
OBSERVAMOS
Si reflexionamos sobre cómo percibimos el mundo, nos damos cuenta de que sólo captamos una parte de él. Cada individuo tiene límites en su capacidad para percibir posibilidades y sólo puede actuar dentro del alcance de lo que puede ver y percibir. Observamos desde una única perspectiva: la nuestra. Nos vemos limitados por nuestras propias experiencias y actuamos en función de nuestro entorno, interpretando el mundo a través de nuestro prisma personal.
Es natural que diferentes personas actúen de formas diversas. Nos encontramos con individuos que requieren que aceptemos su visión y otros que están abiertos a diversas opciones.
Para ilustrar esto, consideremos un iceberg. La punta representa lo que vemos primero, pero debajo de ella yace un mundo de preceptos, gustos, disgustos, creencias y nuestra identidad, que configuran nuestra forma de ver el mundo.
La forma en que observamos el mundo se refleja en nuestras acciones, pero ¿es posible que actuemos de ciertas maneras sin ser conscientes de ello?
Los sesgos inconscientes son actitudes y estereotipos que afectan nuestro entendimiento, acciones y decisiones de manera involuntaria. A menudo, estos sesgos se manifiestan en frases como: «Es soltera, así que debe estar menos ocupada y cuidar a sus padres enfermos» o «Lanzas la pelota como una niña». Estos sesgos son automáticos, instintivos y cotidianos, influenciando nuestras decisiones sin que seamos conscientes de ello. Nuestro cerebro crea atajos basados en nuestras experiencias personales, cultura, historia, creencias y entorno, lo que puede conducir a errores.

Es fundamental reconocer nuestros sesgos y reducir su influencia en nuestras decisiones. Estos sesgos afectan nuestra percepción de nosotros mismos, nuestras acciones y, por ende, los resultados que obtenemos. Nadie está libre de ellos.
Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto?
Primero, debemos tomar conciencia de nuestros sesgos y comprender qué los desencadena. Podemos dedicar unos minutos a reflexionar antes de juzgar y comenzar a realizar pequeños cambios en nuestra forma de observar el mundo. Es crucial entender que todos somos únicos, con diferentes historias y experiencias. Si realmente queremos construir una sociedad más justa e igualitaria, debemos evitar cualquier forma de discriminación.
Es importante romper con los sesgos inconscientes. Podemos compartir nuestras historias y escuchar las de los demás, siendo empáticos y compartiendo nuestras experiencias. Construyamos una cultura que rechace los sesgos inconscientes, empezando por nosotros mismos. Tomemos decisiones conscientes y colectivas, cuestionando los estereotipos que tenemos.
No podemos eliminar completamente los sesgos, pero podemos tomar medidas para concienciarnos sobre ellos y cambiar nuestras acciones. El respeto mutuo es fundamental en nuestras relaciones humanas. Todos pertenecemos a una sociedad y nuestras acciones tienen un impacto en ella. Debemos esforzarnos por contribuir positivamente y valorar a cada individuo. La diversidad humana es enriquecedora y todos tenemos mucho que aportar. Seamos inclusivos y brindemos igualdad de oportunidades a todos.
Ofelia López
