
Felicidad y Riqueza; ¿Se pueden tener las 2?
“El dinero no es todo en la vida; pero como quita los nervios”, frase atribuida a la Diva de Divas María Félix.
En 1974, el Sr Easterlin llevó a cabo una investigación, “¿El Crecimiento Económico mejora a la Humanidad?”, con el objeto de correlacionar el crecimiento económico, el PIB, con la felicidad. El resultado arrojó que el crecimiento económico medido por el PIB no toma en cuenta varios factores sociales como; desigualdad, sentido de pertenencia, mecanismos de inclusión, movilidad generacional, etc. Dice el estudio que, en ese tiempo, los norteamericanos no eran tan felices, aunque si más ricos y, además, que el crecimiento económico no elimina la miseria, ¡Órale!
En otros hallazgos, también se obtuvo el resultado que, sin crecimiento, es más difícil ser felices; como bien lo decía la Doña. Una Paradoja ¿no?
Muchas organizaciones han intentado medir la felicidad, con encuestas y otras metodologías, la más popular es el HPI el Happy Planet Index; el índice de la felicidad, concebido y publicado por la Fundación “New Economics Foundation”, este índice se publica desde 2006, y reporta que el país más feliz es Vanautu; un conjunto de islas del pacífico con población de 5 millones de habitantes y con un crecimiento per cápita de los más bajos en el mundo. Varios políticos en el mundo utilizan estos resultados del HPI, para justificar la falta de crecimiento y desarrollo en sus países, argumentando que su gente es “pobre pero feliz”.
Pero siendo poco curioso, cualquiera puede estudiar la metodología de la susodicha métrica y los “dentros” de la fórmula nos muestran que, lo que se mide, es la “eficiencia medioambiental” al multiplicar una medida de felicidad (mediante una encuesta), por un estimado de expectativa de vida y el resultado se divide entre la huella ecológica del país.
Esto nos lleva, a algunos, a concluir que pues, no es el HPI una buena medida de la felicidad; ¿dónde quisieran vivir ustedes?, en Vanautu, el país más feliz o en Noruega, que tiene el mayor PIB/ cápita del mundo y una felicidad en la media tabla. Si hubiese esa alternativa, yo ya estaría preparándome para ver la aurora boreal en la zona de los archipiélagos de Lofoten y Vesteralen o en el pueblo de Tromso, muy lejos del pacífico.
Que les parece mejor: que les suban el sueldo un 10%, o que ¿suba el PIB un 10%?,¿ser más rico que Bill Gates (que será muy difícil), o más rico que mi compadre? Creo que la felicidad más bien es relativa, no absoluta.

¿Entonces? Yo intuyo que necesitamos buscar como medir la verdadera Felicidad.
En varios estados, especialmente en Durango, se trabaja actualmente en intentar medir el bienestar de la población, a través de un “Índice de Cohesión Social” (La cohesión social es la capacidad de las regiones de proporcionar bienestar a sus habitantes), para ser incorporado al análisis del crecimiento holístico (todo incluido, como una torta con todo), y creo que puede funcionar si se hace bien y considera las diferencias y necesidades de las varias regiones de México.
Por lo pronto me quedo con que hay que trabajar y generar riqueza para tener oportunidad de ser felices. O ¿no?
Ánimo.