Vence la Apatía: deja de ser una VICTIMA.

Vence la Apatía: deja de ser una VICTIMA

Hola a todos los lectores nuevos y fieles a estos artículos, y pues aquí tenemos en la lista una de las más comunes,  a la APATÍA  seguramente has escuchado  algo como la apatía no te deja moverte y actuar, bueno pues no confundamos apatía con depresión o tristeza, aunque pueden ir íntimamente ligados, no necesariamente tienen que padecerla.

 La apatía es la falta de entusiasmo y motivación que afecta a todas las áreas de la vida de quien lo sufre. No tiene una causa en concreto, aunque puede ser debida a crisis, estancamiento profesional o malas relaciones.

Salir de ella implica empezar a tomar decisiones que rompan los esquemas tradicionales y que nos lleven a la acción, empezar una nueva actividad para moverse un poco de la rutina y retar nuestra mente a cosas totalmente nuevas.

Si sufres de ella, es muy difícil que empieces cualquier cosa, tanto en lo profesional como en lo personal, es el típico “no tengo ganas” y va siempre de un estado de pasividad, sin motivación y desgano, una total indiferencia por cualquier cosa o evento.

Claramente nadie puede estar al 100% todos los días y tampoco tienes que pensar que todo debe de salir perfecto, todo es un aprendizaje y toma su tiempo.

Habría que observarnos con detenimiento y darnos cuenta si es por, sobre carga de trabajo, problemas personales, familiares, etc.

O en otro caso hasta biológicos como problemas en la tiroides, a menudo, y desde un punto de vista clínico, es preferible comprender qué hay bajo ese pozo en el que se ha hundido la persona, en lugar de darle estrategias inmediatas para salir de él. Es necesario saber qué subyace tras esa actitud apática, tras ese cansancio y ese desgano.

Para vencer la pereza y la apatía se necesitan algo más que consejos. Cuando estos estados no son puntuales en el tiempo sino que se vuelven crónicos, la persona y su entorno, debe tomar conciencia de que es necesario un cambio. Para ello, es prioritario disponer de un diagnóstico acertado que nos permita empezar a realizar pequeños cambios en nuestra rutina y en nuestro enfoque personal para salir de ese pozo.

Vivimos en un mundo dominado cada vez más por los estímulos constantes, la distracción permanente y las recompensas instantáneas, lo que puede propiciar en algunas personas la aparición de una falta de interés o de motivación en sus trabajos o en actividades que requieren un esfuerzo y un trabajo prolongados.

Los médicos distinguen dos tipos de apatía en función de su gravedad. Una cosa es un leve desgano que pudiera durar unos días y otra cosa es un estado de bloqueo continuo en el que la indiferencia supera en la vida de la persona. En caso de apatía grave o duradera, se aconseja buscar la ayuda de un profesional. Si te encuentras en este caso, la primera persona a la que deberías consultar es a tu médico.

Es importante entender que la apatía es siempre un síntoma, no una causa. El paso clave para vencer la apatía es localizar la razón que la está causando.

A veces, la apatía puede parecer una solución a simple vista. Por ejemplo, si no haces algo que te asusta, también estás dejando de enfrentarte a ese miedo. En su lugar, te quedas con la sensación de seguridad que experimentas mientras estás sentado esperando. A primera vista, es estupendo, pero, si nos paramos a verlo más detenidamente, queda claro que nuestro miedo nos tiene totalmente paralizados, inmóviles, congelados, sin poder actuar o responder o dar una solución.

Los síntomas más evidentes de la apatía son: 

  • Cansancio físico y sensación de debilidad
  • No querer levantarse por la mañana
  • Ausencia de energía y motivación
  • Estado de ánimo sin estructura ni acciones que lleven a objetivos 
  • Falta de priorización de las tareas diarias
  • Distracción de tareas importantes con actividades secundarias
  • Dificultades y falta de motivación y estrategias para evitar abordar tareas
  • Postergación de actividades hasta el último minuto
  • Miedo  a fracasar a intentarlo de nuevo
  • Falta de apoyo emocional

Ya identificado los síntomas ahora a conocer las soluciones para dejar de ser una víctima de la apatía:

  1. Practicar una actividad o pasatiempo nuevo.
  2. Hacer ejercicio regularmente.
  3. Mantener una buena organización.
  4. Conversar con otras personas.
  5. Buscar la inspiración.
  6. Acudir al medico.
  7. Cuestiónate de lo que estás haciendo en tu vida.
  8. Duerme mejor, uso todo tipo de consejos, música, aromaterapia, respiración, meditación, etc.

El cerebro, la mente y nuestro cuerpo deben estar en plena armonía para hallar ese impulso, esa energía interior con la cual recobrar el ánimo.

Vencer la pereza y la apatía no es tarea fácil, pero tampoco imposible. No obstante, no podemos olvidar que estas sombras son muy reincidentes y suelen visitarnos con frecuencia. Cuando lo hagan, debemos estar preparados, listos para desactivarlas, para ventilar nuestras habitaciones emocionales con brisas frescas y nuevos proyectos.

Siempre apóyate de los que están a tu lado, que realmente están ahí cuando los necesitas.

Y elimina todo aquello que te distrae, que te quita de tu foco de atención, por ejemplo: cosas, pensamientos y hasta personas que no traen nada bueno a tu vida y así concentrarte en tus objetivos.

Es más fácil superar la apatía cuando se entiende qué la está causando. Por lo tanto, siempre hay que intentar llegar primero al fondo del asunto.

Una vez entiendas las causas de tu apatía, podrás adoptar las estrategias correctas para superarla

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