Autoaprendizaje autodirigido

Aprendizaje autodirigido. Exitosa estrategia didáctica para los adultos.

Para los antiguos militares griegos, una “estrategia” tenía un significado preciso: se refería a la actividad del estratega, era quien proyectaba, ordenaba y orientaba las operaciones militares y se esperaba que lo hiciese con la habilidad suficiente como para llevar a sus tropas a cumplir sus objetivos; ellos, los estrategas fueron los generales del ejército. La estrategia es primeramente una guía de acción; la estrategia da sentido y coordinación a todo lo que se hace para llegar a la meta. Mientras se pone en práctica la estrategia, todas las acciones tienen un sentido, una orientación. Además, la estrategia debe estar fundamentada en un método.

La estrategia es un sistema de planificación aplicado a un conjunto articulado de acciones, permite conseguir un objetivo, sirve para obtener determinados resultados. De manera que es incorrecto afirmar que existe una estrategia cuando no hay una meta hacia donde se orienten las acciones. A diferencia del método, la estrategia es flexible y puede tomar forma con base en las metas a donde se quiere llegar.

La estrategia didáctica se refiere a grandes rasgos a la planificación del proceso de enseñanza – aprendizaje, implica una gama de decisiones y acciones que el tutor debe tomar con relación a las técnicas y actividades que puede utilizar para alcanzar las metas de su curso. La estrategia didáctica es el conjunto de procedimientos, apoyados en técnicas de enseñanza, que tienen por objeto llevar a buen término la acción didáctica, es decir, que los aprendices o alumnos logren los objetivos de aprendizaje.

Hablamos de aprendizaje cuando podemos observar y medir un cambio, y para que dicho cambio sea efectivo y duradero es imprescindible considerar dos elementos, uno son las estrategias y técnicas con las que transmitimos el conocimiento, y el segundo el desarrollo de habilidades a través de un proceso de enseñanza – aprendizaje eficaz.

En el modelo de aprendizaje autodirigido se espera que el alumno asuma un papel diferente al que tradicionalmente hemos visto en su proceso de aprendizaje, esta premisa lleva a replantearse las características de las estrategias y técnicas didácticas que pueden ser seleccionadas como apoyo y alineadas a los propósitos de cada curso. Para ser congruentes con un modelo educativo adecuado a las necesidades de los aprendices y orientar adecuadamente el rediseño de las estrategias y metodologías, se espera que las estrategias y técnicas didácticas:

  • Propicien que el alumno se convierta en responsable de su propio aprendizaje, que desarrolle las habilidades de buscar, seleccionar, analizar y evaluar la información, asumiendo un papel más activo en la construcción de su propio conocimiento.
  • Que alumno o aprendiz asuma un papel participativo y colaborativo en el proceso a través de actividades que le permitan exponer e intercambiar ideas, aportaciones, opiniones y experiencias con sus compañeros.
  • Que el alumno tome contacto con su entorno para intervenir social y profesionalmente en él.
  • Que el aprendiz se comprometa en un proceso de reflexión sobre lo que hace, cómo lo hace y qué resultados logra, proponiendo también acciones concretas para su mejoramiento.
  • Desarrolle autonomía, pensamiento crítico, actitudes colaborativas, destrezas profesionales y la capacidad de autoevaluación. Entre otras más.

La andragogía es la ciencia que se ocupa de investigar y analizar sistemáticamente la educación de los adultos. (Knowles et al. 2001). Según esta teoría, los adultos somos capaces de tener autonomía al tomar decisiones sobre lo que se desea o requiere aprender, así como el control sobre el método y ritmo para lograr el aprendizaje específico. Una de las características más representativas de este teoría es la orientación hacia la persona, esto es, colocar al adulto / alumno, en el centro del proceso de enseñanza – aprendizaje, a quien debemos siempre considerar un actor pensante y activo, por lo que es capaz de identificar sus necesidades, elaborar un plan para lograr sus metas, tomar decisiones sobre su aprendizaje, motivarse intrínsecamente para llevar a cabo las acciones necesarias; somos capaces también de evaluar el propio desempeño y recuperar mentalmente todo el proceso. Esto ha sido llamado autodirección del aprendizaje, también lo conocemos como autorregulación o autoformación.

Para Zimmerman (2000), la autorregulación del aprendizaje es la generación de pensamientos, sentimientos y creencias que la persona realiza para alcanzar sus metas. Para este autor, los aprendices autoregulados son proactivos en sus esfuerzos por alcanzar sus metas, son consientes de sus fortalezas y limitaciones y son capaces de llevar a cabo estrategias orientadas hacia las tareas que emprenden, monitoreando sus conductas en términos de las metas que se han propuesto. Esta habilidad de autorregulación en el aprendizaje se desarrolla en los años de educación media y superior y debe ser transferida posteriormente a la vida productiva de las personas ya que es una habilidad altamente apreciada en el ámbito laboral.

La autorregulación del aprendizaje es una habilidad compleja, compuesta varios elementos para que su ejecución sea exitosa:

  • Establecer metas alcanzables
  • Adoptar estrategias adecuadas para la consecución de las metas
  • Monitorear el desempeño personal identificando áreas de oportunidad
  • Restructurar el contexto personal y social para que sea compatible con las metas
  • Administrar el tiempo para hacer uso adecuado del mismo
  • Atribuir causas a los efectos
  • Adaptar nuevos métodos, si es necesario.

La investigación con los aprendices autoregulados ha demostrado que están intrínsecamente motivados y que dedican hasta cuatro horas diarias al estudio y la práctica, pero además lo hacen porque lo encuentran placentero y motivante. La investigación sugiere que existen 3 fases en el ciclo del proceso de autorregulación del aprendizaje.

Fase 1. Planeación y revisión. En esta fase ocurren dos procesos: el análisis de la tarea por emprender y las creencias sobre la propia efectividad. En esta primera fase se identifican las tareas a resolver y se establecen claramente las metas; De forma casi inmediata surge la duda sobre la propia capacidad para resolver favorablemente esa tarea.

Fase 2. Control voluntario. En esta segunda fase también observamos dos procesos, el autocontrol y la autoobservación. El primero se refiere a la capacidad de poner en práctica métodos o estrategias que fueron seleccionados en la fase anterior, resaltando la importancia de que estos métodos sean llevados a cabo de manera sistemática y organizada. El segundo proceso o proceso de autobservación tiene que ver con el registro de hechos o circunstancias personales que puedan ser causa de eventos posteriores; como llevar registro del tiempo que se toma para estudiar o llevar una bitácora sobre los propios avances.

Fase 3. Reflexión sobre la ejecución. Esta fase a su ves involucra también dos procesos: la autocrítica y la relación entre la crítica. En esta fase el alumno compara su propio desempeño contra una serie de criterios o estándares de evaluación, lo que le permite juzgar su desempeño y tener una idea clara de su avance.

También existen las reacciones adaptativas que consisten en reconocer los obstáculos que se presentaron en la tarea y hacer ajustes al contexto para mejorar la eficiencia del aprendizaje.

Para Cázares 2009, las personas autodirigidas muestran una salud emocional equilibrada, con una autoestima elevada y con un potencial interno que le permite contar con la motivación, el deseo y el interés de sobresalir con sus acciones. Pp 221 Teorías del aprendizaje.

Entender y aplicar nuestra capacidad de autoaprendizaje es de alto valor en cualquier ámbito en el que nos desarrollemos, sin lugar a dudas los tiempos que nos toca vivir nos obligan y nos empujan constantemente a hacerlo, pero no solo a adquirir conocimientos sino a reevaluar creencias o limitaciones sobre nuestra propia capacidad de gestión del conocimiento, a superar las dudas sobre la propia capacidad de aprendizaje y de una constante adaptación al cambio y a las circunstancias. Aprovechando de forma eficaz de nuestras propias habilidades para rediseñar nuestro perfil y adaptarnos cuantas veces sea necesario de acuerdo a las necesidades del momento.

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