Novedades fiscales para 2020

NOVEDADES

Para poder empezar a dar un punto de vista sobre la nueva reforma fiscal 2020 debemos analizar muy bien algunos de los temas principales, ya que muchos nos preguntamos qué puede pasar con estas nuevas reformas. Hemos escuchado comentarios negativos hacia las nuevas reformas, todavía no entendemos aún con exactitud sus alcances y consecuencias, por lo que trataré de explicar de una forma más sencilla y clara lo que ya está vigente y es ya una realidad.

Uno de los temas principales, y de los más importantes, de este año es el de las plataformas digitales que deberán enterar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en las transacciones que se realicen en ellas, esto se refiere a que en cualquier servicio que se efectúe se deberá incluir el IVA, además de la  retención del ISR (Impuesto Sobre la Renta), referente a los ingresos por la enajenación de bienes o la prestación de servicios a través de las apps que sirven como intermediarias para comprar, vender o rentar, ya sea desde artículos de primera necesidad, transporte de personas o bienes inmuebles con fines de hospedaje, entre otros.

Lo que el SAT quiere implementar con estas reformas impacta de una manera directa al consumidor; un ejemplo claro de ello es que al contratar uno de estos servicios se verá más elevada la tarifa en comparación a lo que se pagaba el año inmediato anterior. Si bien es cierto que son prácticas que deben ser reguladas para generar una sana competencia entre hoteles y Airbnb, por ejemplo, o entre taxis y Uber, Cabify, DiDi o tu plataforma de transporte preferida, lo cierto es que el más afectado es el consumidor ya que cada uno de los usuarios que utilizan estos medios lo hacen con la finalidad de obtener un mejor servicio, más rápido y con una tarifa medida y justa, menor a la que se ofrece fuera de estas plataformas. Vaya, que en nuestro país no estamos para estar pagando de más por servicios deficientes. Parecería “broma” de mal gusto lo que los legisladores están haciendo, sin embargo, es una dura realidad en nuestro país.

Habrá personas que piensen que están bien o que están mal hechas las reformas, cada quien lo tomará como más le convenga, lo que sí puedo decir es que siempre hay que analizar lo positivo y lo negativo. La facturación inmediata es un medio de control que seguramente será muy eficiente para los que ya pagamos impuestos, ya que el SAT inmediatamente sabrá cuáles son nuestros movimientos en relación a los ingresos contra los gastos, o si tienes más de lo que ganas querrán saber de dónde obtuviste más dinero para que enteres el impuesto correspondiente y, como dicen, “el que nada debe nada teme”. Al final de cuentas ese es el objetivo, que sea mucho más claro e incluyente nuestro régimen fiscal.

En fin, otro punto que ha llamado la atención de muchos es la llamada “Reforma Penal Fiscal” en la que muchos, erróneamente, creen que serán encarcelados por una factura que signifique la evasión de impuestos siendo que va mucho más allá. Estas reformas van dirigidas a las personas físicas o morales que usen documentos o datos falsos para simular operaciones y así obtener deducciones y devoluciones fraudulentas, o que simplemente no lleven los registros contables adecuados, omitan enterar retenciones, entre muchas otras prácticas fiscales indebidas que la mayoría de la población en general no aplica; sin embargo, si declaramos menos de lo que gastamos, entraríamos en el concepto de la “discrepancia fiscal”, que no es más que “gastar más de lo que ganas, entrando en este supuesto para la autoridad cada peso que no fue declarado se convierte en dinero de procedencia ilícita, ya que no pagó el impuesto estipulado en la Ley. Con estas reformas, esto se considera delito equiparable a la delincuencia organizada.

En resumen, y a lo que quiero llegar con este artículo es que, desde mi punto de vista, todas estas nuevas Reformas Fiscales van encaminadas a regular el pago de impuestos de quienes ya lo hacen, ya sea que no lo hacen de manera correcta o simplemente porque desconocen sus obligaciones como contribuyentes. Sin embargo, existe otra gran parte de la población que no contribuye al gasto público del país aun cuando sí están generando riqueza, lo cual intentaremos explicar en artículos posteriores. Con estos cambios el gobierno tendrá más control sobre nuestros ingresos, gastos y pagos de impuestos, sin embargo, no debemos preocuparnos sino ocuparnos en contribuir de manera justa al gasto público del país. Por su parte, el SAT aún tiene mucho por hacer para captar nuevos contribuyentes y generar la recaudación equitativa y proporcional que nos dice la Constitución y no solo seguir aumentando la carga fiscal para los que ya contribuyen —¿o por qué unos sí y otros no?— y así, tanto el pequeño comerciante como el gran empresario, tengan las mismas responsabilidades u obligaciones de pagar lo que le corresponde a cada uno y, como dirían en mi casa, “todos parejitos como en la danza”.

Por: Maria Fernanda Navejas

Lic. en Derecho de la Universidad Autónoma de Coahuila.

 

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