BEBÉS CELESTIALES

“La pérdida de un bebé sin nacer no es solamente la interrupción de la vida potencial de la criatura dentro de la panza de su madre, es también, y sobre todo, la pérdida de sueños y fantasías hechas”. – Jorge Bucay, El camino de las lágrimas.

Existe una clase especial de padres esparcida por todo el mundo viviendo su maternidad y paternidad de la piel hacia adentro. Se trata de quienes tenemos un bebé en el reino de lo no físico y que, sin verlos ni tocarlos, los amamos incondicionalmente. ¿Conoces a alguien que tenga un hijo nacido al cielo? Es más común de lo que imaginas.

En un artículo publicado por la Organización Mundial de la Salud en el año 2020 se dio a conocer una estadística impactante: cada 16 segundos se produce una muerte fetal. Los datos advierten que la pandemia por COVID-19 puede empeorar la tasa de mortalidad fetal debido a la reducción de los servicios de salud por la actual emergencia mundial.

Entonces resulta oportuno preguntarse por qué a pesar de la alta frecuencia con que se producen las pérdidas gestacionales y neonatales, continúa siendo un tema tabú tan poco reconocido y visibilizado del que nadie habla, especialmente cuando puede representar un trauma emocional cuyas consecuencias afectan millones de vidas.

¿Qué es la muerte fetal y cuáles son sus causas?

No hay latido” son las palabras más dolorosas que una madre puede escuchar durante su embarazo. A mi consulta llegan padres de todo el mundo cuestionándose qué hicieron mal, si pudieron hacer algo más, dónde estuvo su error o simplemente el por qué le ha sucedido esto a su bebé. La realidad es que, a pesar de los avances médicos y tecnológicos, aún no se pueden responder a plenitud estas preguntas, sin embargo, un aborto espontáneo puede suceder por las siguientes causas:

  • Alteraciones hormonales durante el embarazo
  • Malformaciones o anomalías presentes en el feto
  • Presencia de diabetes o hipertensión en la madre
  • Consumo de alcohol o drogas
  • Problemas del útero o cuello uterino
  • Abortos espontáneos anteriores

La experiencia en sí puede ser traumática y en la mayoría de los casos los padres y familiares no reciben el apoyo profesional oportuno ni la contención emocional para afrontar el duelo que vivirán por su más pequeño integrante.

¿Qué es el duelo gestacional?

El proceso natural de duelo que atraviesan los padres por la pérdida de su bebé suele ser muy solitario e incomprendido en donde hacen frente a una extensa gama de emociones intensas como tristeza, culpa, vergüenza, miedo, ira, frustración e impotencia, entre otras. Es vital que durante esta etapa reciban el apoyo de familiares y amigos que se muestren dispuestos a acompañar, escuchar y hablar de su bebé.

La ayuda profesional resulta muy efectiva y es necesario promover que personas que viven este duelo acudan a profesionales, terapeutas y tanatólogos que los acompañen de forma personalizada y empática. La elaboración de un duelo sano y amoroso será determinante en la calidad de vida futura de los padres, especialmente si desean embarazarse nuevamente.

La resignificación de la pérdida gestacional

Siempre tenemos el poder de elegir cómo interpretaremos lo que nos sucede en la vida y estos casos no son la excepción. Ser madre o padre está más allá de la condición física del hijo, lo que abre las puertas a la maravillosa posibilidad de vivir una maternidad y paternidad desde el corazón y la incondicionalidad.

En la era del despertar de consciencia, cada vez más personas se interesan por entender su propia existencia y se preguntan cuál es su misión en este viaje terrenal. Vivir tan de cerca el trascender de un bebé inevitablemente sacude las creencias más arraigadas e invita a formular cuestionamientos profundos sobre la vida. ¿Para qué hemos vivido esta experiencia? ¿Qué ha venido a enseñarnos nuestro bebé?

En mi experiencia, las respuestas a estas preguntas yacen en el alma de quien las hace. En mi libro Mi bebé nació al cielo expongo algunos de los regalos que hacen estos seres especiales que eligen a sus padres, tales como el autoconocimiento, la resiliencia, reconciliaciones familiares, epifanías, liberación emocional, rediseño personal y de pareja, nuevos comienzos, sentido de vida, entre muchos otros.

Debemos abrazar el dolor y quemarlo como gasolina para nuestro viaje.

Kenji Miyazawa

El amor por un bebé del cielo obra milagros y llena de inspiración a aquellos que fueron tocados por esta pequeña gran alma que tiene su lugar en el árbol genealógico familiar para siempre. Los padres quedan transformados en lo más profundo, pues aprenden que el amor no conoce los límites de la piel ni de la materia y comienzan a utilizar sus corazones a su máxima capacidad: la incondicionalidad.

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