#Bajavión: ‘Prometo serte fiel…’

BAJAVIÓN

‘Prometo serte fiel…’

Por: Roble Limón

Bienvenida, bienvenido, bienvenide, bienvenudo sea, estimado lector, a esta su humilde columna de opinión… que ni es humilde, ni es suya, ni es de opinión sino más bien de “comer prójimo” jeje, la verdad. Si no por nada me ha dicho mi propia madre que vale más caer en la cárcel que caer en mi boca…

Y últimamente no se me caen de la boca los tamales, el recalentado ni la palabra “confianza” y todo lo que ésta —la palabra “confianza”, digo— implica. Alguna vez leí por ahí que la confianza es permitirle a alguien la posibilidad de lastimarte. “¿Y yo por qué le permitiría eso a alguien?”, diga usted. Justo porque estaría completamente seguro de que, aun teniendo la posibilidad, ese alguien no lo lastimaría. ¿Qué es esto? ¿El Premio Nacional de Poesía Amado Nervo? Tsssooo, pos deje que mi parte romántica se asome, estimade lecter, que estas fechas me ponen sentimental y me llevan de la nostalgia, al enojo, a la tristeza, a la felicidad, así como a la cruda y hasta al empacho (emocional).

Antes de continuar, permítame hacer un paréntesis: mucha gente se sorprende al enterarse que soy Mercadóloga además de ser la mera verdura del caldo, #ConPenaYTodo, entonces aquí va una clase rápida de marketing —que nadie pidió—. En marketing utilizamos el concepto “fidelización”, que no es otra cosa más que la lealtad de un cliente hacia una marca, producto o servicio en particular, y cuyo pilar fundamental es precisamente eso: la confianza.

Por ejemplo, ¿usted qué haría si redepente se le acerca un desconocido, se saca de entre sus ropas una fusca o un cuchillo cebollero y, encajándoselo a usted en el pescuezo, le ordena que le enseñe la cartera? Supongo que usted se la da, ¿no? Y es que el amante de lo ajeno le dio una poderosa razón para hacerlo: el biyuyo a cambio de su vida.

Pero, si cualquier hijo de vecino, cualquier gente ríspida —sin pistola de por medio— le dice “Eh, mijo/(a)/(e), a ver esa cartera”, lo mismo usted se la da que simplemente voltea a verlo con mueca de Rosalía tipo: “Wey, ni te topo”, como diciendo “y a ver a quién le chilla más la ardilla.”

En cambio si un amigo suyo… que digo amigo… si un valedor de confianza le pide lo mismo, sin chistar, usted le entrega la cartera. Se la entrega y, además, muy probablemente ni voltea a ver qué hace con ella…. A menos que sea usted mi papá y no dispare ni en defensa propia… Bueno, pero esas ya son intimidades de otro tipo.

Mire cómo una misma situación, a pesar de sus distintos finales y consecuencias (una vida, un momento incómodo), parece tener menor costo cuando hay confianza de por medio y esta funciona lo mismo para las relaciones personas-marcas que para las relaciones personas-personas, individualizando esfuerzos.

Así entonces, en un acto de fidelización, el 27 de noviembre del año que terminó (estando el país como está y el día que el mandatario tendría que rendir cuentas por sus cuatro años de gobierno) según cifras estimadas, 1.2 millones de personas —“de acarreados” o “de AMLOvers”, “de militares vestidos de civiles” o “de pueblo bueno”, “de beneficiarios de programas sociales y obreros obligados”, dependiendo de quién le haya dado la crónica— acudieron a la marcha organizada por Andrés Manuel LópezObradorpara celebrar sus cuatro años de gobierno. Contexto: Recordemos que la llamada por algunos “Marcha del Ardor”, “Día del Chairo”, entre otros motes, fue organizada por el Presidente dos semanas después de que organizaciones civiles y políticos protestaran también en las calles mostrando su rechazo a la polémica reforma electoral del Ejecutivo.

Como en sus mejores días de campaña, Andrés Manuel llenó las calles. No es necesario haber tenido que ir a contar piocha por piocha y conocer la cantidad exacta de gente que lo acompañó para reconocer que el vínculo que tiene AMLO con la gente es real y que su popularidad sigue vigente, así como tampoco es necesario tener los contratos de los camiones o el pago de las facturas de las tortas para aceptar que —mucho o poco— hubo dinero del erario público de por medio. Pero la Coca-Cola también es popular y eso no la convierte en una buena bebida. ¿Qué si la Pepsi es mejor? Tampoco, pero eso no hace mejor a la Coca… Nosésimesplico…

La grieta principal en el mandato de Andrés de Macuspana ha sido la polarización, pero hay que entender que más allá de que haiga sido quien haiga sido el responsable de la división sí es él quien la está explotando, pues sus mensajes hacen eco en una población ya dividida. Hay polarización por la sencilla razón de que para bien y para mal hay temas, muchos, no resueltos. Es normal, por no decir que es bonito y está bien, porque luego ya ve que tendemos a creer que de lo que no se habla no existe. Y no. Más bien ahí, en la incomodidad, es en donde radica la democracia.

Por un lado, está la oposición que sigue creyendo que la gente es incapaz de organizarse para movilizarse en pro de sus derechos y reduce todo a una torta y un frutsi. Que cree que todo el que está con AMLO es un pendejo, un naco, un ignorante, muerto de hambre y/o “pata rajada”.

Por el otro lado los AMLOVERS, quienes creen que todo el que está en contra de López Obrador está a favor de Loret de Mola, que son “fachos” y “obedientes del poder económico”, que tener aspiraciones está mal y que es lo mismo que ser aspiracionista — “aspiración” es el deseo de superarse y tener una vida mejor, “aspiracionismo” es lo mismo, pero desde el repudio de la clase a la que se pertenece y desde simular tener esa vida mejor, aunque le haya vendido su alma a Elektra—.

El común denominador: ambas partes están perdidas en su discurso y minimizan al otro al grado de denostar su capacidad pensante y de análisis. Es una historia envuelta en emociones, pues, pero es una práctica malsana eso de generalizar apresuradamente. No estar de acuerdo, tener diferencias, desacuerdos profundos, es algo perfectamente normal y puede construirse a partir de esto, excepto cuando la razón se nubla por la moral y cierra las puertas a toda negociación e intercambio de ideas y se centra en una figura, no en torno a una propuesta o un proyecto. Y mientras hablamos de la marcha y de la contramarcha, estamos dejando de hablar de seguridad pública, de que hay servicios de salud nada más “para los que alcancen”, de que la canasta básica tiene un sobreprecio del 30% o de la posible consulta popular para definir la permanencia del Ejército en seguridad.

El tema con la polarización es que hay un extremo particularmente importante: el lado en el que está el Presidente y congresistas que fácilmente pueden decir “sí a todo” y dejar por escrito, por todas las de la ley, sus decisiones y posturas. (Pausa para que diga “Ay, wey”).

Andrés Manuel le habla únicamente a los pobres y aviva esa fidelización con discursos esperanzadores de narrativa poderosa que les promete la salvación, aunque sea presidente de todos los mexicanos, incluso de los que marchan en su contra. La oposición empieza y termina su día hablando de López Obrador —en Marketing diríamos que, hablen bien o hablen mal, igual le están haciendo publicidad—, asumo que cuando menos están tomando nota sobre cómo fidelizar al público para que vuelvan a figurar en las elecciones.

Pero la confianza también se pierde y sí es posible renunciar emocionalmente a quien hayamos depositado nuestra fe durante décadas, para no acabar como esas parejas que siguen juntas nada más por los hijos… Ya veremos en las elecciones del 2024.

Quita-malilla

Damos por inaugurada esta sección que es nada más y nada menos que un licuado exprés de noticias que le alivianen la pálida o que ya de perdido lo hagan reír un rato, porque reír también es una forma de sanar.

  1. Encaminados en relaciones y elecciones —con “L” —, la corcholata pródiga, la Doctora Claudia Shamebaum le pidió el utensilio a su jefe para destapar a su “Gavioto” y anunciar boda con su novio Jesús María Tarriba. Me pregunto si el padrino de pomos será algún Expendio del Bienestar. Ojalá que alguna de las damas, cuando la Doctora tenga a bien preguntar “¿Qué me pongo?”, le responda duro y a la cabeza: “Mmm, no sé, ¿y si nos ponemos a gobernar la CdMx? Jeje…”. Ahí tiene que ta’ no terminan de pedir la mano de mi Clau y “sus simpatizantes” le adelantaron su regalo de bodas con pintas en bardas a su favor, “Es Claudia”, dicen; ya ve, por aquello de que la quieren mucho. El INE la obligó a devolver el regalo. Y aunque todavía le cuelge para la unión matrimonial, la luna de miel ya empezó con la Doitora haciendo gira por varios estados. Por cierto, me informa el Community Manager desde la torre de control de esta redacción que en las invitaciones del wateke, en lugar de decir “No niños”, dicen “NO INE”…
  • Chisme viejo que no hay que dejar morir —así como el del mi cuadra, el de cuando mis vecinas creían que mi carnala menor era hija de mi carnala mayor y no de mi jefa—, y es que si el barco se hunde nos ogamos todos: al Ganso mayor le cayó la Guacamaya, un grupo hacktivista que filtró 6 terabytes de información confidencial del Ejército mexicano a distintos medios. Y pa’ los que no sepan cuánto le cabe a 1TB, aquí se los digo: un chingo. Uno de los villanos de Scooby Doo, Carlos Loret, dio la primera nota y a Andrés Manuel no le quedó de otra más que admitir que es cierto y que sí ta’ amlito… que diga malito. Y es que el cibergrupo reveló los problemas de salud del presidente mismo que lo han llevado a ser hospitalizado varias veces de emergencia, además de documentos clasificados, informes de seguridad, entre otros. Nos queda claro a quién se refería el mandatario con una administración 90% buena y 10% capaz. Tamos viendo que la SEDENA no puede ni proteger sus mails y todavía lo quieren poner a tronar los cuetes y a cargar la Virgen. Otro dato del Community Manager: Se dice que la contraseña del Gmail de los militares era AMLO1234.
  • Más tardamos en llegar a Qatar que en regresarnos. Llegamos, como Selección, como el burro que tocó la flauta. Partido 1: México 0 – Polonia 0. Partido 2: México 0 – Argentina 2. Hasta aquí no todo estaba perdido… todavía faltaba perder contra Arabia Saudita. Partido 3: México 2 – Arabia Saudita 1. No perdimos, pero como quiera hice más puntos yo cuando me descalabré aquella vez que me le caí a mi mamá de chiquita. Al fin se le dio buen uso al Aigropuerto Felipe Ángeles: ahí aterrizó la Selección Mexicana de regreso a fin de no ser vistos por nadie y evitar cualquier abucheo, maltrato y/o mentada de madre y padre. Y es que así como hay gente que cree en la astrología, también hay gente que cree en la Selección, ¿y qué tiene? Eso sí, las risas no faltaron. Lamentablemente estábamos en un Mundial de Futbol y no en uno de ver quién tiene mejor coordinación para bailar Payaso de Rodeo o cotorrearse a la prensa extranjera, residentes del país anfitrión e hinchas de todo el mundo. Según el Community Manager por poco y los futbolistas mexicanos también pierden el vuelo de regreso a la Gran Tenochtitlán, y es que no los dejaban abordar el avión por exceso de maletas.

Bitácora de una prisionera

A veces lo único que necesitas es que alguien te abrace y te diga: Ven, te meto a trabajar a la Cámara de Diputados.

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