El sentido de la tecnología en la formación

Diana Gonzalez

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El debate entre las bondades de la incorporación de las tecnologías digitales a nuestras vidas sigue vivo y más aún en esta complicada época en la que nos tocó vivir. No hemos terminado de ponernos de acuerdo entre si lo mejor está por venir o si la incorporación de estas tecnologías realmente ha venido a mejorar nuestras vidas y han sido motores de la industria o, por el contrario, han deshumanizado el concepto de educación e incrementado las ya de por sí grandes brechas en un mundo globalizado. No hemos llegado a un acuerdo, cuando la situación nos obliga a desdibujar los límites entre el lugar y el espacio, entre lo sincrónico y asincrónico, entre la libertad y las restricciones; entre las formas de expresarnos, de participar y de relacionarnos.

Es más bien momento de reflexionar sobre complicados parámetros o modelos educativos que han sido derribados instantáneamente y de dar forma a propuestas que puedan satisfacer las exigencias de la enseñanza contemporánea. Sin embargo, esto no podemos imaginarlo dejando fuera a las tecnologías digitales, de eso no hay duda. No hay un camino obvio a seguir, mucho menos uno consensuado o claro, se requiere indagación, discusión, creatividad, responsabilidad y mucha osadía.

El proyecto del uso de la tecnología se presenta como “positivo” ya que impulsa la creencia de que se mejorará el aprendizaje, pero estamos dejando fuera la pregunta de cómo vamos a hacer que funcione. Encontrar el sentido a la tecnología en el ambiente de la formación no es solo tema de buenas prácticas, sino de definir cuáles son los beneficios que se esperan, de investigar a conciencia cuáles son las opciones con las que se cuenta, y definir estrategias válidas, vigentes y profesionales que den vida a esta transformación.

La tecnología digital no es el problema, pero tampoco es la solución a todos los males, implica llevar acabo análisis detallados y enriquecidos contextualmente, realizar evaluaciones objetivas del entorno y sus necesidades, de sus capacidades e implicaciones y de cómo las necesidades de aprendizaje deben ser cubiertas en cada organización de forma individual y en el contexto colectivo. 

Lo que se entiende por aprendizaje en esta época está directamente relacionado con “aprendizaje mejorado”, “aprendizaje continuo”, “aprendizaje en red”, “aprendizaje mediado” y una larga lista de etcéteras, pero dejando de lado el concepto del auténtico aprendizaje: “el proceso a través del cual se modifican y adquieren habilidades, destrezas, conocimientos, conductas y valores​. Esto como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación”. (Wikipedia.).

El autor uruguayo Cristobal Cobo nos plantea una serie de reflexiones, preguntas y críticas en un libro que recoge su experiencia y vivencias, “La Innovación Pendiente”, 2016. Y, entre otras muchas propuestas y visiones, nos ofrece una sencilla forma de ejecutar proyectos de eLearning bajo tres ejes: Contenidos + Contenedores + Contextos, una forma de algoritmo o fórmula aparentemente sencilla para facilitar la introducción de tecnología digital en las organizaciones, tres ejes que en su intersección proporcionan alternativas ajustables a las necesidades específicas de cada una y en donde cada eje juega un papel fundamental. Y hago énfasis en “sencilla” porque solo lo es en apariencia, en esta labor no hay soluciones “sencillas”. Para los formadores o facilitadores implica pensar y definir la relación entre cada una y determinar los valores centrales que se deberán fortalecer, dando un significado distinto y construyendo canales para facilitar el conocimiento.

En esta triangulación los contenidos corresponden a la materia prima, temas o programa curricular, los saberes y la información que se deberá compartir y la manera en la que se espera que sea adquirida. Los contenedores hacen referencia a la forma en la que es almacenada, transportada, gestionada, intercambiada y entregada la información o contenidos; regularmente es mediante tecnología o plataformas digitales. Y finalmente el contexto son las circunstancias, ya sean físicas o simbólicas, que deberán favorecer las metodologías del aprendizaje. 

Opciones y metodologías probadas existen, no son nuevas, y sí han comprobado sus resultados, la pregunta es: ¿Qué es lo que tu organización necesita?

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