5 consejos para meditar en casa

5 consejos para meditar en casa

Por Patricia Vigil

En estos momentos muchas personas están buscando realizar actividades saludables. La necesidad de quedarnos en casa nos está brindando la oportunidad de detener la inercia, “el piloto automático” con el que habíamos vivido, y explorar actividades que nunca hicimos por la falta de tiempo. Desde hace un tiempo la meditación se está popularizando entre las personas que buscan salud y bienestar, dado que cada vez son más los estudios que demuestran sus muchos beneficios.

Enseguida encontrarás algunas recomendaciones para que puedas establecer un espacio para meditar en tu hogar. Si eres alguien que quiere empezar a meditar o alguien que ya lo hace, estas recomendaciones te ayudarán a hacer de la meditación un hábito sostenible y enriquecedor en tu vida.

1.- El mejor momento para meditar

Lo primero es tener claro cuándo y dónde vas a meditar. Al principio se recomienda hacer el compromiso de meditar diariamente, a una hora establecida y por un tiempo definido. Es más probable que nos sentemos a meditar si ya establecimos dentro de nuestras actividades una hora y un lugar, para cultivar la disciplina y el hábito de meditar.

Podemos levantarnos más temprano y hacerlo cuando estamos más frescos, sin prisas o distracciones, o bien antes de ir a dormir, esta puede ser una buena forma de soltar todos los pendientes y asuntos del día, ir al interior, relajarte, reconectar contigo y después tener un descanso reparador. Sé realista, empieza con poco tiempo, es mejor meditar 10 minutos muy atento y presente, que una hora llena de distracciones y ansiedad por terminar.

2.- El lugar para meditar

El lugar donde vas a meditar debe ser un lugar accesible para ti, es más probable que mantengamos la motivación de la práctica si estamos en un lugar de nuestra casa, que si tenemos que trasladarnos a un lugar lejano.

Es ideal que el lugar que elijamos para esta actividad, esté limpio y ordenado para minimizar las distracciones, un lugar desordenado solo nos distraerá y no estaremos a gusto. No tengas prendida la TV ni dejes aparatos encendidos, y es indispensable “silenciar el teléfono”.

Algunas personas disfrutan prender un incienso o una vela, o poner un altar con imágenes y objetos que les inspiran y que los conectan con cualidades positivas como el amor, la confianza, la alegría, compasión. Ve creando tu espacio de bienestar y de poder.

3.- Preparación antes de meditar

Ten a la mano los elementos necesarios para que estés cómodo y no tengas distracciones.

Al principio tenemos muchas resistencias a sentarnos y estar quietos o en silencio. Estas resistencias, normalmente inconscientes, nos generan estrés y ansiedad; si no las reconocemos como obstáculos naturales del proceso de ir cultivando el hábito de descansar en nuestro interior, puede suceder que te desmotives y abandones la práctica. La mente te dice cosas como “no me siento bien hoy”, o “necesito hacer algo antes de meditar”, o simplemente te levantas y te vas. Sé consciente de esta posibilidad y cultiva la fortaleza y la determinación para permanecer en tu práctica de meditación el tiempo que hayas establecido.

Te sugiero tengas a la mano una botellita con agua, muchas veces estamos deshidratados y al tomar consciencia de nuestro cuerpo nos damos cuenta que tenemos sed, así no tendrás que interrumpir tu meditación para ir por agua.

Es probable que los ojos te lagrimeen o te escurra la nariz, esto es incómodo y te distraerá, así que ten cerca pañuelitos desechables.

Toma en cuenta la temperatura, si hace frio ten siempre a la mano un sweater o cobijita, o si hace calor cerciórate de poder estar más fresco.

Tal vez requieres de algunas guías de meditación, oraciones o mantras que no has memorizado, tenlos a la mano. Siempre ten claro qué vas a hacer en tu sesión para que no estés divagando.

Con el tiempo irás adecuando tu lugar y todo lo que necesitas, o te darás cuenta de que cada vez necesitas menos cosas para meditar.

4.- La postura

Según tu capacidad, puedes meditar sentado en el piso, en un cojín o banquito de meditación, o sentado en una silla. Lo más importante es que estés cómodo y estable durante todo el tiempo que estés meditando. Una meditación sentado en el piso con las piernas cruzadas es lo ideal, pero si para ti es incómodo o te duelen las rodillas o la espalda, será mucho mejor que medites sentado en una silla.

La meditación en posición acostada sólo te la podría recomendar si estás enfermo o tienes una lesión. Prepárate para meditar con ropa cómoda, sin zapatos o ropa que te ajuste.

5.- Puntos básicos en tu cuerpo

Siempre le digo a mis alumnos que la postura encarna la actitud. Una buena postura para meditar ya es en sí misma una práctica. La postura nos dota de una actitud especial; una adecuada postura para meditar debe darte una experiencia de presencia, de dignidad y respeto por ti mismo. Es como un rey o una reina es su trono. Cuando meditas intentas reclamar ser dueño de ti mismo y liberarte por unos momentos de los patrones habituales de una mente que divaga y que no está clara. Revisa los siguientes puntos al sentarte a meditar.

Tu espalda: deberá estar recta pero relajada, esto te dará mayor claridad y presencia.

Las piernas: si estás sentado sobre un cojín deben estar cómodamente cruzadas y dándote estabilidad. Si estás en una silla, procura que los pies estén tocando el piso, esto te dará una sensación de arraigo.

Brazos: sueltos con los hombros relajados y las manos sobre las rodillas o juntas en una postura simétrica, esto apoyará tu concentración.

Los ojos: pueden estar cerrados o si los dejas abiertos deja que descansen suavemente en algún punto a un metro de distancia sin fijar la mirada, sino con una visión periférica.  Una visión de 360 grados, donde no te enfocas en nada, pero hay conciencia de todo el entorno.

La cabeza: ligeramente hacia el frente llevando el mentón hacia adentro sin bajar demasiado la cabeza, los labios relajados con una ligera sonrisa y la lengua pegada al paladar de manera natural.

Con estas recomendaciones puedes empezar a meditar por ti mismo, aunque será importante definir lo qué vas a hacer. Hay infinidad de meditaciones y para muchos diferentes propósitos, saber cuál será tu práctica evitará que te distraigas y vayas de un lado a otro sin enfocarte en nada. Entonces define cuál será tu practica con anticipación, de otra forma la sesión será caótica y no te dejará una experiencia positiva.

Si conoces alguna meditación hazla con enfoque y dedicación. Si no sabes meditar te sugiero buscar un maestro o facilitador calificado que te enseñe alguna técnica y te explique su enfoque y sus propósitos.

En Centro Zenit se ofrecen meditaciones grupales y talleres donde se practica mindfulness o atención plenas, así como las metodologías de Las Tres Puertas de cuerpo, habla y mente.

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