzón el mandatario, habiendo tenido tanto tiempo el encuentro se vino a dar en plena pandemia, en el marco de la entrada en vigor del T-MEC y en el contexto del proceso electoral del vecino del norte, en el que, por cierto, el Trumpetas no se está viendo muy favorecido.

El que sirve a dos amo(re)s con alguno queda mal, y es que ni todo el AMLOVE que trae en el nombre le alcanzó a López Obrador para gestionar un encuentro con demócratas ni con migrantes en su paso por Estados Unidos. ¿No se acordará de cómo le fue a Salinas de Gortari con Bill Clinton? Aguzado con el Biden, güelito. Pero pues a mí no me hagan mucho caso, yo nomás soy la señora que nos ayuda en la casa.

A donde le anda haciendo falta un viaje a Andrés Manuel es a la belga… ciudad de Bruselas.

El nuevo PRI-mero yo, después yo y al final yo

Pero si piensa usted que la visita de nuestro presidente al gabacho fue de oquis, pues pónganle usted que sí, pero al menos no nos lo mal pasaron y le sirvieron directamente el plato fuerte: la cabeza (no literal, no sea mercenario) de César Duarte, exgobernador de Chihuahua durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, quien tras 3 años prófugo fue detenido nada más y nada menos que el día 8 de julio en Florida. Mah, pos qué casualidad. ¿Nos quieren ver la cara de estúpidos? Y así como yo espero al señor de los elotes, el gobierno de México espera la extradición de este exfuncionario.

Asimismo, a mediados del mes de julio ocurrió la extradición de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex también durante el sexenio de EPN, detenido el mes de febrero del año en curso en España. Diría Intocable: ¿y todo para qué? El exfuncionario acusado de recibir sobornos millonarios por parte de la constructora brasileña Odebrecht no pisó la cárcel, se fue directo al hospital por “anémico”. Quien fuera Emilio Lozoya para no tener que ir a jalar mañana…

En fin, “cuando el rico le roba al pobre se llama negocio”, pero también es bien sabido que “el rico que roba al pobre para hacerse más rico, acabará en la miseria”. Y estos dos proverbios tienen cara: Lozoya y Duarte, con cuya captura el gobierno de la Cuarta Transtornación hace como que hace y nosotros hacemos como que les creemos, habiendo dado un par de knockouts a la antigua administración. Achingá, pos qué coincidencia que estos dos “golpazos” se hayan dado muy de cara a los comicios del 2021.

Partidos van, partidos vienen, pero esta película ya está muy vista. Nuestros políticos ya hasta parecen “chick flick” de Netflix o reality show de TV Azteca: repitiendo los mismos perfiles, nada más cambiando de locaciones. Errar es de humanos, pero echarle la culpa al otro es más humano todavía. Y en la política, más que en cualquier otro ámbito, siempre se raspan muebles. Para todos los gabinetes podrán ser seis años de dicha, felicidad e enriquecimiento ilícito, pero nomás pasado ese tiempo el que no cae, resbala. Algunos no libran ni un sexenio completo. Por cierto, ¿ya habrán almorzado Peña Nieto y Videgaray? Los pobres han de estar que se los lleva la “chongada”.

La madriza del de la combi, ¿cuenta como accidente de trabajo?

¿Se acuerda cuando este despiporre apenas comenzaba y los whitexicans ya estaban muy asomados en sus balcones de Polanco, La Condesa, San Pedro Garza García si hablamos de acá del norte, con la linterna del celular muy prendida y con los morrillos en chinga pintando arcoíris, a cante y cante la de Cielito Lindo? ¿Sí se fija cómo somos de novedosos? Pues no crea que nomás a las pedas jalamos todos, también a los pedos.

La verdad es que el mes de julio había estado bien aburrido, si no fuera porque el día 5 cumplí años y porque el último día del mes a alguien se le ocurrió que asaltar una combi era una buena idea, “total, ¿qué puede pasar?” y pues ándele que sí pasó: todo salió mal —o excelentemente bien, depende de quién lo platique— y la hazaña terminó con un ladrón con cara de ultrasonido porque parecía que apenas se le andaban formando los ojos y la boca de lo jodido que quedó, encuerado y tirado en la banqueta.

Que si “qué bueno”, que si “pobre hombre”, que si “la violencia no soluciona nada”, que si “no que venías muy lión”, ya sabe, el hecho estuvo completamente polarizado en redes sociales. Seis fueron los Niños Héroes y también seis fueron los pasajeros que, en 5 minutos, le dieron en su madre a este individuo quien, sin saberlo ni mucho menos quererlo, representó el sinfín de frustraciones con las que lidia toda una sociedad, “para que sientas lo que sentimos”. 

Ya no es un tema de si estuvo bien o estuvo mal, sino de cómo entrelíneas se lee que la furia, el hartazgo y el odio hacia Holanda porque #NoEraPenal, es algo que hermana a los mexicanos como ni el mismísimo Himno Nacional lo hace. 

Bitácora de una prisionera

Me informa el departamento epidemiológico de esta redacción que al parecer ora sí ya estamos en el pico… pero en el pico del zopilote, jajaja, hijos de mi vida.

Todavía no hagan mucha confianza, no se arrejunten con más de 10 personas ni convivan en espacios cerrados; si salen, usen cubrebocas y me informan que la OMS recomienda también no estar chingando.

Ahí nos estamos leyendo.

BAJAVIÓN

Espejo de justicia

(“Para que sientas lo que sentimos, cul…”)

Por: Roble Limón

TALENTO EMPRESARIAL 204615

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