El Color de la Estética Punk

El Color de la Estética Punk

Diego Cerón

Por Berenice Vallejo

Originario de Tultitlán, Estado de México, Diego Cerón adoptó la cultura punk desde los trece años. En su adolescencia viajaba durante horas para llegar a El Chopo, el mítico tianguis alternativo de la Ciudad de México. Aquellos trayectos lo llevaron a hacerse muchas preguntas sobre su entorno y a tomar una decisión radical: dejar su casa y comenzar una vida por su cuenta. “Me salí de punk para andar con los punks”, recuerda.

Junto a otros jóvenes, encontró un espacio que describe como “una pocilga”, invadido por ratas y cucarachas. Ese lugar se convirtió en su refugio y taller. “Lo fuimos transformando —cuenta—: pintamos las paredes, empezamos a trabajar, a hacer serigrafía para playeras, a modificar nuestra ropa.” Desde entonces, el punk dejó de ser una pose para convertirse en una forma de vida basada en la autogestión y la creatividad.

Para Diego, el movimiento punk le ha dejado buenas vivencias, excelentes personas y la posibilidad de crear su propia personalidad. Rechaza la idea de ser “una escoria de la sociedad”: “No robamos, no somos malas personas. La sociedad sigue estigmatizando lo que es ser punk o pertenecer a esta escena.”

Cuando se le pregunta por el cabello dentro de la cultura punk, responde con convicción:

“Es una estética radical. El cabello es una forma de expresión, de rebelarte y mostrar quién eres. Cuando me peino y levanto mi cabello me siento firme, poderoso; me da seguridad.”

El cabello, dice, simboliza una ruptura social y familiar: cada quien crea su propio estilo y marca una diferencia. Esa misma actitud la traslada al color. Para él, el color no tiene reglas:

“El color está en todo: en las verduras, en los paisajes, en el mundo. Yo trato de incorporar el color al estilo de cada persona. No hay un tono representativo del punk; creo un color distinto para cada individuo.”

Su camino como estilista comenzó en la infancia. Iba a las estéticas pidiendo cortes específicos y siempre salía decepcionado. “Me veía al espejo y tomaba las tijeras o el rastrillo para seguir cortando hasta dejarlo como yo quería.” Años después, decidió profesionalizarse. Sin haber estudiado una carrera universitaria, se impuso la meta de aprender y ejercer con disciplina. Hoy suma más de doce años de experiencia profesional.

Aunque fue autodidacta en sus inicios, estudió para perfeccionar su técnica y ampliar su conocimiento. Actualmente colabora con diversas marcas, procurando que sean libres de crueldad animal, veganas y ecológicas, coherentes con su forma de pensar. “Sigo en constante aprendizaje, y elijo productos compatibles con mis ideas.”

Diego también ha hecho del viaje una forma de aprendizaje. Ha recorrido países como Japón, Inglaterra y Alemania, buscando festivales donde la música y la estética punk lo conectan con otros mundos:

“Tienes que viajar muchos kilómetros, incluso a otros continentes, para encontrar gente afín. Entre punks no hay fronteras; siempre hay alguien dispuesto a compartir su entorno.”

Cuando reflexiona sobre el punk actual, observa que muchas cosas han cambiado:

“Las nuevas generaciones ya no hacen su ropa ni protestan en las calles. Son punks de internet, de teclado. Pero el punk no es solo política, también se trata de vivir, de experimentar.”

Su definición del punk resume su filosofía de vida: “La gente unida no gobernada.”

Para él, el punk es crear alternativas frente al sistema, no quedarse inmóvil. “Los sueños no se realizan desde la comodidad de tu casa; tienes que salir, buscarlos y crearlos.”

Hoy, Diego Cerón es un referente dentro del mundo alternativo. De aquel niño punk que se cortaba el cabello frente al espejo, pasó a convertirse en un estilista reconocido en los alrededores de la Colonia Roma. Actualmente trabaja en dos espacios: uno en la Colonia Juárez y otro en la creciente Colonia Doctores, donde cada día surgen más talleres y estudios de artistas.

Nunca imaginó llegar hasta donde está, pero su trayectoria es testimonio de una vida coherente con sus ideales: trabajar, crear, no dañar a nadie y seguir soñando. En sus palabras finales deja un mensaje que podría resumir toda su filosofía punk:

“Solo sé tú mismo. Si yo pude, tú también puedes. No te quejes de la vida si no haces un cambio. No dejes de soñar.”

El interés por hacer este artículo nació de la necesidad de mostrarle al lector a un personaje de la vida cotidiana, de esos que caminan por las calles de la ciudad o cruzan en su motocicleta con tanta actitud y seguridad que es imposible no mirarlos. Verlo con frecuencia, saludarlo, encontrar siempre su sonrisa y su entrega al trabajo llamó mi atención. Son esas personas que inspiran, que transmiten algo sin buscarlo, que simplemente son ellas mismas.

Admiro profundamente ese coraje de presentarte al mundo sin máscaras, de sostener tus ideales y hacerlo a través del trabajo, con una valentía inquebrantable y una fuerza que no se disfraza ni se vende. Me impresiona verlo, saber que un movimiento donde predominan las ropas negras puede tener tanto color, tanto orgullo y tanta verdad.

Este es mi amigo punk, Diego Cerón, el artista del cabello y del color.

Para que experimentes el mundo alternativo de Diego lo puedes encontrar en INSTAGRAM como punki88

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