
HUMANIDAD CON ALEGRÍA DE DIOSES… BEETHOVEN
A manera de salutación y presente para ustedes y con ustedes y con sus hogares, en este nuevo ciclo 2026 expresamos nuestra enhorabuena, en buenaventura con sus compromisos de vida, plenos de alegría, sanus salvus, sanos y salvos en el viaje de la existencia…
Fervientemente,
Javier Belmares Sánchez
Ludwig van Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770, en el pequeño pueblo de Bonn, centro cultural e histórico que luego fue capital de Alemania Occidental entre 1949 y 1990. Murió el26 de marzo de 1827, en Viena, Austria.
Profesor de piano, pianista, compositor y director de orquesta, desarrolló la transición entre el clasicismo y el romanticismo, pues escribió obras catalogables en ambos movimientos: El clásico por sus estructuras y formalidades musicales y el romántico por su emotividad, libertad, rebeldía y sentido dramático innovadores.
Beethoven desde pequeño fue niño prodigio, desarrollando conciertos desde los siete años, en que no se le respetaba, sino que se le consideraba como una curiosidad y ello, atizado por su padre quien lo golpeaba, lo “bulleaba” y le hacía exigencias desproporcionadas para convertirlo en una estrella de la Corte de aquellos tiempos.
En consecuencia su infancia y adolescencia fueron infelices, tornándolo taciturno y amargado, máxime que a los 32 años, en 1802, empezó a perder el oído, lo cual evolucionaría hasta quedar totalmente sordo. De ahí que se le llamó “El Sordo de Bonn”.
Así, con sordera total, compuso la mejor sinfonía de la historia, la Novena Sinfonía con su Oda a la Alegría y con toda su obra es considerado el mejor compositor de la historia, rivalizando solamente con su maestro Wolfgang Amadeus Mozart.
Su sordera condujo a que para la Oda a la Alegría escribiese notas tan altas que las sopranos no podían alcanzarlas. De hecho, cuando se estrenó, el 7 de mayo 1824, al terminar el concierto, estando él dirigiendo de frente a los músicos y de espaldas al público, no se dio cuenta de los ensordecedores vítores y aplausos del público conmocionado… sino hasta que su destacadísima contralto Caroline Unger, a sus escasos veinte años, se lo hizo notar.
Beethoven incorporó en el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía un poema de Friedrich Von Schiller llamado Oda a la Alegría, cuyo nombre original era Oda a la Libertad, nombre que fue censurado -por las buenas conciencias, diría Carlos Fuentes- al publicarse en 1786.
Beethoven leyó el poema de Schiller, en 1793 a los 23 años y, por su afinidad de pensamiento con Schiller, desde entonces quiso musicalizarlo, lo cual según comentamos, se consumó en 1824, luego de 31 años de esbozos y reflexiones y de 7 años definitivos en que la obra le fue encargada por la Sociedad Filarmónica de Londres en 1817.
Johann Christoph Friedrich Schiller fue considerado junto con Goethe como el dramaturgo más importante de Alemania, inserto en el movimiento clasicista de Weimar, en el cual fue poeta, filósofo e historiador. Nació el 10 de noviembre de 1759 en Marbach am Neckar, Alemania y partió el 9 de mayo de 1805, en Weimar, Alemania.

La versión original de la Oda de Schiller, en español y alemán, puede encontrarla en:
Para el cuarto movimiento, final, de su novena sinfonía en Re Menor, Opus 125, Beethoven hizo un extracto especial de la Oda a la Alegría de Schiller.
Una de las muchas y grandes innovaciones de Beethoven consistió en que escribió la Sinfonía no sólo para orquesta, que era el precepto clásico de rigor, sino que contra todos los cánones de su época incluyó voz humana en su Oda a la Alegría, compuesta por solistas soprano, contralto, barítono y tenor y por un coro monumental.
Texto de la Oda a la Alegría incluida en la Novena Sinfonía de Beethoven
Debido a que la narrativa instrumental de los primeros tres movimientos, así como de la primera parte del cuarto movimiento describen los sueños, visiones, pensamientos, incertidumbres y desventuras del ser humano en el cosmos que habita, Beethoven incluyó las siguientes dos primeras líneas en el coro, las cuales no pertenecen a la Oda original de Schiller:
¡Oh amigos, dejemos esos tonos!
¡Entonemos otros más agradables y más alegres!
Y luego inicia el texto original:
Alegría, hermosa chispa de los Dioses, hija del Elíseo.
Entramos, oh celeste deidad, en tu templo ebrios de tu fuego.
Tu hechizo funde de nuevo lo que los tiempos separaron.
Los hombres se vuelven hermanos allí por donde reposan tus suaves alas.
Quien haya tenido la dicha de poder contar con un amigo,
quien haya logrado conquistar a una mujer amada,
que su júbilo se una al nuestro.
Aún aquél que pueda llamar suya siquiera a un alma sobre la tierra.
Mas quien ni siquiera esto haya logrado,
¡que se aleje llorando de esta hermandad!
Todos los seres beben de la alegría
del seno abrasador de la naturaleza.
Los buenos como los malos, siguen su senda de rosas.
Ella nos da besos y vino y un fiel amigo hasta la muerte,
Volad alegres como sus soles
a través del inmenso espacio celestial,
seguid, hermanos, vuestra órbita,
alegres como héroes en pos de la victoria.
¡Abrazaos millones de hermanos!
¡Que este beso envuelva al mundo entero!
¡Hermanos!
¡Sobre la bóveda estrellada habita un Padre bondadoso!
¿Flaqueáis, millones de criaturas?
¿No intuyes, mundo, a tu Creador?
Búscalo a través de la bóveda celeste,
¡Su morada ha de estar más allá de las estrellas!
Excelsa Oda en que la alegría emana de los dioses que moran en el paraíso del Elíseo, que nos hermana a todos…
…y que aleja, que expulsa de la hermandad, a quienes en la vida no han podido contar con un amigo ni conquistar a la mujer amada o que no han podido llamar suya a un alma sobre la tierra…
…incluyendo, diríamos nosotros a los carentes del amor que da la alegría y hasta a los misántropos.
Excelsa Oda que nos lleva al descubrimiento, a la humana y certera intuición de la existencia de Dios, cualquiera que sea nuestra religión.

Falta espacio para las infinitas reflexiones que nos produce Beethoven, conmocionadas con todas las fibras de nuestro ser, conmocionadas por el poder de la alegría -de la cual nacemos, piénselo usted bien, en todos los sentidos- que nos conduce al amor en toda su magnitud…
Y bien, la versión original de la Oda de Schiller incluía una última estrofa que fue eliminada de la edición póstuma de 1808, la cual es revolucionaria y libertaria, que anhela no existan diferencias entre los humanos, vivos o muertos, que no existan buenos ni malos y que todos sean perdonados en el juicio de Dios, dejando de existir el infierno… al influjo de la chispa divina de la alegría. A continuación la estrofa mencionada:
Salvación de las cadenas de tiranos,
Magnanimidad también para el villano,
Esperanza en el lecho de muerte,
Piedad en el juicio supremo.
¡Hasta los muertos vivirán!
Hermanos, bebed y entonad conmigo
Que los pecadores sean perdonados
Y que el infierno deje de existir.
Es bueno disfrutar esta obra cumbre de la humanidad, para lo cual a continuación citamos distintas versiones de la Novena Sinfonía, así como de sus antecedentes provenientes de otras obras originales.
En primer lugar tenemos la versión completa de la Novena de Beethoven, dirigida por el máximo director de orquesta Herbert Von Karajan, que puede escucharla en:
Una magnífica versión completa con una guía de audición contenida en subtítulos de pantalla, la cual describe todas las evoluciones orquestales de todos los instrumentos, de las cuatro voces solistas y del coro es la siguiente:
Puede usted escuchar y ver la estupenda versión completa dirigida por el grandioso humanista, pacifista, pianista y director de orquesta Daniel Barenboim, viudo de la mejor violonchelista de la historia, quien fue Jacqueline Dupre. Esta versión está subtitulada simultáneamente en alemán, con la versión original de la Oda, así como en inglés y en español, debiendo tener cuidado en entender la palabra moda como costumbre en los subtítulos en español. El enlace es:
El imponente director de orquesta Herbert Von Karajan hizo una adaptación de la Oda a la Alegría de Beethoven y, en 1985, ésta se adoptó como el Himno de Europa. Puede escuchar el Himno de la Unión Europea con su letra en español en:
En 1808 Ludwig van Beethoven compuso la “Fantasía Coral” opus 80 que luego usaría en su Novena Sinfonía. Esta fantasía maravillosa alude a lo divino según Beethoven. En el minuto 8:18 de la versión dirigida por Seiji Ozawa con la gran Martha Argerich al piano, se puede escuchar parte de la escala melódica primigenia del cuarto movimiento de la Novena Sinfonía y, en el minuto 17:00, se puede apreciar el germen del coro de la Oda a la Alegría:
Puede encontrar un extracto de la parte coral de la Fantasía con la Filarmónica de Berlín dirigida por Daniel Barenboim, en:
Beethoven desde 1796 escribió su lied, su apasionado poema lírico “Seufzer eines Ungeliebten – Gegenliebe” que se traduce como “Suspiro de una persona no amada – amor correspondido”. En él se encuentra quizás el primer esbozo de la Oda a la Alegría, según puede oírse en el minuto 2:57 de la siguiente grabación:
La principal influencia que tuvo Beethoven fue Mozart. De hecho un esbozo de la melodía principal de la Oda a la Alegría tal vez proviene de “Misericordias Domini” k.222. “Misericordias del Señor” es una obra sacra para arpa, orquesta y coro que Mozart compuso a los 19 años en 1775.
Esto ubicaría como plagiario a Beethoven si no se considera la magnitud y el contexto completo de su obra así como de esta obra de Mozart. Subjetivamente se acepta que 7 u 8 compases consecutivos que tienen similitud pueden constituir un indicio de plagio, lo cual pensamos no ocurre en este caso, aunque alguien de mente obtusa y lento pensamiento, como las personitas de la “generación de cristal” ¡seguramente considerarían plagiario a Beethoven!
Puede escuchar el “no posible” plagio por número de compases, en el minuto 0:56 de “Misericordias Domini”
Y a propósito, de plagios y para apoyar los comentarios anteriores: Se dice que Yoko Onno estaba tocando al piano la monumental Sonata “Claro de Luna” de Beethoven y al oírla, su esposo John Lennon le pidió que cambiaria el orden de las notas, surgiendo así la conmovedora y sobre todo filosófica composición “Because”
Puede escuchar “Because” de los Beatles cantada a 3 voces en:
Por supuesto, para las generaciones recientes hemos de recordar que en 1970 Miguel Ríos adaptó al estilo balada parte de la letra de la Oda a la Alegría de Beethoven, insertándola en los majestuosos y modernos arreglos musicales del genialísimo y malogrado Waldo de los Ríos. Puede escucharla en:
Finalmente, se han acostumbrado nombres populares a cuatro sinfonías de Beethoven: Tercera Sinfonía: Heroica, Sexta Sinfonía: Pastoral (su servidor coincide con quienes la consideran obra maestra de todos los tiempos), Quinta Sinfonía: Del Destino y la Novena Sinfonía: Coral.
Algo que conduce a confusión con la Novena Sinfonía al llamarla Coral, estriba en que Beethoven, como vimos, concibió la Fantasía Coral.
Luego entonces un servidor propone que la Novena de Beethoven se llame
Humanidad con Alegría de Dioses
¡Salud!
