LO DIVINO EN LO HUMANO Y LO HUMANO EN LO DIVINO

Grupo Once

Revista Talento Empresarial

LO DIVINO EN LO HUMANO Y LO HUMANO EN LO DIVINO

En una visita casual a una iglesia católica,

escuché a un sabio religioso:

“La fe es lo que da esencia a nuestras creencias”

Si la fe es ciega ¿por qué necesita de una esencia?…

       … pues porque una fe sin esencia

conduciría a invocar a la santa piedra de la calle.

Luego, entendí que la fe no es tan ciega,

que se nutre de la vida y de las razones

para no caer en la oscuridad

Javier Belmares Sánchez

Con anterioridad comentamos aquí que en 2025 las religiones con más seguidores en el mundo son el cristianismo, con 2,640 millones de personas y el islamismo con casi 2,000 millones de adeptos.

Por ramas, las religiones con más adeptos son los sunitas musulmanes que cuentan con 1,800 millones de seguidores y los católicos cristianos con 1,406 millones contando éstos quienes con la institución religiosa o iglesia más antigua. Eso manifiesta

Eso manifiesta la importancia cuantitativa, mundana, del tema que hoy abordaremos y en el camino, su importancia trascendente, esencial, por sí misma destacará.

Allá por 1968, con 16 años, los profesores de Preparatoria me enseñaron muchas cosas importantes y dos de ellos, con la memoria y el paso del tiempo me condujeron a reflexiones.

Uno de ellos, el maestro de Ética, era famoso por ser ateo, filósofo y ferviente seguidor del racionalismo trascendente de Kant. Con tan improbables credenciales en una clase, sobre un pizarrón de pared a pared, nos hizo una comparación de las cualidades y los defectos de todas las principales religiones y nos dijo que estábamos en libertad de elegir aquélla que más nos satisficiera.

Dada mi visión del mundo, aún breve, con facilidad escogí al catolicismo por su sustentación en el amor y en la figura materna o femenina. Ello, en un marco de reservas respecto a los errores que suelen cometer las iglesias católicas o no, pero sin dejar de apreciar cosas como el psicoanálisis de la confesión y el mantra del rosario, importado del oriente, el cual para mí sólo años después, al necesitar de un poco de consuelo y de entender las significaciones que tiene, dejó de ser aburridísimo.

By the way… algo similar me ocurrió en 1974 estudiando la Maestría en Administración: Un profesor de economía nos hizo el comparativo de la productividad económica del capitalismo, frente al socialismo y nos demostró econométricamente, matemáticamente, que sin duda es mejor el socialismo, aunque con la grave problemática de las restricciones de libertades que requiere. Años después me enteré de que siendo norteamericano de la Universidad de Colorado y habiendo peleado a favor de su país en la Guerra de Vietnam, era agente de la CIA en México… Le sigo agradeciendo su honestidad, respetuosa del conocimiento objetivo.

La segunda vivencia preparatoriana ocurrió cuando la maestra de Psicología nos explicó los tres componentes esenciales de la psique humana, es decir, del alma, del espíritu y que son racionalidad o razón, volitividad o voluntad y emotividad o emoción. Fue un planteamiento refrescante, pues en aquellos tiempos había confusiones que mezclaban todo sin ponderar, adicionando la memoria, los pensamientos y los recuerdos, que en realidad son complementos de la psique.

En esa época se entendían con claridad los conceptos de razón y voluntad, no así la emotividad, las emociones, debido a que son algo complejo que varía desde sentimientos altamente positivos hasta altamente negativos con una serie de matices entre los extremos. En efecto, la emotividad puede ir desde las distintas variantes del amor, hasta el odio en sus distintas variantes… algo así como que el amor y el odio son dos caras de la misma esencia que son las emociones. De ahí que algunos tratadistas, filósofos, teólogos y psicólogos hayan englobado todas las emociones como amor con sus dos caras. Eso sí, se estableció al amor positivo como la emoción suprema. Así, el amor es emoción, es emotividad.

Ello es coherente en lo general con una definición operativa o descriptiva del amor que dice: “Si nos preguntas qué es el amor, nosotros lo describimos como un sentimiento profundo y complejo que se experimenta hacia otra persona, uno mismo o algo que nos apasiona. Además, te diríamos que el amor implica una conexión emocional, física y espiritual que nos hace sentir felices, plenos y realizados. https://selia.co/es/blog/amor/

Después, en el Centro de Investigación de mi Facultad, un intelectual grandioso en investigación científica terminó de nutrir mi concepto de psique o alma, al explicar que el ser humano es una unidad biopsicosocial, a saber: una unidad biológica, al tiempo que psicológica y también al tiempo que social y aún cultural.

Esta trilogía biopsicosocial fácilmente pude integrarla con la trilogía psicológica de la razón, la voluntad y la emotividad.

Y es así como la psique, el espíritu o alma, con toda su complejidad y dinamismo, al conjugarse con la unidad biológica y la unidad social del ser humano da como resultado a seres únicos, quienes cada uno, en su diferente circunstancia tienen una dignidad propia, una honorabilidad que puede tener muchos matices, como las dos caras de la misma moneda y esa dignidad, por el hecho de ser humana, siempre merece y exige respeto.

Luego de todos esos avatares de la vida, de todas esas reflexiones, un día, de repente entendí aquello que me enseñaban de muy niño y que aún con el paso de los años no entendí bien a bien: El misterio de la Santísima Trinidad, con Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, que son tres personas distintas unidas en un solo Dios. Me costaba entender esas tres personas distintas en un solo Dios.

Bueno… por algo es un misterio.

Y luego, aquello de que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios… cuando ni siquiera tenemos una selfie con Dios.

Fue en tales reflexiones que entendí:

Los componentes principales de la psique, del alma, del espíritu…

… es decir la razón, la voluntad y la emotividad vista como amor, son elementos muy distintos entre sí que coexisten en la misma persona humana. Como si fueran distintas personas…

Por ejemplo, para decidir qué profesión u oficio hay que estudiar:

… la razón indica optar por una profesión que permita obtener recursos para vivir y que vaya acorde con las habilidades o aptitudes personales, pues eso es lo razonable;

… por su parte las emociones, el amor hacia determinado tipo de conocimientos, como puede ser la filosofía, llevan a decidirse ésta, aunque no genere medios para vivir o que incluso se caiga en necedad;

… y luego la voluntad, típica del padre o de la propia fuerza de voluntad de una persona, puede decir que hay que estudiar herrería, pues es el oficio tradicional de la familia, aunque no ofrezca muy buenos ingresos y no satisfaga el apego a las cosas que agradan, que emocionan a la persona.

Racionalidad, Emotividad y Volitividad pueden conducir hacia distintos caminos, tal vez incompatibles…

… aunque quizás el secreto de la felicidad humana esté en buscar la armonía entre esos tres componentes de la psique o del alma que se comportan o indican distintos caminos como si fueran personas distintas, que psicológicamente hablando lo son, pero que indiscutidamente forman parte de un solo ser humano.

En efecto, aún sin tener religión alguna, se comprende el concepto cristiano de la Santísima Trinidad, pues Dios Padre es la Voluntad, Dios Hijo es la Emotividad asumida como Amor y Dios Espíritu Santo es la Racionalidad que todo lo ilumina y que conduce al conocimiento, teniendo claro que no todo en la vida es el amor, lo volitivo o lo razonable, sino una conjugación de todo ello.

De esa manera entendí al fin lo de las tres personas distintas y de pasadita también el por qué el cristianismo habla de que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. Sin duda, no son clones ni gemelos, pero sí son semejantes. Y lo de la imagen, es un atributo que se construye a partir de tal conjugación. Acaso ¿no hay selfies de pensadores, de amorosos o de voluntariosos?

Al desarrollar estas reflexiones que originaron nuevas formas de entender al ser humano no dejó de asombrarme cómo en mí se dio el proceso de recordar conocimientos, sí, al estilo idealista de Platón, que consideraba que las ideas o conocimientos ya existen aún antes de que nazcamos y que, en la vida, con sus experiencias, conocimientos y reflexiones nos conducen “por lógica” a recordar lo que ya existe desde antes de nosotros… como dice el dicho “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Lo menciono porque años después, al visitar la hermosa Iglesia de Santa María Tlacochahuaya en Oaxaca dí un salto frente al muro derecho de la entrada… Estaba una joya de pintura hecha por indígenas casi al iniciar la época de la colonización española, en la cual estaba la Santísima Trinidad con letras junto al Padre que dicen voluntad, letras junto a Cristo, el Hijo, que dicen amor y el Espíritu Santo que proviene del Padre y del Hijo… Buena enseñanza ésta: la razón, la buena razón humana, proviene de conjugar voluntad y amor.

Según el cristianismo el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios… y entonces ¿por qué tanto desastre y también tanta alegría, tantas cosas buenas y tantas cosas malas?

Lo que pasa es que a Dios por alguna razón ignota creó al ser humano dotándolo de libre albedrío y de ahí para el Real… cada cabeza hecha un mundo de diferencias también de afinidades.

Es entonces que se supone que Dios entendió que ya no comprendía a los seres humanos y decidió enviar a Dios Hijo, representante del amor, para que viviera las experiencias, alegrías y tribulaciones humanas y que así, con esa comprensión pudiese otorgar clemencia a los seres desaforados.

Fue así como por obra de Dios, lo humano se plasmó en lo divino.

Con todo esto, ahora que el matemático y teólogo agustino Robert Francis Prevost Martínez fue electo Papa, exploré un poco a San Agustín, cuya personalidad se constituye de tres fuerzas que le dan cimiento y fuente a su filosofía: la razón, la fe, y el amor, las cuales interactúan entre sí. Cierto, falta la voluntad, aunque quizás los agustinianos la conciben como fe.

Por último, para evitar ubicarme únicamente en el idealismo de Platón, en lo personal considero que además de la fuente de conocimiento que son las ideas lisas y llanas, también debe ser fuente de conocimento la experiencia, o sea que me parece más acertado conjugar el idealismo con el empirismo, conforme a una postura ecléctica que busca la armonización en todo.

¿Podrían oírnos en Israel, Gaza y Ucrania?

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