
BAJAVIÓN
Elecciones que pudieron ser un mail
Por: Roble Limón
Estimado bajavionense: seré breve porque hoy no tengo ganas de trabajar, yo nomás ver el puro teléfono… Si entendió la referencia, se ha ganado una rockaleta. Y si no, le hace falta procrastinar más en la world wide web –internet que le llaman–, TikTok más específicamente, a lo cual no sé si felicitarlo o decirle “¿como pooooor?”.
Bueno, si me sigue en redes sabrá que recién anduve en tierras mazatlecas y ya se imaginará los manjares que degusté. La persona que dijo “menos es más”, claramente no conocía la gastronomía mexicana. “¿Su tosticeviche con todo, güera?” ¡Sssssagüevo, jefe! De igual manera, la persona que dijo “menos es más”, no pensó en las propuestas de candidatos políticos o en el agua –donde menos es nada–, así como aquel que dijo “más vale que sobre y no que falte” no pensó en los pendejos…
Cuando se trata de comida y bebida, la verdad es que yo jalo hasta donde dice empuje, honradamente. Eran mis vacaciones, claro que yo me iba a dejar caer y decir que me tumbaron con lo que se me antojara, ya sabe, por la experiencia, como si aún tuviera el metabolismo de una adolescente de 17 años. Afortunadamente hoy en día tenemos al alcance de nuestra mano, a través de la pantalla del dispositivo móvil de nuestra preferencia, el contacto de nuestro doctor de confianza que conoce de qué pata cojeamos –literal y metafóricamente– y, sin problema, nos puede consultar y recetar dondequiera que nos encontremos.
La realidad es que si hoy en día somos capaces de dejar nuestra salud en manos de las tan socorridas redes sociales o páginas de internet de dudosa procedencia, lo mismo puede ocurrir con la democracia, ¿o no? Entonces, claro, me asaltó la duda de qué tanto influye el internet en la forma en la que se define el futuro de un país.
Indagando un poco, me encontré con el 20° Estudio sobre los Hábitos de Usuarios de Internet en México de la Asociación de Internet MX (Mayo, 2024), que analiza cómo la integración de las tecnologías más avanzadas está transformando los comportamientos de los usuarios de internet en el país. Por cierto, dígale a su sobrinity manager que le eche un ojo, hay datos por demás interesantes y chance y con eso le da al clavo para hacerle el tikytoky viral que usted tanto le ha encargado.
Esta última edición analiza minuciosamente temas importantes como el comercio digital, los hábitos de internet, las actividades en línea, la percepción de la inteligencia artificial y el uso de tecnologías en las campañas electorales, capturando tendencias emergentes y proporcionando datos cruciales, esenciales tanto para la formulación de políticas públicas como para la definición de estrategias corporativas. Y es aquí donde todos decimos: ¡¡¡Ohhhh!!! ¡¡¡Uuuh!!! ¡¡¡Ahhh!!! , y hacemos emoji de cara sorprendida, aunque sea nomás por convivir.

Con respecto al año pasado, México registró un aumento del 5.2% en el número de usuarios de Internet, pasando de los 96.9 millones de internautas a los 101.9 millones, lo que representa el 84% de la población mayor de 6 años. Además, hubo un notable aumento en el tiempo promedio de conexión a Internet. Los usuarios que permanecen conectados durante 9 horas o más, subieron a 39%, mientras que los internautas conectados de 7 a 9 horas son el 22% de la población. Cabe destacar que el uso de las redes sociales parece estar enfocado, principalmente, en la conexión social y familiar –sí, porque las tías son las que mantienen vivos los likes en nuestras publicaciones de Facebook–, el acceso a la información y a contenido de entretenimiento –aunque nomás leamos el encabezado y después andemos por la vida muy seguros de nosotros mismos dando datos inconclusos o mal dados– y en la compra de productos –¡Mercadolibre!–.
En el mismo estudio, pero en su 13° edición (Mayo, 2017) en el país había 70 millones de usuarios cibernéticos de los cuales el 60% consideraba que Internet los acercaba a los procesos democráticos. Si llevamos nuestra memoria al pasado, recordemos que fue en las elecciones presidenciales del 2012 cuando se puso de manifiesto todo lo que conlleva un mal paso expuesto en una red social, como el constante reproche por “ler” un discurso de un teleprompter o la indignación contra un presidente que dijo desconocer el precio de las tortillas por aquello de que “no soy la señora de la casa”. También se dio el nacimiento del movimiento #YoSoy132 demostrando que Internet da para más que para reproducir videos de gatitos bailando. En ese entonces, la libertad de expresión y el abundante flujo de la información sirvieron como contrapeso de los datos difundidos en medios tradicionales, porque también en aquel entonces #TelevisaTeIdiotiza(ba).
Ahora bien, hay varios factores cibernéticos que ayudan a generar el triunfo o propician el hundimiento de algún aspirante a la señora silla, siendo los más conocidos –y probablemente los de mayor peso– los bots, trolls y las fake news. Para contextualizar, los bots son un programa informático que se hace pasar por un humano. Obvio, en la vida real son menos tiernos que R2D2 y, por supuesto, mucho menos buena onda. El caso es que son un sinfín las tareas ejecutadas por estos chabots, siempre con la misión de generar debate, inflar las cifras de aceptación de tal o cual candidato e incluso de desviar la atención con un hashtag del tipo #Narcopresidente.
Esto, a su vez, fomenta las fake news que circulan en redes y cuya información es aprovechada por los equipos de comunicación de los partidos políticos para desacreditar a sus adversarios. A veces simplemente basta con malentender un meme, como cuando Xóchitl Gálvez, candidata de la coalición PRI – PAN – PRD, confundió una parodia de la Santa Muerte con publicidad de Morena y arremetió contra López Alabador y Shame-baun acusándolos de que su partido rinde culto a la santa patrona de los maloras… metida de pata que los asiduos internautas agradecemos porque un reír verdaderamente… O sea que entre tantito que se empinan solos y tantito que los otros nomás están viendo a quién chingan, es de esperarse que la información no verificada vaya migrando de muro en muro: como si nuestras vísceras –no nuestro cerebro– fueran las community manager de nuestras redes sociales compartiendo únicamente contenidos que apelan a las emociones, hashtag “quedando payaso”.
Es evidente que estos medios digitales, sobre todo en épocas de pizca (de votos), son tremendamente manipulados por políticos, pero claramente nos han empujado a involucrarnos más en los procesos electorales locales y nacionales propiciando un sano ejercicio de la democracia. Lo digo porque la alegría que provocan los memes y la risa sanan más que un baño de sol. Pero la falta de regulación en este ámbito permite que las campañas políticas aprovechen las redes sociales de manera indiscriminada, exponiendo a los jóvenes, quienes constituyen la mayor cantidad de votantes, a una avalancha de información que no siempre es veraz.

En estas elecciones, la lista nominal del INE, es decir, la lista de personas que ya tienen credencial para votar, mostró un porcentaje muy amplio de jóvenes que votaron por primera vez: al corte de febrero de 2024, en el país existían poco más de 15 millones de personas entre los 18 y 24 años inscritas en la lista nominal, lo que representó el 15% del total de poco más de 98 millones de personas inscritas. Una de las características más destacables de estos primivotantes es el hecho de que utilizan principalmente medios digitales para informarse, representando un valioso mercado para todos los partidos políticos. No fue de a gratis ver a tanto influencer persiguiendo su sueño político ni a todos los candidatos bailando el último trend en TikTok, prometiendo ser el Cristiano Ronaldo de los presidentes.
Estamos en plena era digital y la política ya no se limita a los mítines que supuran acarreados y pseudo debates televisivos. Ahora, los candidatos se enfrentan también en plataformas digitales convertidas en una especie de tierra sin ley, en donde la viralidad y la atención sirven como moneda de cambio puesto que es la forma de llegar directamente a los votantes, sin filtros ni intermediarios.
Es aquí en donde la puerca tuerce el rabo, manifestándose una problemática de las leyes electorales. Y es que aunque los tradicionales como la televisión, prensa impresa y radio son medios regulados, los digitales –y los más abrazados por un enorme segmento de la población– no han sido tomados en cuenta en las normativas actuales.
Una iniciativa sobre este tema es reforzar el Centro de Operaciones del Ciberespacio, una unidad dependiente de la Subjefatura de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional. Lo dicho: al Ejército ya nomás le falta que lo pongan a vender menudo (mondongo o pancita, dependiendo de en dónde me lea) los domingos.
Urrrrge que nuestras leyes evolucionen a la par de estas tecnologías, estableciendo marcos claros que protejan la integridad de la democracia y aseguren que los votantes, especialmente los más jóvenes, reciban información precisa y confiable.
Sin una intervención adecuada, corremos el riesgo de que nuestra democracia se vea comprometida por la manipulación digital, subrayando la alarmante necesidad de una legislación que contemple y regule estas nuevas dinámicas.
Más no sé usted qué opine…
No levantan ni con levadura

Y, ora sí, pasando a los medios tradicionales, de atrás tiempo, México estuvo sumido en una eterna campaña que concluyó el 2 de junio con unas elecciones presidenciales en las que el país eligió a la primera inqiuilina de Palacio Nacional. Previo a esto, se realizaron una serie de debates en los que se extrañó la presencia ininterrumpida de quien tenía 18 años como participante, protagonista y generador de algunos de los mejores chascarrillos de la política mexicana: Andrés Manuel López Debatidor.
Los debates buscan juntar a los candidatos en un mismo lugar para que, de un jalón, nos informemos y comparemos las propuestas que cada uno nos anda manejando, con lo cual sería más fácil tomar la decisión de por quién marcar la boleta a la mera hora. “Lo que haiga sido ya se lo llevó su p&#a madre”, dijera El Ferras, porque haiga sido como haiga sido ya estamos en el lado oscuro, pero como todavía es muy pronto para hablar de su vida, hablemos de bajada y recapitulemos sobre qué fue lo que nos trajo hasta aquí.
El pasado domingo 7 de abril puse a enfriar unas gracielas (chelas), preparé una botanita e invité a la casa al que me gusta®️, para ver juntos el primero de tres debates. Soy una romántica, lo sé, porque “I procesos democráticos you”. Ya pasaron más de dos meses, es más, ya hasta hay nueva presidenta, y yo aún tengo pesadillas con eso. O, sea, con el debate no con la cita.
Siendo sinceros no podíamos esperar un encuentro audaz debido a que las entonces dos candidatas –y el otro wey que no me acuerdo cómo se llama– buscaban básicamente reforzar sus “propuestas” y limpiar su cochina imagen con el electorado. Mejor se hubieran quedado en sus casas, mis hijos, porque esa noche lo único que pueeede que se haya logrado es ayudar a los indecisos e indiferentes a definir su voto.
Para sus mamás y jefes de campaña cada candidote fue el ganador, porque #EsClaudia logró salir bien librada de los embates del Rebsamen y la Línea 12 que le hizo Xóchitl, a quien se le vio muy nerviosa alcanzando sólo a lanzar un comentario jocoso sobre el falso acento tabasqueño de la candidata de la colita de caballo y presentar una bandera mexicana con el escudo al revés. Por su parte, la mamá de Máynez, Máynez, Máynez debe estar por demás orgullosa porque su chamaco se dedicó a sonreír, a presentarse dos veces –una de ellas en el lenguaje de señas que más cringe ha dado en toda la historia mundial– y a sorber de un misterioso termo naranja que lo acompañó durante todo el evento. ¿Ya ve? Gracioso, pero no gracioso de risa, gracioso de raro…
El segundo round se dio el día 28 de abril, el mero día que el Cruz Azul pasó a la Final del Clausura 2024. ¿Coincidencia? Ojalá…. En aquella ocasión vimos a unos candidatos más participativos, más desenvueltos, pero también menos sonrientes y más desmejorados, por no decir “desmejodidos”. Claudia y Xóchitl bien agarradas del chongo –o de la colita de caballo– y del huipil. Y, bueno, Máynez siendo Máynez. Esta vez, y con aquel carisma que la caracteriza, la doctora Lora –más aventada que niño héroe– ahora sí defendió a AMLOrd, su patrón, y llamó “corrupta” a su contrincante, recordándole que es una palabra que no puede pronunciar. A Gálvez, por su parte, se le habrá olvidado que el “narcopresidente” también fue un adjetivo achacado a Felipe Calderón, pero no se le olvidaron ¡las cartulinaaaaas! con señalamientos hacia la Titina de Andrés Manuel. La niña de los plumones de la política mexicana sacaba pancarta tras pancarta con un nivel de combos que ni en Cinépolis, mire….Al aspirante de la nueva política, que recuerda un montón a la de toooda la vida, lo tuvieron ahí meramente para tirarle esquina a Claudia, para sonreír y para demostrarnos que hasta un niño de 5 años sería mejor opción que él.
Como caca de gavilán: ni oliendo, ni hediendo, llegó el tercer encuentro el pasado 19 de mayo. Bastó con los memes que éste generó para darnos cuenta de que el espectáculo fue plano.

Claudia no desaprovechó el último encuentro para lanzar la última máxima cantidad de “la candidata del PRIAN” posibles y para aclarar que el autoritarismo no combina con su outfit, o sea que la democracia no está en riesgo. A Xóchitl, tratando de meter dos que tres reveses, le salió el culo por la tirata, que diga, el tiro por la culata mientras la mismísima Virgen de Guadalupe se preguntaba qué chingados hacía ella en el debate cuando el tema era migración. Mientras tanto Máynez, ya como un influencer plenamente reconocido, como quien se sabe amo y señor de los tenis más trendy y del hit más pegadizo que suena igual de alto en mítines, quince años o fiestas en Corea del Sur, invitó a votar por él, pero también que incluso si no quieren votar por él voten por cualquiera de las otras dos opciones.
Mi conclusión: primeramente, me parece que ninguno de los entonces presidenciables gateó de chiquito. En segunda instancia, estos debates no sirvieron ni para despelucar un chango a nalgadas (una disculpita para los ambientalistas) pues ni siquiera añadió información relevante a la contienda (ya deje usted las propuestas… ¿apoco ni un trapillo sucio, ni un apodo chistoso, ni nada pa’ la banda?) y tercero, pero no menos importante: la vida siempre va a ser difícil y más para los pendejos.
El 2 de junio del 2024 quedará en los libros de historia como el día en que Claudia Sheinbaum Pardo se convirtió en la primera presidenta de México además de la candidata más votada en la historia contemporánea de nuestra H. república. La candidata del oficialismo fue elegida por cerca de 35.5 millones de mexicanos (el 59.5% de los votantes), 5 millones más de los que apoyaron a López Obrador en 2018, según datos del INE.
De una autocracia (PRI) a otra (Morena, lo rancio del PRI), la diferencia es que la primera se pintaba sola para manufacturar mayorías artificiales. El apoyo que le dio a Claudia el 59.9% de los votantes durante esta jornada electoral no supone una mayoría autoritaria ni un fraude electoral. Es, en cambio, el resultado de una sociedad que se siente incluida en un proyecto de nación (o porque les pagan, o porque legítimamente creen en él… los porqués son infinitos), ademá del reflejo de una oposición tan desconectada de la realidad que no logró capitalizar los desaciertos del partido oficialista y que desaprovechó los votos de quienes no están de acuerdo con el gobierno en turno, incluso, los votos de los indecisos.
Y es que en la polarización, poco hemos hablado sobre la velita que la oposición –¿todavía podemos seguir llamándola así?– tiene en el entierro. Urge retomar una verdadera ideología lejana a la de ultraderecha que todo lo combate con odio, porque eso también es peligroso. Hoy no son alternativa, porque la realidad del país no está en Polanco, no está en las canchas de pádel ni en la sala de espera VIP del aeropuerto.

Queda mucho camino por recorrer, y dicen que más pa’ delante está más cabrón. Ojalá que esto nos sirva de experiencia para ponernos chingones porque a la hora de elegir pendejos no servimos. (Utilice su libre albedrío para incluir y acomodar una coma en donde a usted mejor convenga).
La democracia es democracia aun y cuando no te gusta el resultado. Lo mejor está por venir. Para otros países. Pero está por venir.
Bitácora de una prisionera
Sequía
Nos estamos quedando sin agua. Una bendición si me lo preguntan, considerando que si nos extinguimos vamos a dejar de preocuparnos por tener que votar por el candidato menos peor…
Es broma. O no.