Bajavión: Aguante, México

Estimado lector, disculpe la molestia que le vengo ocasionando desde el año pasado. No le voy a mentir diciéndole que soy una ex-convicta o que acabo de salir de un centro de rehabilitación, las mañas y el léxico son desdendenantes y prefiero escribir en este
medio antes que aprovecharme de los typos —en este caso errores de puntuación— cometidos por alguno que otro camarada en la señalética de precios de los centros comerciales, o hacerme pendeja para tragar a puños y recurrir al vandalismo para reclamar un televisor por el precio de 11 míseros pesos.

Año nuevo, temas nuevos, pero el “burllying” (así, con “r”) de toda la vida. Y bueno, esta bonita entrega iba directo y sin escalas a traer a colación aquella equivocación diplomática de nuestro señor Presidente confundiendo a Paraguay con Uruguay, o del Secretario de Desarrollo Social diciendo que los pobres vivimos en promiscuidad, no precariedad, pero yo no sé ni distinguir entre cilantro y perejil y pues, aunque no parezca, tantita madre sí tengo.

Además, ya estuvo bueno de hacerle “bullying” a las instituciones de gobierno encargadas de la seguridad —y de las otras cosas también— por no hacer su trabajo y porque los índices de violencia están disparados. Así estuviéramos buenos para festejarles cuando la situación no estaba “muy compleja”. Me quedo yo pensando: “Y a los crímenes de Atenco, por ejemplo, a las omisiones y violaciones a los Derechos Humanos, y al largo etcétera de arbitrariedades cometidas en contra del pueblo, ¿cómo lo llamará nuestro presidente?”. Ya sabré cuando termine su desgobierno y las patadas de ahogado tomen más fuerza. ¿Bullying? Jajaja, no ma…

En fin, mejor cuénteme cómo le ha ido con el mejor miéntame la madre aumento al salario mínimo, ¿ahora sí acabala?, ¿sus finanzas reflejan sana mejoría?, ¿a dónde se va a llevar a la pandilla de vacaciones de Semana Santa, o qué?… ¡¿Qué?! ¡¿Qué ni para la canasta básica le alcanza?! ¡Avísenme! Por lo pronto yo me completé dos bolsitas de té, tengo una de tés fregando y otro de té alachingada, no le ofrezco porque usted ni me hizo
nada.

Para contextualizar, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos en nuestro país se reúne a finales de cada año para redefinir los ridículos montos de los salarios mínimos del año sucesor. El 2017 fue un año en el que el tema provocó algunos dolores de cabeza desde el mes de agosto, cuando comenzaron las rondas de negociación del TLCAN. Y no crea usted que fue porque Canadá y Estados Unidos estén muy agobiados por la calidad de vida del mexicano que anduvieron a chinga y jode con el tema, sino porque México al tener una mano de obra barata se agandalla el mercado.

Entre que los 5 pesos de cajón y los 3.32 pesos por aquello de la inflación para dar un total de 8.32 pesos, los responsables ya hicieron lo que pudieron, ¿y aun así no le alcanza?, pues ALV… a la Virgencita hay qué rezarle, digo, porque dice Panteón Rococó (y dice bien): “La carencia, arriba. Los salarios, abajo. Con lo que gano en esta empresa no me alcanza pa’ tragar”. Bueno, pero pos también qué méndiga cochina costumbre la de uno esa de tener hambre y querer comer tres veces al día.

A como yo veo las cosas (como mira un miope cuando de amor o análisis políticos se trata), de perdido esto me ayudará a cumplir otro propósito de Año Nuevo:la dieta. Es que el año pasado nomás me alcanzó para sobrevivir. Y es que todavía no nos acaban de ensartar cuando ahí viene el golpe de nuevo; ¡qué nervios!, aunque si hay algo que me emociona de las elecciones presidenciales de este año son los memes.

Es importante destacar que a los próximos comicios buscó entrar a la contienda la mujer indígena y vocera del Concejo Indígena de Gobierno, María de Jesús Patricio Martínez. Por otra parte, el papel que ha venido jugando la tecnología en las elecciones es digno de su espacio. El Instituto Nacional Electoral (INE) lanzó una aplicación móvil (que costó más de 4 millones de pesos, dicho sea de paso) que se traduciría en el ahorro de varios millones de pesos en materiales de apoyo para el registro de candidatos independientes.
Hasta aquí todo bien, los asegunes empezaron cuando los aspirantes, entre ellos Margarita Zavala y Jaime Rodríguez “El Bronco”, denunciaron fallas y anomalías en la novedosa herramienta. Justo cuando se vislumbraba que los puntos obtenidos por estos candidatos servirían, al menos, para pulverizar el voto se puso en evidencia el retroceso en el tema.

Dicen que hasta el mejor escribano se avienta sus borrones, por eso recomienda nuestro todavía Presidente “no despistarnos” porque “el PRI no elige a sus candidatos por aplausos y elogios”, será más bien porque, más que el futuro de México, lo que le preocupa es el suyo. José Antonio Meade Kuribeña no milita en el PRI, aunque haya sido impuesto por ese partido, lo cual podría beneficiarlo en las votaciones. Y bueno, Miguel Ángel Osorio Chong se mandó solito a la chongada desde el momento en que decidió echarse el pedo más grande de lo que tiene el Anacleto Morones, casi desde que inició la gestión de “lo bueno cuenta y queremos que siga contando”.

¿Qué deuda le habrá quedado a José Antonio Meade con su destape como presidenciable del PRI? De preguntarle si valdrá la pena el fin de su recta reputación, probablemente tendríamos una respuesta tipo Kate del Castillo a Lydia Cacho: “Supo decir las cosas que yo quería escuchar. Pues caí, amiga. ¿Qué te puedo decir?”.

Bitácora Bajavión

Por: Roble Limón

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