¡Tenemos que hablar!

¡Tenemos que hablar!

Frase temida pero necesaria, ya que representa una oportunidad para resolver conflictos y construir mejores relaciones.

Al dirigir una empresa es común que toquemos temas como estrategias, rentabilidad, crecimiento, objetivos, indicadores, etc. Sin embargo, parece que se nos olvida un elemento transversal, que es capaz de construir o destruir todo lo anterior: la comunicación. Sin importar el giro o tamaño de la empresa, la comunicación es fundamental para alcanzar el éxito. Pero ¿sabemos cómo comunicarnos?

Estoy seguro de que lo primero que me dirás es que si, porque es muy probable que tengas juntas, mandes correos, des instrucciones y hables constantemente con clientes y colaboradores, pero ¿estás obteniendo los resultados deseados?, es importante entender que la comunicación va mucho más allá de estas acciones, es un arte y una herramienta fundamental para construir equipos, alinear visiones, evitar y/o resolver conflictos, pero, sobre todo, para saber tomar decisiones.

Según la RAE, comunicar es hacer a una persona partícipe de lo que se tiene, manifestar o hacer saber a alguien algo y se logra cuando tenemos un código común, un emisor y un receptor. Esto puedo parecer muy básico, por esto, muchas veces lo obviamos y es justo el origen de muchos malentendidos. Para evitarlo, a continuación, te daré algunas recomendaciones para que mejores la comunicación en tu organización.

  • Claridad en el punto. Antes de hablar es importante identificar el foco de la conversación, tener claro el tema, lo que buscas obtener y prepararte para saber abordarlo de una manera clara y sencilla. Cuando hay información precisa y relevante, se agiliza la conversación, reduce tiempos, permite enfocarse en el punto clave y en general, se adoptarán mejores decisiones.
  • Controla el impulso. Es muy probable que quieras hablar porque hay algo que no te gusta y lo quieres resolver a la brevedad, en estos casos, es fundamental identificar lo que sientes, evitar hablar desde la rabia o el impulso, y mantener claro el objetivo principal. Recuerda que lo que ofende a las personas no es tanto lo que les digas si no cómo lo dices, por esto, saber cuidar las formas y ser respetuosos, es clave para mantener la cadena de comunicación y poder llegar a construir acuerdos. Como dice Ambrose Bierce “Habla cuando estés furioso y harás el mejor discurso que tengas que lamentar”
  • Aprende a escuchar. Si bien es importante hablar y transmitir lo que queremos o sentimos, igual de importante es escuchar, es clave dar el derecho de réplica a la contraparte, así como saber prestar atención, que no se trata solo de estar callado, si no de estar presente y dispuesto a comprender los puntos de vista de los demás. Esto permitirá al otro no solo sentirse escuchado, si no también valorado, lo que facilitará la comunicación e incrementará la posibilidad de resolver cualquier conflicto.
  • Elige el lugar adecuado. Muchas veces elegimos los peores lugares para expresar lo que sentimos, sobre todo cuando hay temas sensibles, es fundamental saber elegir un espacio privado, tranquilo, libre de interrupciones y en el que ambas partes se sientan cómodas para dialogar. Regañar a alguien frente a sus compañeros o clientes, es de las peores decisiones que puedes tomar, es una manera fácil de exponerlo y avergonzarlo, lo cual puede provocar reacciones defensivas que en lugar de arreglar el conflicto lo puede acrecentar.
  • Elige el momento adecuado. Tal parece que somos especialistas en elegir los peores momentos para hablar, si bien muchas veces es importante aclarar algo a la brevedad, hay que entender que la otra persona debe tener también el tiempo necesario y la disposición de conversar; si no somos conscientes de esto, es muy probable que esté distraído, bajo presión, preocupado, lo cual puede provocar que no nos escuche, y créeme que bajo estas condiciones, los resultados no solo no serán los mejores, si no pueden resultar contraproducentes.
  • Busca acuerdos. Hay una gran diferencia entre comunicar y mandar, y si bien cuentas con la autoridad y jerarquía para dar órdenes e imponer, el resultado de esto en su mayoría será una solución superficial y frágil, ya que habrá resistencia y desmotivación, lo cual puede desgastar la relación y provocar nuevos conflictos. Si por otro lado, buscas dialogar y construir acuerdos, la otra parte se sentirá parte de la solución, incrementando la colaboración y compromiso, dando resultados más efectivos, sostenibles y de respeto mutuo.

En general debemos aprender que la comunicación no es un “plus” en las empresas, necesitamos normalizar el diálogo, ya que el silencio destruye y es infructuoso. Debemos entender que la comunicación es básica para la estrategia, saber compartir, aprender a hablar de manera abierta y sincera, pero sobre todo eficaz en aquello que es importante nos permitirá construir una cultura empresarial de confianza, empatía y de valores, que nos permitirá construir sinergia y cohesión en el equipo y a su vez podremos operar mejor, liderar mejor, pero sobre todo crecer mejor. Así que no tengas miedo a hablar, ya que como decía Martin Luther King, Jr. “Nuestras vidas empiezan a acabar el día que guardamos silencio sobre las cosas importantes”

Carlos Dotor Cacho

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